Derecho Mercantil, Jurídico 


Pan de low cost: El horno no está para bollos

La guerra del pan low costHace unos años cuando las grandes cadenas de supermercados empezaban a ofrecer pan a precios más bajos que las clásicas panaderías, recuerdo como mi profesor de Economía Española y Mundial, el profesor Sáez Lozano de la Universidad de Granada, hablaba en sus clases del precio del pan como factor crítico en una economía.  A lo largo de estos años he meditado sobre este tema, pero es ahora con la guerra comercial entre panaderías originada en Valencia, Valladolid y en otros puntos de España, que empiezo a ver claramente lo importante que puede llegar a ser el pan para la economia de un país.

El secreto de todo negocio es obtener beneficio, ya sea a través de la rotación o a través del margen. El panadero valenciano José Navarro viene revolucionando desde septiembre del año pasado el mercado del pan en Valencia, distribuyendo 50.000 barras diarias a 20 céntimos la unidad. Esto le ha supuesto un “acoso” a través de denuncias administrativas de los horneros tradicionales, quienes le acusan de competencia desleal. Tales denuncias provocan que las inspecciones de sanidad sean más frecuentes en sus dependencias que en establecimientos de la competencia. La competencia entiende que Navarro ha desarrollado malas prácticas por vender por debajo de coste. Esto supone que el resto de panaderos que venden el pan a un precio entorno a los 70 u 80 céntimos la unidad, haya empezado a vender menos, que muchos dependientes en panaderias hayan tenido que ser despedidos y muchos panaderos hayan cerrado sus negocios. A medida que la empresa de Navarro crece, el resto del sector se va hundiendo (sector compuesto principalmente por microempresas), ya que no pueden aguantar la guerra de precios. Esta situación empieza a darse también en Valladolid, donde el empresario Julio César Aguado vende barras a 25 céntimos, mientras se cuestionan la calidad de las barras por el resto de competidores.

Los 20 céntimos por barra que establece Navarro en sus panaderias, es un precio dudoso para que se puedan cubrir los costes de la harina, la electricidad, la distribución, el alquiler del local, etc. La ley prohíbe vender por debajo del coste de producción, pero el margen de beneficio de Navarro es secreto, y él asegura que cubre costes y que su modelo de negocio es rentable. En un primer momento, puede hacernos pensar que va a ser el consumidor el gran beneficiado, pero a largo plazo vemos que nada nos asegura que será de ese modo. Evidentemente, cuando el panadero amplié su cuota de mercado y se quede sin rivales directos, tendrá la posibilidad de aumentar los precios a su conveniencia para lograr su máximo beneficio, en perjuicio del consumidor.

Por su parte, el resto del gremio de panaderos valencianos ha decido poner el mismo precio de 20 céntimos en el resto de panaderías. Lo peor de esta conducta es que reconocen abiertamente estar pactando el precio entre todas las panaderías a la vez de asegurar que están vendiendo a perdidas con dicho precio. La libertad para fijar precios es una libertad individual, el art. 1 de nuestra ley 15/2007 de Defensa de la competencia, prohíbe todo acuerdo, decisión o recomendación colectiva que falsee la competencia por medio de la fijación de precios. Es sin duda, un pacto que tiene una repercusión negativa de mayor importancia que la actuación de los que venden pan de low cost.

Navarro defiende el éxito de su negocio en base a una gran estrategia empresarial, la cual le permite obtener economías de escala que hacen su negocio rentable. El volumen de ventas es muy alto y el margen se reduce al máximo en cada segmento: la fabricación, la distribución y la venta. En España hay casi 6 millones de parados y vender pan a ese precio es algo muy positivo para el bolsillo de los consumidores españoles. Además Navarro piensa abrir 30 tiendas este año con lo que crearía unos 200 puestos de trabajo. La defensa de la libre competencia tiene como principio mantener los precios bajos para el beneficio del consumidor, y esto tiene especial interes cuando hablamos de una producto de primera necesidad como es el pan. En principio la estrategia de negocio de Navarro lejos de ser anticompetitiva, tiene un efecto muy positivo para los consumidores. Si el modelo de negocio no es sostenible, es cuestión de tiempo el demostrar tal afirmación.

 Via | La Guerra del pan. Equipo de Investigación de La Sexta, El milagro de los panes a 20 céntimos, Navarro, panadero “non grato”, La guerra del pan llega a Valladolid

Mas información | La “guerra del pan” de Valencia obliga a intervenir al Consell

Imágen | La guerra del pan low cost

En QAH | La nueva cultura del pan

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