Historia 


¿Permitió Churchill el bombardeo de Coventry?

 

Tras una abrumadora campaña que había puesto de rodillas a todos los países que habían osado enfrentarse a la Alemania Nazi y con su implacable victoria sobre Francia, tan sólo Gran Bretaña resistía frente a la expansión germana. Los planes de Hitler se centraron, entonces, en la Operación León Marino, que preparaba la invasión de las islas británicas.

No obstante, por un lado, el Führer estaba más interesado en alcanzar algún pacto con los ingleses, a los que consideraba una raza de igual valía que la aria, y, por otro lado, Göring, ministro de la Luftwaffe (fuerza aérea alemana), había prometido al líder nazi que sus aviones podrían someter a Inglaterra sin necesidad de invasión alguna. Fue así como comenzó la llamada “Batalla de Inglaterra”, un intenso duelo aéreo que  se mantuvo entre julio y octubre de 1940 y que se cebó en el bombardeo de ciudades y objetivos civiles. La tenaz resistencia de la Royal Air Force (RAF), la fuerza aérea británica, que debía ser destruida como paso previo a una posible invasión de las islas, decidió a las autoridades germanas a intensificar los ataques a las ciudades de la mitad sur del país anglosajón. Una de estas urbes, que sufrió repetidamente los asaltos nazis, fue la industrial Coventry.

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Militares y bomberos frente a las ruinas llameantes de un edificio de Coventry.

Dada la cuantiosa producción generada por las fábricas de esta ciudad, se convirtió en uno de los objetivos preferidos de la Luftwaffe, aunque, sin duda, el ataque más virulento fue el que tuvo lugar el 14 de noviembre de 1940. Como castigo por el bombardeo aliado sobre Múnich a comienzos de este mes, 449 bombarderos germanos dejaron caer sobre la población del centro de Inglaterra 150.000 bombas incendiarias, 1.400 bombas con 503 toneladas de alto explosivo y 130 minas marinas que se lanzaban en paracaídas. La destrucción fue absoluta. Murieron 550 personas y miles de habitantes sufrieron terribles heridas, causadas en su mayoría por quemaduras a raíz de las altas temperaturas alcanzadas con las explosiones. Gran parte de la urbe quedó arrasada, incluyendo su catedral anglicana. Sin embargo, esta visión no dista mucho de las experiencias padecidas por otras ciudades europeas a lo largo de la guerra, varias con mayor violencia incluso que en el caso de Coventry. ¿Qué es lo que la hace, entonces, tan singular?

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El actor Benedict Cumberbatch encarna a Alan Turing en la reciente película “Descifrando Enigma” (“The Imitation Game”).

Durante el verano de 1940, un equipo de matemáticos y criptógrafos británicos, liderados por Alan Turing, aprovechó los trabajos ya realizados por sus iguales polacos y pudo revelar el funcionamiento de la máquina de cifrado “Enigma”, utilizada por las autoridades militares alemanas. Este hallazgo dotó a las potencias aliadas de una importante baza, y más en una guerra en la que fue esencial el espionaje y contraespionaje, para ir un paso por delante del bloque nazi. Por lo tanto, evitar que los servicios de inteligencia alemanes supieran del desciframiento de “Enigma” se convertía en una razón de Estado. La importancia de este descubrimiento trasciende al bombardeo de Coventry con la acusación realizada en su libro The Ultra Secret (1974) por F. W. Winterbotham, antiguo capitán de la RAF, acerca del conocimiento de Churchill de que este ataque se produciría precisamente en el día en que tuvo lugar. El razonamiento era que si Churchill activaba alguna alarma o evacuaba a la población de la ciudad elegida por el Alto Mando Alemán, éste podría sospechar que algo fallaba en su sistema de encriptado, cambiándolo y perdiéndose así una ventaja fundamental en el conflicto; por tanto, se daba a entender que era preferible sufrir un terrible bombardeo que acarrease la muerte de centenares, o miles, de ciudadanos, si con eso se mantenía el engaño y no se alertaba al enemigo de la información que se tenía.

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Winston Churchill (centro) visita las ruinas de la catedral de Coventry.

En realidad, el 11 de noviembre de 1940, un descifrado de Enigma alertaba de la planificación de un importante ataque aéreo alemán, con nombre en clave Moonlight Sonata (Sonata de Claro de Luna), que, sin embargo, no detallaba la fecha y el objetivo quedaba por designar entre una lista de posibles. De este mensaje quedó una palabra, “Korn”, por descifrar, y que se comprobó tras el bombardeo que correspondía a Coventry, por lo que cabría pensar que las autoridades británicas desconocían con exactitud donde se produciría la incursión. Justo al día siguiente, 12 de noviembre, un piloto alemán derribado confesó que se preparaba un poderoso bombardeo sobre un distrito industrial de Inglaterra para entre los días 15 y 20 de dicho mes. Se mantuvo una calma tensa rota únicamente el mismo día 14, día del ataque, cuando Churchill recibió un memorándum del Estado Mayor aéreo que advertía que el objetivo más probable eran las proximidades de Londres, a lo que el primer ministro reaccionó ordenando estar alerta, que no realizar ninguna orden de evacuación, a las unidades de contramedidas antibombardeos. Pero el error de cálculo había sido demasiado grande y cuando se supo que los aviones germanos se dirigían a Coventry, ya no hubo tiempo de reaccionar como hubiera cabido esperar si se hubiera sabido de antemano lo que iba a suceder.

No había, por supuesto, pruebas que demostraran que Winston Churchill sabía con certeza que los nazis planificaban arrasar Coventry el día 14 de noviembre de 1940, un año que estaba resultando terrible para una Gran Bretaña que seguía luchando sola contra la máquina de guerra de Hitler. Apenas cinco años después de la publicación de la obra en la que Winterbotham denunciaba estos acontecimientos, John Colville, secretario privado de Churchill,  Ronald Lewin, historiador de Ultra (nombre con que se conocía a la sección encargada de la investigación sobre el código Enigma), y Harry Hinsley, otro de los trabajadores de Ultra en Bletchley Park, negaban estas insinuaciones. Pese a que parece en todo punto improbable que el primer ministro tuviera información detallada del bombardeo, el debate sigue abierto ya que los principales defensores de la actuación de Churchill estaban claramente vinculados con éste y con el proyecto Ultra, y su opinión, por tanto, puede no ser del todo objetiva.

Si algo demuestran los entresijos en el trasfondo del bombardeo de Coventry es que la crudeza de la guerra no se limita a los frentes de batalla, ni siquiera a las poblaciones afectadas de forma directa o indirecta, sino también en la frialdad de las instituciones de gobierno y en la primacía de las decisiones políticas y estratégicas sobre las vidas humanas.

 

Vía| BEEVOR, ANTONY, “La Segunda Guerra Mundial”; BUNGAY, STEPHEN, “La Batalla de Ingalterra”.

Más información| El bombardeo de Coventry

Imagen| Bomberos y militares, Descifrando Enigma, Churchill en Coventry

En QAH| Blitz, Blitzkrieg y la batalla de Inglaterra; Winston Churchil: Sangre, sudor y lágrimas

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