Derecho Mercantil, Jurídico 


¿Peligran nuestros ahorros?

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Mucha está siendo la polémica que se está suscitando en relación al peligro de nuestros ahorros y a determinadas inversiones no deseadas por el cliente bancario en productos tóxicos.

La mala comercialización de productos bancarios ha hecho que haya multitud de afectados, tenedores de productos indeseados, con inversiones irrecuperables.

Productos tóxicos o complejos. como las participaciones preferentes, la deuda subordinada, las hipotecas multidivisa, los contratos de SWAP o los propios préstamos hipotecarios mal concedidos, están situando a personas de clase media en situaciones de desespero y desamparo.

En un conferencia en Madrid (“Finance Day”, evento organizado por Financial Red en fecha 17 de junio de 2013), se habló sobre la seguridad de nuestros ahorros. Todos los ponentes, todos ellos de renombrada experiencia y conocimiento, llegaron a la misma conclusión: Nuestros ahorros no están seguros.

Pero, ¿Cómo actuar ante semejante despropósito?, ¿Cómo se protegerá el cliente ante tal inseguridad por parte de la Banca?

Está claro que los Bancos son necesarios para el bienestar común y el intercambio económico, pero cuando vulneran claramente nuestro derecho a la propiedad, derecho reconocido por nuestra Constitución, dejan de cumplir esa función y a mi modo de ver, pasan a desarrollar otra labor muy distinta, que no es menos que la búsqueda de su propio beneficio aún a costa de el perjuicio económico o el flagrante delito en algunos casos hacia los terceros que en su día depositaron su confianza en ellos.

¿Cuáles han sido las mayores manifestaciones de ese poder desmesurado de la banca? 

Tenemos que partir de una concepción básica. La Banca y los banqueros o bancarios no asesoran sino que comercializan, son vendedores. El antiguo empleado de banca, de toda la vida, con amplios conocimientos en finanzas y productos financieros, ha desaparecido. El Banco es un mero comercializador de productos, según los objetivos que la propia Entidad se fije.

Precisamente por ello, se han suscitado multitud de atrocidades, o inadecuaciones, como son la comercialización de productos no idóneos a unos clientes no capacitados para ser tenedores de los mismos. Es el caso de las participaciones preferentes, la deuda subordinada, o los contratos de permuta financiera, que a pesar de su legalidad y reconocimiento por el banco de España fueron mal vendidos a clientes que no superaban los requisitos de capacidad y conocimiento, así como experiencia para ser titulares de esos productos, y a los cuales se reclamó su atención con una alta rentabilidad y una ficticia seguridad, aún a sabiendas del acecho de la crisis económica, la caída del Euribor, y la imposibilidad de vender su producto en un mercado secundario.

También podríamos hablar a parte de los préstamos hipotecarios mal concedidos. Se están produciendo multitud de procedimientos de ejecución hipotecaria precisamente por el indebido estudio de viabilidad a los clientes que deseaban adquirir un crédito. Si bien es cierto que el cliente español no se ha caracterizado en el pasado (de ahora en adelante las cosas serán muy distintas) por su conocimiento financiero, las Entidades no pueden alegar una concurrencia de culpas en cuanto a la capacidad de pago. El Banco, como así declara la normativa Europea y Española, tiene un deber de diligencia y exigencia, como ordenado empresario que es, mucho superior al del consumidor, por lo tanto, exigir que éste responda no sólo por la deuda con el bien hipotecado, sino de por vida, con todo su patrimonio, es una auténtica atrocidad legal, que aún así se está permitiendo por intereses políticos, sin sufrir una reforma radical a nivel legal.

¿Existe algún riesgo de pérdida de mis ahorros si no he adquirido uno de estos productos?

 Obviamente si no eres tenedor de un producto de los anteriormente citados, o de similares características, tendrás menos riesgo de sufrir pérdidas en tus ahorros. Sin embargo, nada te asegura que tus ahorros se encuentren seguros por tener contratado, por ejemplo, un depósito a plazo fijo. Tu inversión está siempre supeditada a la solvencia de la Entidad bancaria. Si que es cierto que, existe la figura del Fondo de Garantía de Depósitos de Entidades de Crédito, creada en 2011, que cubre hasta 100.000 euros por depositante y por Entidad, pero nadie nos asegura que, nos veamos protegidos si nuestra inversión es superior a esa cifra o que, el Fondo tenga tanta capacidad económica como para cubrir las pérdidas a todos los clientes de una Entidad en quiebra.

Algunos consejos

Sin duda esta crisis económica y el comportamiento que Banca y Gobierno están teniendo en la gestión de la misma, nos está enseñando cómo actuar y cómo no hacerlo.

Debemos informarnos y aconsejarnos por expertos independientes conocedores de la materia, si nuestros conocimientos financieros no son suficientes o son muy limitados.

En caso de que seamos titulares de productos complejos, debemos asesorarnos legalmente y estudiar las alternativas, sin dejarnos en manos de lo que el Banco nos aconseje, siempre recordando que fueron ellos los que nos pusieron en la situación que estamos.

Y por último, y en atención a la protección que nos puede aportar el Fondo de Garantía de Depósitos, si tu inversión o capacidad económica es superior a esa cifra límite de los 100.000 euros, es aconsejable que distribuyas tus ahorros en diferentes Entidades Bancarias.

“Porque debo deciros que no considero sabios a los que predicen que es sumamente loco e insolente el que se alaba a sí mismo. Sea en hora buena todo lo loco que se quiera, con tal de que se reconozca que es honroso al serlo” (Erasmo de Rotterdam “Elogio a la locura”)

Imagen | iahorro

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