Patrimonio 


Picasso y el clasicismo

Picasso, artista nacido en Málaga, que vivió en Barcelona y en la costa francesa, aprendió dibujo de la mano de su padre, más adelante estudió en la Coruña y después en Barcelona, donde realizaba copias de esculturas clásicas. Decidió abandonar los estudios regulados y seguir por su cuenta, realizando un corto viaje a Madrid y volviendo a Barcelona en 1899, donde se reuniría con los artistas bohemios del momento en Els Quatre Gats. En estos momentos empieza a realizar obras dentro del modernismo catalán y del simbolismo europeo, comenzando su «etapa azul», en la que retrata a personajes decadentes, marginales, propios del decadentismo de final de siglo.
Picasso comenzó a realizar obras con influencias clasicistas ya en el «periodo rosa» en su vuelta hacia el Mediterráneo. En 1904 se establece en Paris y va abandonando esas figuras azules, para entrar en unas obras más alegres con tonos rosados, ocres. Comienza entonces a mostrar formas del arte clásico con volúmenes rotundos, claros, permanentes. Respecto al tema, hallamos ahora unos más amables, con la presencia de arlequines, saltimbanquis y otros personajes que volverían a aparecer en su viaje a Italia. Ya en 1905 se va esfumando la tristeza, visita además, una retrospectiva de Ingres, en el mismo año que expuso Seurat y Cezanne había expuesto también en dos ocasiones. Un año más tarde Picasso visitó el Louvre para apreciar las esculturas ibéricas. Por otro lado, Gauguin había expuesto en París el primitivismo contemporáneo. Así, Picasso adopta y concentra todo lo que ha observado de estos artistas, para después mostrar en su obra cómo entendía el clasicismo.

Picasso, Familia de Saltimbanquis, 1905

Picasso, Familia de Saltimbanquis, 1905

En su pintura todo está relacionado, él crea su propia metamorfosis que va desarrollando, realizando además, vueltas al clasicismo en varias ocasiones y aunque la historiografía comprenda que el clasicismo es una etapa en la obra de Picasso, que se desarrolla entre 1917 y 1923, en realidad está presente a lo largo de toda su vida.
Picasso se inspira en la antigüedad clásica, incluyendo dentro de esta las normas establecidas en la cultura occidental como es la armonía del ser humano con la naturaleza, la proporción, la belleza. Además, introduce en su pintura y escultura, la antigüedad ibérica y el arte egipcio. Él se apoya en toda la tradición de la historia del arte, inspirándose no sólo en los griegos y egipcios sino también en artistas más cercanos a la modernidad como El Greco, Velázquez, Cezanne e Ingres entre otros.

Picasso, Telón para Parade, 1917.

Picasso, Telón para Parade, 1917.

Se inspira en la literatura, en la mitología de la antigüedad para adaptarla a la contemporaneidad y poder expresar con ella lo que desea. Así, los temas entendidos como clásicos y formales se muestran en el periodo llamado ingresco o la época de Gósol, en la que realiza obras buscando el primitivismo, con formas volumétricas y desnudos masculinos que recuerdan a la estatuaria griega, incluyendo una paleta de colores terrosos. Frente a estos, tenemos los desnudos femeninos que se nos presentan con proporciones de diosas y rasgos de las mujeres modernas, realizando un “tipo de mujer mediterránea”.
A su vuelta a Paris en 1906, sus pinturas de desnudos muestran monumentalidad, pero también, más rudeza y son más primitivas. Estas influencias se superpondrán con las de Cezanne y El Greco en Las señoritas de Avignon de 1907, cuyo grado de abstracción se unifica al tema clásico que está presentando, el desnudo femenino. Por tanto, se puede llegar a la conclusión de que para Picasso el cubismo y el clasicismo no eran estilos opuestos sino que se podían escoger cosas de uno y de otro para crear algo nuevo, y así, podemos ver como en su obra, él saltaba de uno a otro, hallando la unión de ambos en sus trabajos para Parade de 1917.

Picasso, Flauta de Pan, 1923.

Picasso, Flauta de Pan, 1923.

Picasso seguía realizando collage y obras cubistas como el Arlequín de 1915, al mismo tiempo que creaba obras clásicas. En 1916 decide colaborar con los Ballets Rusos de Diaghilev y realiza los decorados y figurines de Parade, antes nombrada. Viaja con éstos a Italia y conoce Nápoles, Pompeya, la capilla Sixtina, obras del Renacimiento y Barroco, en Florencia los primitivos toscanos. Por ello, en esta etapa realiza una obra que evoca el estilo de Ingres. Podemos apreciar obras con una mayor monumentalidad y pureza formal, con escenas mitológicas, pastorales, desnudos femeninos gigantes, figuras con túnicas, bañistas, retratos. También, presenta escenas de maternidad que suelen aludir a la vida familiar de Picasso con Olga Koklova, a la que había conocido en los ballets rusos y con la que tiene un hijo en 1921. Destaca de esta época la obra de La flauta de Pan.

Por tanto, Picasso clásico no se puede entender como una etapa en la obra del artista, sino como una forma de reinventarse a partir de unos temas y motivos que se han caracterizado por basarse en una tradición no sólo griega o romana, sino también, en la cultura occidental y por crear un imaginario dentro de su propia obra a partir de los temas clásicos.
Vía| Fundación Mapfre, Picasso, Ed. Fundación Cultural MAPFRE VIDA, Madrid, 2002.

Imágenes| Online Picasso Project  Wikiart

Más información| Picasso y el minotauro en su obra gráfica.   A vueltas con el cubismo II: Desmontando el cubismo

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