Cultura y Sociedad, Patrimonio 


Pequeños paraísos: Angkor Wat

Tal vez decir “pequeño” a este paraíso sea una fina ironía. Angkor Wat constituye uno de los mayores y más admirados monumentos religiosos jamás construidos. Ubicado en la región camboyana de Siem Riep, este templo y sus alrededores abarcan una extensión de más de 400 kilómetros cuadrados.

El templo está rodeado por un gran foso artificial

Su construcción data de la primera mitad del siglo XII, gracias a las órdenes del rey Survayarman II, rey del Imperio khmer (léase jemer) entre 1113 y 1150. Este monarca logró unificar, tras largos años de luchas internas, la gran mayoría de lo que hoy conocemos como Camboya. El templo fue dedicado al dios Visnú, aunque en realidad se trataba de un templo levantado para consagración del rey, con la probable intención de acoger sus restos tras su muerte.Coronado por cinco torres, su orientación hacia el oeste le otorga un carácter especial, puesto que el resto de construcciones se orientan hacia la salida del sol. La razón de esta disposición ha confundido a los investigadores, decantándose unos por indicar que se debe a meras necesidades topográficas, mientras que otros han querido ver algún tipo de organización ritual. Sea como fuere, Angkor Wat forma un rectángulo de 1500×1300 metros a los que hay que añadir el foso que le rodea, de 190 metros de ancho. Es el más importante de toda una serie de recintos dedicados a la adoración de diversas divinidades hindúes, y con razón, puesto que Angkor Wat se puede traducir por “templo principal”.

Su composición arquitectónica es comparable a los mejores logros de cualquier civilización: debido a su perfectamente ordenada planificación, la armonía de sus proporciones, la pureza de sus líneas (de una magnífica solemnidad) y el esmero con el que se llevó su construcción, merece estar en la cúspide de un arte que sorprende por su complejidad y su artesanía. Este templo se acerca a las ideas europeas de unidad y orden clásico, nacido de una simetría destinada a enfatizar sus ejes.

El templo se alza majestuosos en medio de la selva camboyana

En 1866, el fotógrafo escocés John Thomson vio en Angkor Wat el símbolo del Monte Meru (no confundir con la montaña de Tanzania), el centro del Universo, lugar de asiento de numerosas divinidades. De acuerdo con esto, los siete círculos de la torre central se corresponderían con las siete cadenas de montañas de Meru, las tres terrazas del templo con la tierra, agua y viento donde descansa la montaña cósmica, y el foso que le rodea con el océano.

Poco queda ya de los tiempos de esplendor del Imperio khmer; no obstante, el presente templo nos lega su historia y una cultura por descubrir para el mundo occidental.

 

Vía| Angkor Temple Guide

Más información| UNESCO

Imagen| Vista aérea, detalle

 

RELACIONADOS