Cultura y Sociedad 


Perros vs humanos: quién domesticó a quién

En la historia de cómo el perro pasó de ser un animal salvaje a dormir la siesta en nuestro sofá, nosotros los humanos nos hemos atribuido un papel protagonista. La asunción más comúm es que un humano con un corazón sensible encontró unos cachorros de lobo huérfanos y se los llevó al campamento. Con el tiempo, los pequeños demostraron su valía ayudando en la cacería, y así los humanos empezaron a mantener a semi-domésticos lobos alrededor de sus campamentos hasta que éstos llegaron a ser los perros que conocemos hoy día.lobo2

Sin embargo, cuando nos fijamos en nuestra relación con los lobos a lo largo de nuestra historia, ese argumento no tiene sentido. Por un lado, el lobo fue dometicado en un tiempo en el que el ser humano no era muy tolerante con otros carnívoros. De hecho, cuando los humanos “modernos” llegaron a Europa hace unos 43.000 años, más o menos eliminamos todos los carnívoros de gran tamaño que podían hacernos la competencia, incluidos los tigres dientes de sable y las hienas gigantes. La mayoría de las bestias de la película Ice Age han desaparecido.

La teoría de que los humanos pudieron domesticar a los lobos porque les ayudaban en una caza más eficiente tampoco convence. Los seres humano éramos en aquellos momentos mucho más eficientes que cualquier otro carnívoro de la época. Teniendo en cuenta que los lobos son carnívoros puros, y necesitan mucha carne para mantenerse, no tiene sentido que los humanos conservaran a su lado animales difíciles de alimentar.

Por alguna razón recóndita de nuestro subconsciente, el ser humano se ha empeñado desde tiempos remotos en acabas con el lobo. La primera recolección escrita de este afán exterminador data del siglo VI antes de Cristo, cuando Solón de Atenas ofreció una recompensa por cada lobo muerto. El último lobo inglés fue asesinado en tiempos de Enrique VII. En Escocia no podían eliminarlos porque los lobos se refugiaban en los bosques, así que, en respuesta, los escoceses quemaron los bosques. Por supuesto consiguieron su objetivo. En el nuevo continente, los lobos no fueron mucho más apreciados, hasta haber sido llevados al borde de la extinción. Ninguna otra especie ha sido masacrada, perseguida y aniquilada como el lobo. Hay algo en ellos que despierta nuestro más claro instinto de exterminación.

 Con esta clara relación de odio con el lobo, ¿cómo es posible que conviviera con nosotros el tiempo suficiente como para evolucionar al perro?

Lobo3Una posible respuesta a esta pregunta es que siempre miramos la evolución como la supervivencia del más adaptado, el más idóneo, el ser más agresivo capaz de eliminar a su competencia. Pero en el caso que nos ocupa, puede ser que el factor clave no fuera “el más adaptado” sino “el más amistoso”. Fue seguramente el lobo el primero en acercarse a nuestros campamentos buscando restos de comida en épocas de frío o de escasez de alimentos. Los individuos agresivos serían eliminados, pero seguramente aprendimos a tolerar a los más amistosos y sumisos.

La capacidad de ser amistosos de algunos lobos cambió también su fisionomía. Empezaron a tener no solo un comportamiento distinto que el de sus congéneres más agresivos, sino también un aspecto físico distinto. La domesticación les cambió el pelaje, y les dió una cola que mostraba su estado de ánimo e incluso la capacidad de leer el lenguaje corporal humano. En solo unas pocas generaciones, estos proto-perros serían totalmente distintos a sus parientes.

Es esa increíble capacidad de los perros de entender nuestros gestos lo que los hace tan especiales. Incluso nuestros parientes más cercanos, como los chimpancés y los bonobos, carecen de esa capacidad innata de leer nuestro lenguaje corporal. Fue probablemente esa capacidad de comunicación con los proto-perros lo que los convirtió en una pieza clave en nuestras vidas de antaño. Así, los proto-perros pronto ejercían labores de guarda, de protección de los campamentos y de compañeros de caza. Y el resto es historia.

Así, probablemente no fuimos nosotros, llevados por nuestro buen corazón, los que adoptamos un cachorro de lobo comenzando así su domesticación, sino que fueron ellos los que nos adoptaron a nosotros. El porqué desde entonces nos hemos empeñado en eliminarlos en una pregunta que deberíamos hacernos.

Fuente | YellowBlog

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