Coaching y Desarrollo Personal 


Perfectamente imperfectos

Autodesprecio

Autodesprecio

Cuantos hemos pensado alguna vez “Qué maravilloso sería ser perfectos”. Sobre todo luego de haber cometido un error, de que algo nos haya salido mal o de haber descubierto una característica de nuestra personalidad que desearíamos no tener.

Casi como si fuera un reflejo natural, nuestra mente comienza a divagar en un mundo de fantasía en que somos perfectos y hacemos cosas perfectas.

Pero suele suceder que en medio de nuestro vuelo imaginativo, nos damos cuenta de que ese cielo frente a nosotros no es tan celeste como lo veíamos, las alas no se mueven de forma tan fluida como sentíamos y comenzamos a caer.

La decepción es tan grande al ser conscientes de que esa perfección no es real, que nos acercamos en picada al suelo, directo a incrustar la nariz en la tierra. Y cuando todo parece estar perdido, rebotamos en colchones de goma espuma.

El suave impacto nos agarra por sorpresa y hace que miremos a nuestro alrededor en busca de una explicación.

Comprendemos eso que inconscientemente ya sabíamos antes de caer:

Ser perfecto sería muy aburrido, pues no tendríamos razón para reír ni para llorar. No tendríamos motivo para robar un abrazo de consuelo, ni ocasión para sonreír orgullosos ante un logro. No necesitaríamos a esa persona que nos aconseja y nos corrige cuando hacemos algo mal. No seríamos nosotros mismos sin esa característica particular que nos desagrada pero que nos distingue de los demás.

Perfectamente imperfectos

Perfectamente imperfectos

De pronto nos encontramos saltando en los colchones junto al resto del mundo, sonriendo sin razón.

O tal vez si haya una razón: somos imperfectos.

Tan imperfectos que tropezamos y caemos… y nos volvemos a levantar.

Tan imperfectos que descubrimos nuestras debilidades… y aprendemos a utilizarlas a nuestro favor.

Tan imperfectos que hay cosas que nos salen mal… y las podemos superar.

Tan imperfectos que cometemos errores… y los sabemos solucionar.

Tan, pero tan imperfectos, que somos… perfectos. Porque nuestra imperfección es única y diferente a la de los demás.

Entonces nos dejamos caer en la no tan dura realidad de goma espuma, aliviados. Porque todos somos perfectamente imperfectos.

 

Imagen| Autodesprecio  Perfectamente imperfectos

En QAH| El autoconocimiento: Quien mira hacia adentro… ¡DESPIERTA!

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