Patrimonio 


El palacio del Marqués de Santa Cruz

El palacio del marqués de Santa Cruz se localiza en el pueblo de Viso del Marqués, en Ciudad Real; y es el mejor modelo que tenemos en España de un palazzo italiano de estilo renacentista. Fue construido en la segunda mitad del siglo XVI por orden de Don Álvaro de Bazán y Guzmán, I Marqués de Santa Cruz. Su importancia radica en su constitución arquitectónica, y sobre todo por contener una profusa decoración mural en la que se desarrolla un rico programa iconográfico y pictórico único en España. Fue una construcción sorprendente para el lugar, en mitad de la Mancha, que causó la admiración de propios y extraños. Hasta el mismo rey Felipe II quedó asombrado por tal obra.

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Vista de la fachada principal del palacio

Don Álvaro de Bazán fue un gran marino oriundo de Granada, cuyo linaje se emparentaba con la nobleza navarra del Valle de Batzán. Desde pequeño se puso especial interés en que tuviera una meticulosa formación en el campo militar y humanístico. Su padre, que fue un destacado militar, ostentaba el título de Capitán General de las Galeras del rey Carlos V. Así que el camino de su hijo estuvo orientado a seguir el rumbo de su padre. Participó en numerosas contiendas, entre las que destacan la batalla de Lepanto (1571) y la conquista española de las islas Azores (1583). Su imparable e incansable defensa de los territorios españoles de ultramar le llevó a convertirse en uno de los mejores marineros y militares de los reinados de Carlos V y Felipe II, recibiendo las máximas condecoraciones y altos títulos, como Capitán General del Mar Océano y Grande de España. Fue en el año 1569 cuando Felipe II le otorgó el título de I Marqués de Santa Cruz de Mudela. Antes de recibir tal título, ya era señor de la villa de Viso del Puerto (que posteriormente se renombró como Viso del Marqués) y allí decidió construirse su residencia familiar. La posición geográfica del pueblo fue clave, equidistante de la corte en Madrid y de la salida al mar a través del puerto de Sevilla, donde solía encontrarse la Armada Española.

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Cortile o patio central del palacio

El palacio fue construido por el artista italiano Giovanni Battista Castello, llamado “Il Bergamasco”, entre los años 1564 y 1585. Las buenas relaciones que mantenía con el estado de Génova determinaron que las obras de su palacio las acometieran artistas genoveses, estableciendo contacto con Il Bergamasco, que se encontraba trabajando en las principales palacios de Génova. Esta corriente italiana marcó el estilo del edificio desde su primera piedra, aunque algunas fuentes señalan que las primeras trazas del palacio fueron realizadas en el año 1562 por Enrique Egas, “el mozo”. Su estructura responde al planteamiento clásico de un palacio renacentista italiano: una planta cuadrada con dos alturas en torno a un cortile o patio central que distribuye las estancias y que cuenta con una escalera monumental que da acceso a la planta superior. El edificio se completa con una portada constituida por un arco de medio punto sobre dos robustas columnas dóricas a modo de arco del triunfo, que sustenta una cornisa con balcón rematada con el escudo de armas de los Baztán. En el corazón del palacio se halla el cortile, de cuatro crujías con arquerías de medio punto decoradas con pilastras gigantes en las que hay superposición de órdenes. El intradós de los arcos cuenta con una decoración de punta de diamante y florones. Hay que añadir que el edificio tuvo construidas cuatro torres angulares coronadas en chapitel, dotándole de la seña de identidad propia de la arquitectura de los Austrias, que ya se habían desarrollado en el Alcázar de Toledo y en el Palacio del Pardo. Pero tras el terremoto de Lisboa de 1755, fueron desmochadas quedándose con el aspecto actual.

Hacia 1575, con el edificio casi terminado, se inicia la decoración mural. El palacio contiene uno de los programas al fresco más importante del renacimiento español. Participaron pintores de la órbita genovesa, entre los que se encontraba la familia Perolli, Cesare de Bellis y los hijos de Il Bergamasco, Frabicio Castello y Nicolas Granello, que tiempo después fueron llamados por el rey Felipe II para decorar el salón de las batallas del Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial. Los casi 8000 metros de pintura mural tienen como fin ensalzar la figura de héroe patrio de Don Álvaro. Se utilizan pasajes mitológicos, históricos y alegorías mezclados con los hechos biográficos más importantes del marino. Destacan la serie de retratos familiares y la multitud de vistas urbanas, inspiradas en el Civitates Orbis Terrarum de G. Braum y A. Hogenberg, una obra revolucionaria en el estudio y representación de las ciudades del momento. Además se incluyeron por las estancias del palacio trampantojos simulando elementos arquitectónicos como puertas, columnas, arcos, con otros elementos decorativos italianos como grutescos y estucos. Uno de los puntos más interesantes que sirven para exaltar la figura del marqués está en su escalera principal. En ella la rampa central se abre en dos tramos laterales cerrados por una bóveda de cañón con pinturas al fresco y en cuyo final se colocan dos esculturas que representan al marqués con los atributos del dios Neptuno y del dios Marte. Este ejemplo nos sirve para ver de manera clara el fin del mensaje artístico al establecer una relación simbólica entre las deidades mitológicas de la antigüedad clásica y la figura del marqués.

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Uno de los tramos de la escalera principal

Esta joya patrimonial es un estandarte de la relación entre arte y poder en la España de la Edad Moderna. Existe un refrán de tradición popular que dice: “El marqués de Santa Cruz hizo un palacio en el Viso, porque pudo y porque quiso”. Este dicho evidencia que Don Álvaro y los promotores humanistas detrás del programa artístico tuvieron muy claro los principios que debían preponderar en la construcción de su residencia. La imagen pública del conjunto se proyecta como una potente política artística destinada a la glorificación del marqués y la exaltación de los valores y virtudes de su linaje. La simbología utilizaba evocaba la imagen de un héroe y de esta manera ensalza su estatus. Una forma de declarar que su condición de noble y Grande de España estaba ligada a un territorio o centro de poder. La residencia para un noble de la época era un signo de su posición social y representaba la manifestación más clara de su poder. El palacio se convertiría en la representación de su identidad nobiliaria vinculado a un territorio ad perpétuam. El hecho de recurrir a artistas italianos es un rasgo más para vincular el arte más novedoso con el poder.

En la actualidad, el palacio es la sede del Archivo General de la Marina Española.

Vía| NIETO, Victor, J.MORALES, Alfredo y CHECA, Fernando, Arquitectura del Renacimiento en España, 1488-1599, Manuales Arte Cátedra, Madrid, 1989; VARIOS, “El sueño de Eneas, Imágenes utópicas de la ciudad”, Publicaciones de la Universidad Jaume I, 2009

Más información| Sobre el palacio y la decoración I, II

Imagen| Cortile, Escalera, Salón, Fachada principal

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