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Paul McCarthy y el arte de la perversión

Asentado en Los Ángeles, California, Paul McCarthy se ha consolidado como uno de los artistas más controvertidos y polémicos, desde sus inicios en la década de los sesenta. Procedente de la ciudad estadounidense de Saint Lake City, situada en el estado de Utah, conocido por su tradición mormónica, McCarthy comenzó sus estudios artísticos en un ambiente marcado por la agitación y el cambio.

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Grand Pop (1977)

Con un interés momentáneo en la vanguardia americana todavía vigente, Paul McCarthy comenzó a desarrollar su obra a través del happening. Éste se convirtió en el medio idóneo en que pudo desarrollar su discurso crítico y anticonformista, apartando el arte del comercialismo dado en las galerías o instituciones museísticas. La utilización de temas considerados tabú en la sociedad occidental, se convirtió en un elemento de gran peso dentro de la producción artística de McCarthy. Con el uso del desnudo, la sexualidad, la violencia o la disfunción familiar, el artista enmarcaba sus acciones dentro de un contexto en el que la apariencia aparecía deformada. Las situaciones, desarrolladas dentro de un entorno cotidiano, podían contener escenas de abuso, opresión o dominación, rodeadas de fluidos corporales, comida o pintura, generando un rechazo por parte el espectador, que sin embargo no puede evitar observar la escena como un voyeur cómplice y culpable de la visión del artista.

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Heidi (1992)

Sin un limite aparente, Paul McCarthy utilizaba tanto su cuerpo como los elementos dispuestos en la escena a la hora componer su obra. El uso de su propio pene como pincel, materiales como el kétchup o la mayonesa a la hora de pintar o la simulación de cópula con un trozo de carne cruda, son muestra del estilo del artista, en el el humor retorcido y el cinismo juegan un papel importante. Uno de los ejemplos del discurso de McCarthy durante los años setenta podría ser Fool Class de 1976. En esta acción artística, el autor explora los limites emocionales propios y del espectador, llevándolos al extremo a través de la situación generada. Ésta, iniciada con el lanzamiento de salsa de tomate a su alrededor, alcanzaría un clímax en el que el autor ya aturdido, comenzaría a vomitar varias veces, para finalmente, introducirse una muñeca Barbie por el recto, desafiando así los convencionalismo sexuales, con acciones artísticas de este tipo.

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The saloon (1995-1996)

Ya en lo años ochenta, Paul McCarthy expande su lenguaje visual y artístico, al incluir en su escultura los elementos mecanizados. De esta manera, la estética grotesca de McCarthy se mezcla con los movimientos, acentuando la sexualidad de la escena, con el uso de penetraciones, masturbaciones o sodomía. No obstante, durante la década de los años noventa su escultura da un giro, al comenzar a utilizar imágenes infantiles aparentemente felices, con temáticas como Santa Claus o películas de Disney. En estas esculturas se podía observar la subversión de códigos típica del artista, al introducir la figura de Santa Claus junto a un tapón anal sujetado por su mano.

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Santa Claus (2001)

En los últimos años, Paul McCarthy ha continuado con su producción artística causando polémica en la mayoría de países en los que su obra puede observarse. Ya sea por el uso de elementos enmarcados dentro de una temática “feliz”, acompañados con el uso de excrementos o situaciones sexuales forzadas, o por la ambigüedad en algunas de sus obras, siendo este el caso de la instalación de 2014, Tree, un árbol de navidad con la apariencia de un consolador, que media veinte metros de altura, el autor continua perturbando y maravillando al espectador, destapando a su vez la consciencia reprimida.

 

 

Vía| Hauser&Wirth

Más información| Theguardian

Imagen| Grand pop, Heidi, Saloon, Santa Claus

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