Coaching y Desarrollo Personal, Reflexiones 


Palabras que se lleva el viento

A veces, las palabras se esconden, se ocultan, y esas palabras son sentimientos, emociones presas en tu paladar esperando a que se abra una grieta por la que escapar, fugarse a través de la comisura de tus labios agrietados, entre dientes, pasiones que callan porque tú callas, porque llevas callado tanto tiempo que ya no recuerdas qué significaban en su momento, de qué color eran, a qué sabían, ahora quizá su sabor sea demasiado amargo.

Esas palabras son palabras fantasmas, palabras que vagan en el recuerdo, presente, pasado y futuro, ansiosas por recuperar su voz y su silencio, aquello que les fue arrebatado hace años, cuando aún eras pequeño, un niño gateando en un mundo de gigantes.

Esas palabras son un tesoro, uno de esos regalos que nunca mueren, que son eternos, y que aun sabiendo que no te pertenecen, las privas de su libertad. Por más que sus dueños las busquen no logran escucharlas, porque no hay mapa en el mundo que pueda guiar a un hombre, o a una mujer, a escuchar las palabras que arrastra el viento.

Tú también eres dueño de unas palabras, palabras que aguardan a ser rescatadas y otro tiene en poder. Y quizá nunca llegues a encontrarlas o quizá las hayas escuchado ya.

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Palabras que se lleva el viento

Estas palabras son siervas del tiempo, pero se escriben con la tinta que corre a través de tus venas. Son aquellas que una vez les regalaste a tus padres, las que cruzaste con tus amigos, las que le susurraste a tu pareja.

 

Son las “gracias” y los “te quiero”, los “lo siento” y los “te echo de menos”, ese “quiero volver a intentarlo”, ese “me gustas”, ese “jamás te separes de mí”, el “eres mi héroe”, el “te envidio”, el “lo prometo”. Sentimientos que tus miedos han enjaulado en su tiranía y necesitan que los liberes.

Derrota a tus miedos y devuelve la voz a las palabras, devuélvelas el color, el sabor, de las emociones que despiertan ante su presencia, de los sentimientos que florecen tras haberse marchitado, dejando a su paso una tierra fértil sobre la que germinarán nuevas palabras.

Libera las palabras, regala los sentidos, agradece la vida que tienes y que tu familia te ha dado, agradece los recuerdos con los que has crecido y creaste con tus amigos, agradece los romances que parecen inmortales y tu pareja te ha dado, y agradécete a ti mismo por todo cuanto te queda por hacer.

A veces, las palabras se esconden, son tesoros para el corazón.

@Jota_PrietoAbia

Imagen | Pixabay.

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