Historia 


Pasen y vean: El mundo del Circo

Barnum and Bailey Greatest Show

Barnum and Bailey Greatest Show

El hombre más fuerte del mundo, la mujer “barbuda”, el hombre más diminuto, la mujer simio, sirenas… hoy vamos a hablar de la persona que acuño la frase “El mayor Espectáculo del Mundo”. Phineas Taylor Barnum exhibía todo lo que encontraba, personas, rarezas, animales exóticos. La Historia de todo un buscavidas.

Era un poco “mafioso” todo hay que decirlo. Porque usaba mil y una técnicas para sacar los dólares a los incautos. Tenía a unos cuantos “secuaces” en la puerta del Circo que observaban las carteras. Si la cartera venía “abultadita”, le marcaban con una tiza el abrigo al incauto, y esa era la persona a seguir para sacarle todos los dólares posibles en las diferentes casetas donde se mostraban las atracciones… Barnum no tenían ningún tipo de escrúpulos, de hecho lo consideraban como el “príncipe de los charlatanes”.

Ya en sus orígenes P.T. Barnum apuntaba maneras. Era hijo de un tabernero y de pequeño empezó a desarrollar multitud de oficios. Mozo de labranza, Buhonero, Organizador de Loterías, Periodista (en nuestros días hubiera sido el inventor de la telebasura con toda seguridad), hasta que encuentra un filón. Veía que con las profesiones que desarrollaba no hacía mucho dinero, y se dio cuenta que se podía hacer oro contratando y mostrando toda suerte de rarezas que él encontraba. Sus comienzos se basaron básicamente en la picaresca, y también fue el “inventor” de la palabra y el concepto de friki, que hoy tan utilizada es. Se dedico a recorrer las ciudades exhibiendo lo que él daba en llamar su “Museo Americano”. Aquello era la cosa más rara que alguien se puede imaginar.

Aquel Museo Americano de sus inicios, en los día de hoy, aparte de que sería políticamente incorrecto, estaría prohibido totalmente, porque aquello era un verdadero disparate. Básicamente era un “zoo humano” en el que iba mostrando a personas con malformaciones, problemas genéticos…. y si no encontraba a alguien lo suficientemente raro, se lo inventaba directamente. Era un rufián de alto calado. Una de las atracciones se llamaba “El devorador de Pollos”. Imaginaos un cartelón tremendo a la entrada de la caseta con ese lema. Todos pagaban sus centavos, entraban, y se daban cuenta de que dentro de la caseta solo había un señor comiendo pollo. Cuando los clientes iban a protestar por la tomadura de pelo, este les contestaba “no, no digan ustedes nada. Cuentenselo a sus amigos, ya verá que risa, ya vera como pican…”. Y efectivamente, se lo contaban a los amigos, que pagaban su entrada y se partían de risa viendo como “picaban”. Y el Sr.Barnum aumentando su cuenta, así era el tipejo. Tenía un lema que decía “En este mundo cada minuto nace un tonto”.

Pero todo empieza en Nueva York, donde vivía con su esposa e hijos. Contactó un día con otro picaruelo como él que le contó que conocía a una anciana negra que se hacía pasar por la nodriza de George Washington (para que esto fuera cierto, la nodriza debía tener 161 años). Y coló. La exhibió por todo el país hasta que murió esta mujer en 1836. Y al ver que la gente se creía semejante disparate, y que con ello ganaba dinero, empieza a buscar por todos los sitios, y sin ningún tipo de escrúpulos. Los enanos más enanos, los forzudos más forzudos, los gigantes más gigantes, las bestias más exóticas, hasta que consigue crear el American Museum, el precursor del Circo Barnum.

Jumbo, una gran atracción

Jumbo, una gran atracción

Una maqueta a escala de las Cataratas del Niágara, 100 hombres de raza negra pero de un color de piel blanco, exhibe la Sirena de las Islas Fidji, un Caballo lanudo, la Mujer Cañon, el Hombre Pez, la Mujer Barbuda… La gente acudía por miles a la máxima atracción a la que podía aspirar el norteamericano de la época. Aunque era un estafador de tomo y lomo, lo argumentaba de tal manera que nunca se podía decir que había engañado a nadie.

