Historia 


¡Parlamento!, el código pirata

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Jack Sparrow, la versión moderna del pirata

Gracias a la influencia de la literatura y del cine, lo que hoy conocemos como código-pirata es una serie de reglas de conducta comunes a todos los piratas. Es una especie de “código de honor” entre ladrones, atribuido a los piratas Bartholomew y Morgan. Ambos fueron exitosos piratas ingleses (Morgan de principios del XVII y Bartholomew de finales del XVII), famosos por los duros correctivos que infligieron a sus tripulaciones.

Su implicación como autores del código universal se debe a que fueron de los primeros en redactar uno para su barco. A decir verdad, era algo más que unas simples normas o código de conducta: se convirtió en la constitución del Estado que representaban el barco y su capitán.

En realidad no existía un código único sino que cada capitán o cada cuadrilla pirata en su barco, poseía sus propias reglas, percibidas éstas como una serie de normas para la convivencia y el proceder.

Hay tres momentos claves, vinculados al uso de este código, en una expedición pirata. La primera era la búsqueda de una tripulación. La segunda consistía en estipular el reparto del botín. Y la tercera, la redacción de la llamada “Chartie Partie” o código de conducta a bordo (el cual dio lugar al mito del código de los piratas). Redactada por el capitán, y aprobada por el resto de la tripulación, lo que supone una puesta por escrito del código antes estipulado verbalmente. Esta acta define los castigos, las acciones censurables y sus consecuencias.

Existen líneas comunes en todos los barcos, como por ejemplo el reparto no equitativo del botín. Así, la empresa de los bucaneros era comunitaria, pero al mismo tiempo capitalista. Esto se reflejaba en el reparto del botín, donde cada uno recibe según lo aportado, y por lo tanto una asignación diferente.

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La versión más clásica del pirata

Una vez se redactaba el código, en el puente del barco cada integrante lo juraba ante un vaso de ron y una Biblia (o un crucifijo, una hacha o lo que hubiese a mano). Lo único imprescindible era el vaso de ron. Además se reflejaba de modo su lugar y fecha, el nombre del barco, objetivos del viaje el hermanamiento de la tripulación, se establecía el reparto el botín y se proclamaba la obediencia al capitán y demás hombres a cargo.

Finalmente, el capitán leía en voz alta para toda la tripulación la “Chartie Partie” y anunciaba los castigos a aquellos que quebrantasen el código. Normalmente se consideraban delitos graves la ocultación de parte del botín, el robo a los compañeros, hacer trampa en el juego, desertar, matar a un hermano o no tener las armas listas en el momento del abordaje. Otros menos graves podían ser fumar cuando estaba prohibido, pelear con un compañero o forzar a una mujer honesta.

Los delitos eran castigados por el contramaestre o por el capitán, quién tenía la autoridad judicial en el barco. Y se le aplicaban los castigos más famosos: desde abandonarlos en un islote para que se ahogue al subir la marea, hasta arrojarlos al mar atado a su víctima en el caso de un homicidio.

En conclusión, los códigos no eran simples directrices que acatar y cumplir, sino que representaban una suerte de constitución si imaginamos el barco como un Estado, el capitán como su jefe de estado y a los tripulantes como sus súbditos; (tomando la concepción del estado de Thomas Hobbes en su obra Leviatán) donde también los tripulantes tienen la legitimidad de deponer al gobernante si consideran que no cumple correctamente en su puesto. Queda patente así la relación de unos hombres cuya máxima aspiración era la búsqueda de la libertad absoluta en una época donde dominaban los regímenes absolutos.

Vía| Código Pirata

Imagenes| Jack Sparrow, Barba Negra

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