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Perros: alergia alimentaria

“Mi perro se rasca como loco y sacude la cabeza constantemente. Tiene la barriga enrojecida. Y a veces hasta los párpados se le hinchan. ¿Qué le pasa, doctor?”

Esta situación se repite a diario en las consultas veterinarias. Perros por lo demás sanos y vitales pero con una serie de signos dermatológicos y a veces incluso digestivos que no se corresponden con ninguna enfermedad concreta. Y el veterinario en la mayoría de los casos sospechará de algún tipo de alergia. Porque las alergias constituyen hoy día la causa de visita al veterinario más frecuente. Hoy hablaremos de la alergia a los alimentos.

Este tipo de alergia, a alguno de los ingredientes de la comida, representa el 10% del total de problemas alérgicos en caninos. Las sustancias que provocan alergia en mayor medida son la carne de vacuno, los productos lácteos, el trigo, la soja, el pollo, el m aíz y el arroz. Y la mayoría de los animales son alérgicos a varias cosas simultáneamente.

Al contrario de lo que ocurre en personas, las alergias alimentarias no ponen en riesgo la vida de los animales, ni se producen las mismas reacciones dramáticas. Por el contrario, el principal signo es un prurito o picor no estacional, y por ello para llegar a un diagnóstico es necesario determinar que el picor no se debe a otras causas como pulgas, desórdenes metabólicos o incluso infección por hongos o parásitos. En el 24% de los casos el único signo externo de esta alergia es una otitis crónica. En el 10-30% de los casos concurren además del prurito signos de tipo digestivo como vómitos intermitentes, diarreas o flatulencia excesiva.

Encontrar el origen de las alergias alimentarias supone todo un reto diagnóstico. El método más usado es la dieta de eliminación, para con una posterior provocación encontrar el alérgeno o sustancia que provoca la reacción. Consiste en administrar al animal una proteína y un hidrato de carbono que no haya tomado antes, con lo cual se presupone que no darán lugar a alergia, y que coma solo esa dieta durante un período mínimo de 6 semanas. Durante este tiempo el perro no podrá comer nada más, para que desaparezcan todos los signos de tipo alérgico. Introduciendo los ingredientes de la comida anterior uno a uno podremos encontrar al causante del problema al reaparecer los signos.

Las dietas de eliminación resultan duras de llevar a cabo por parte de los propietarios habituados a suplementar la comida de la mascota con premios o con restos de su comida. Pero es extremadamente importante conseguir que durante ese tiempo el animal no ingiera ningún otro tipo de comida que  la dieta de eliminación. Ésta puede ser elaborada en casa, lo que requiere mucho tiempo y esfuerzo, o bien ya preparada comercialmente por muchas marcas de alimentación animal como Royal Canin o Hill’s. Aunque antiguamente las dietas de eliminación comerciales no daban muy buenos resultados, recientemente se elaboran con hidrolizados de última generación, en los que las proteínas son sometidas a una hidrólisis extrema para disminuir su tamaño de tal manera que sean incapaces de provocar la reacción alérgica, y como fuente de hidratos de carbono se usa maíz purificado, al que se le ha retirado toda la proteína, grasa y fibra. Estas nuevas fórmulas comerciales resuelven un problema para muchos propietarios, dado el elevado índice de animales con problemas alérgicos.

Si sospechas que tu mascota podría sufrir de alergia alimentaria, visita a tu veterinario.

Fuente | YellowBlog

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