El caso de los siameses Chang y Eng Bunker (nacidos en Siam en 1811, de ahí el nombre que llegó hasta nuestros días) demuestra como era el mundo en la época. Algo que hoy en día nos provocaría un rechazo enorme, era algo muy atractivo entonces. La historia comenzó con un americano que de viaje por Tailandia encontró a dos hermanos unidos por el cuerpo, y directamente los compró, los montó en un barco y se los llevo a los Estados Unidos de América para ofrecerlos a Barnum, quién le pago una razonable cantidad y les hizo un contrato. Y lo hizo de manera que Barnum se estaba forrando con ellos, pero los siameses también ganaban mucho dinero a cambio. Y llegó un momento en que habían ganado tanto dinero que decidieron separarse de Barnum, y se establecieron en una granjita cerca de Washington donde se casaron y tuvieron hijos. Pero con la llegada de la Guerra Civil quedaron arruinados y tuvieron que volver al Circo para poder sobrevivir. Y Barnum decía a la concurrencia “pasen y vean a los únicos hermanos juntos del mundo, y aprovechen porque mañana un cirujano los separará…”; naturalmente esto no ocurría nunca y él continuaba con su picaresca hasta que los hermanos murieron.

Creó muchísima polémica, e incluso tuvo enfrentamientos con otros países. En 1881 adquiere el elefante Jumbo, que por entonces se exhibía en Londres. Jumbo era como el símbolo nacional para los ingleses y se montó un gran jaleo en torno a esto. Pero él seguía adelante, e intentó comprar la casa natal de William Shakespeare. El pueblo inglés ya levantó la voz por esto y el Gobierno tuvo que tomar cartas en el asunto para impedir la venta. Quería desmantelarla y llevarla pieza a pieza a los Estados Unidos.

Asimismo, en 1881 se asocia con James Bailey, y desde entonces el Circo se llamará Barnum-Bailey, y ya es la apoteosis y adquiere una fama todavía mayor que perdura hasta nuestros días.

Exhibía al enano Pulgarcito, que media 69 cm y lo llevaba en una maleta. Exhibía al Hombre-perro (un ruso que tenía un problema capilar y tenía pelo por todas partes). Llevaba a negros albinos y decía “estimados señores y señoras, ante sus ojos convertiré a un negro en un blanco”, y entraba un señor negro por una puerta, y por otra salía un negro albino ante el asombro del respetable…

Cuando llegó al acuerdo con Bailey, es cuando empieza el concepto de Circo transnacional en el sentido moderno, y empiezan a capturar animales en Africa en expediciones carísimas. Digamos que la feria de fenómenos extraños que hasta entonces exhibía comenzaba a convertirse en algo más serio, y cuando digo serio que nadie lo tome en el contexto textual de la palabra, sino en lo más parecido a un Circo de los de ahora.

Vamos a contar 3 ejemplos rápidos para que veamos la catadura moral de este personaje: “El hombre de Piel azulada” cuando murió, un médico encontró grandes cantidades de Nitrato de Plata en su cuerpo, cosa que Barnum sabía y permitía que se siguiera envenenando el mismo para ganar más dinero. “La triste Susana” era una mujer sentada en una barraca, y lo que hacía Barnum era ofrecer un premio de mil dólares a aquel que consiguiera hacerla reir, cosa que era imposible porque la pobre Susana tenía la cara completamente paralizada por una enfermedad. “El no se sabe qué” que Barnum presentaba como un marciano o como un eslabón perdido entre el hombre y el mono. Se aprovechaba de los problemas físicos de las personas para amasar fortuna.

La gran paradoja de todo esto, es que estas personas preferían estar en el Circo y ganar dinero que estar en su casa sufriendo el rechazo social. Un personaje que como empresario no tenía precio, pero como persona dejaba mucho que desear. Sus últimas palabras (para que nos demos cuenta cual era su prioridad) cuando muere en 1891 fueron “¿Cuánto se recaudó hoy en el Madison Square Garden?, sin comentarios… El maravilloso mundo del Circo tuvo unos inicios de lo más crueles…

 

Vía|  Historias de nuestra historia

Imágenes | History Scene

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