Coaching y Desarrollo Personal 


Pensar con rumbo para lograr tus objetivos

 

Lo que pensamos tiene un profundo impacto en nuestros resultados. Si una persona se percibe a sí misma como competente para una determinada materia estará dispuesta a movilizar una mayor cantidad de energía para realizarla. Muy probablemente su esfuerzo lleve a esta persona a tener un gran rendimiento en dicha actividad lo que, sin duda, servirá para reforzar ese tipo de pensamientos que, a su vez, hará que aumente la probabilidad de que ese tipo de conductas se repitan. Esta relación será más o menos constante, dado que los resultados podrán fluctuar, pero a la larga generará una autoestima fuerte para realizar actividades parecidas. Del mismo modo, una persona que se perciba a sí misma como incompetente no verá muy rentable en términos de energía dedicar una gran cantidad de ésta a realizar una actividad que “no se le da bien”. Así, es probable que su rendimiento sea pobre y refuerce la idea de que dicha actividad no se le da bien. A la larga huirá de situaciones parecidas o tendrá un rendimiento muy pobre por culpa de un pensamiento autolimitante.

Estas ideas, gracias al Coaching y a numerosísimos libros de autoayuda que inundan las estanterías de cualquier librería,  prácticamente pertenecen al saber popular. Nos confirman aquello que todos intuimos de alguna manera. Pero, ¿qué hay detrás de todo eso? ¿Existen auténticas teorías psicológicas que avalen procesos mentales como los del primer párrafo? Existen, y el objetivo de este artículo es compartir algunas de ellas para que los interesados puedan investigar y extraer sus propias conclusiones.

 

Teorías de la atribución

Fritz Heider

Fritz Heider

Una atribución es el proceso mental que realizamos a posteriori para buscar una explicación a un hecho observado. Cuando la relación causal entre dos cosas es clara no se realizan atribuciones. Sólo mediante la tensión interna que nos genera no conocer la causa de un hecho nuestra mente tratará de buscar una explicación. Por ejemplo, si estamos en una habitación y oímos pasos y luego un ruido estrepitoso proveniente de otra estancia de la casa, es probable que establezcamos una relación causal entre el ruido y los pasos del tipo “alguien ha tirado algo” y de esta forma encajar mentalmente los dos estímulos.

La teoría de la atribución se la debemos a Fritz Heider y aunque su teoría de la atribución, expuesta brevemente acontinuación, ha recibido numerosas críticas no podemos negar su valor explicativo. Heider diferencia entre atribuciones disposicionales y atribuciones situacionales. Las primeras hacen referencia a condiciones internas del sujeto (concretamente capacidad y motivación, pero no las desarrollaremos). Las segundas a condiciones externas (suerte y dificultad de la tarea). Lo que Heider observó fue que cuando hablamos de éxito la mayoría de atribuciones que se hacemos son disposicionales, mientras que a la hora de atribuir el fracaso, normalmente las atribuciones son situacionales. Este fenómeno lo explicaba como una estrategia para proteger la autoestima.

Heider

Bernard Weiner

Bernard Weiner

Años más tarde, el psicólogo norteamericano Bernard Weiner, basándose en la teoría de la atribución de Heider, elabora su propia teoría de la atribución, también con un gran valor explicativo. Weiner establece dos categorías: locus de control y estabilidad. El locus de control hace referencia a la capacidad directiva que se atribuye a un determinado factor. Diferenciaba entre locus de control interno y externo. El locus de control interno hace referencia a las posibilidades de interaccionar con el ambiente para cambiar la situación. Mientras que el locus de control externo implica lo contrario, incapacidad para influir en el ambiente ante esa situación. En cuanto a la estabilidad, diferenciaba entre factores estables e inestables. Así, una persona con locus de control externo y con un gran historial de fracasos (factor estable) atribuirá sus resultados a la dificultad. Mientras que una con un gran historial de éxito y locus de control interno las atribuirá a su propia capacidad.

Cuadro Weiner

Teorías Expectativa-Valor

Julian Rotter

Julian Rotter

Para terminar, mencionar la teoría del aprendizaje cognoscitivo de Julian Rotter. Este autor, con la intención de explicar la fuerza motivacional de los sujetos, es decir, la energía y la intensidad con la que luchaban por un objetivo, estableció la siguiente fórmula:

Rotter

 De tal forma, que la energía desplegada estará en función de la probabilidad estimada por el sujeto de alcanzar el objetivo (Expectativa) y la importancia que el individuo le otorga a la obtención del resultado (Valor). Este autor también destaca en su teoría la importancia del contexto personal del sujeto, sobre el que no entraremos.

 

Pues bien, queda más o menos claro que tanto las atribuciones que hacemos sobre nuestras experiencias como las expectativas que tenemos sobre nuestros logros futuros (entre otras variables) condicionan profundamente nuestro rendimiento. De modo que la próxima vez que pienses “No puedo” piensa que no podrás, pero sólo porque tú lo crees así.

 

Como dijo Henry Ford “Tanto si crees que puedes como si no, en ambos casos tienes razón.”

 

 

Vía|Teoría de la atribución de Heider, Teoría de la atribución de Weiner, Teoría del aprendizaje cognoscitivo de Rotter

Imagen|Heider, Weiner, Rotter, rumbo

Vídeo| Teorías de la atribución

En QAH| Apasiónate, Las claves de la resiliencia

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