Patrimonio 


El pequeño Pablo Picasso

”Quería ser pintor y me convertí en Picasso”

Pablo Picasso

Pablo con su hermana Lola (1889)

Pablo con su hermana Lola (1889)

Cuenta Norman Mailer que el niño Picasso nació muerto, pero fue resucitado por su tío al exhalarle el humo de un puro en los pulmones. Sea cierto o no, es, cuanto menos, un comienzo excéntrico para el más excéntrico de los pintores, con perdón de Salvador Dalí. La impronta que la niñez y la primera juventud dejan en la obra de un artista es profunda y, en muchas ocasiones, poco estudiada. Un repaso por la infancia de Picasso permite entender mejor la vida y la obra del malagueño.

Los Picasso eran una familia de origen italiano emparentada con un general español. Parte de la familia castellanizó el apellido como Picazo, pero Picasso siempre quiso mantenerlo como firma y símbolo. Su padre, José, era pintor y profesor en la Escuela de San Telmo de Málaga, y enseña al joven Pablo, que pronto le supera, la importancia de la técnica y de lo académico. José Ruiz vive de sus encargos, sobre todo bodegones y pinturas anecdóticas en los que priman gallinas y gallineros, motivos que aparecen continuamente en los primeros dibujos de Pablo.

En 1892 la familia se traslada a La Coruña y es allí donde Picasso comienza sus estudios artísticos. Era una enseñanza complementaria y conservadora que da como resultado dibujos que remiten a sus años anteriores en Málaga. En estas primeras obras, Pablo parece obsesionado con los toros y la muerte, motivos que le acompañarán toda su vida.

Autorretrato mal peinado (Picasso, 1896)

Autorretrato mal peinado (Picasso, 1896)

En La Coruña contacta con Ramón Pérez Costales, que se convierte en su primer promotor, logrando que algún lienzo de Pablo se exhiba en una pequeña exposición. Dos de los primeros cuadros de Picasso, Muchacha de los pies descalzos (1895) y El hombre de la gorra, conducen a la primera parada del artista en la pintura lacrimógena. Son obras oscuras, muy españolas.

Su primer lienzo importante es Autorretrato mal peinado (1896), que coincide con la marcha de la familia a Barcelona para que José trabaje en la Lonja. La Ciudad Condal acaba de modificar su plan de estudios artísticos, pero Picasso no siente ningún interés y empieza a vagabundear por las calles de Barcelona, donde entra en contacto con un modernismo todavía incipiente. En este terreno tan fértil experimenta haciendo carboncillos de modelos masculinos, sobre todo vagabundos. También se aventura en el retrato ajeno, pintando a sus padres, a su hermana Lola, a su tía Pepa.

José, consciente del talento de Pablo, decide que el niño se presente a un concurso con la obra Primera Comunión (1896), con un tema claramente elegido para agradar al jurado. No obtiene ningún premio, y José presenta entonces a Pablo a la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1897. Escoge una obra lacrimógena, Ciencia y Caridad. Sobre la cama de la moribunda ha sustituido el tradicional crucifijo por un espejo barroco, creando un siniestro ambiente de muerte y suciedad. Los chorretones de mugre que se deslizan por el cristal revelan que Picasso se postula como antiacadémico. 

Ciencia y Caridad (Picasso, 1897)

Ciencia y Caridad (Picasso, 1897)

La obra recibe una mención que anima a José a enviar a Pablo a estudiar a la Academia de San Fernando en Madrid. En vez de ir a clase, se hace copista en el Prado de los tres grandes: el Greco, Velázquez y Goya. 

En 1898, marcha a Horta del Ebro a ver a su amigo Pallarés y luego vuelve a Barcelona, donde se da de bruces con los modernistas de Els Quatres Gats. Se siente fascinado por este pequeño París catalán y rompe la relación con su padre. Picasso ya no es un niño.
Vía| WARNCKE, Carsten-Peter. Picasso. Colonia, Taschen, 1998; MAILER, Norman. Picasso, retrato del artista joven. Madrid, Alfaguara, 1997

Imagen| Pablo y Lola , Autorretrato mal peinado , Ciencia y caridad , Picasso y Anthony Penrose

En QAH| Picasso y el clasicismoPicasso y el Minotauro en su obra gráfica.

RELACIONADOS