Cultura y Sociedad, Literatura 


Paddy Clarke ha ha ha

Paddy Clarke tiene diez años y vive en Barrytown, en el Dublín de los años 60, ciudad que está creciendo paralelamente a él y sus amigos, para quienes los edificios en obras son un particular entorno de juegos.
Gran parte de la obra de Roddy Doyle (Dublín, 8 de mayo de 1958) transcurre en Irlanda, especialmente entre la clase trabajadora de Dublín, y se caracteriza por su particular uso del ‘slang’ y el dialecto irlandés. Más conocido por su trilogía Barrytown, en torno a la familia Rabbitte (The Commitments (1987), The Snapper (1990) y The Van (1991) (1), Doyle recibió el Booker Prize en 1993 por Paddy Clarke Ha Ha Ha.

De los juegos y aventuras en la calle al aburrimiento en clase y la creciente soledad en casa, la novela se caracteriza por su peculiar uso del lenguaje, el de un verdadero niño de diez años, por su falta de trama y de orden cronológico y por la ausencia de capítulos. A pesar de ello, se va haciendo perceptible el paso del tiempo al ser testigos del progresivo cambio de Barrytown.

La novela es amable y cómica por momentos –nada como el mundo interior de un niño-; sin embargo, destila también una sensación agridulce: Paddy cada vez percibe más pero comprende menos.

De cómo percibimos y fantaseamos de niños, cómo nos enseñan y qué y cómo aprendemos, dejo aquí un pasaje en el que Paddy cuenta lo que aprende en las clases de religión:

«Cuando los indios mueren –los rojos- van a la tierra de la caza feliz. Los vikingos iban a Valhalla cuando morían o les mataban. Nosotros vamos al cielo, a no ser que vayamos al infierno. Vas al infierno cuando tienes un pecado mortal en el alma cuando mueres, incluso si estás yendo al confesionario y de camino te atropella un camión. Antes de entrar en el cielo generalmente tienes que pasar por el Purgatorio por un ratito, para librar a tu alma de los pecados, unos pocos millones de años más o menos. El Purgatorio es como el infierno, solo que no dura para siempre. Es más o menos un millón de años por cada pecado venial, dependiendo del pecado y de si lo habías cometido antes y prometiste que no lo harías más. Mentir a tus padres, decir palabrotas, tomar el nombre de Dios en vano. Cada uno, un millón de años (…)
Robar en las tiendas es aún peor, las revistas son más graves que las golosinas. Cuatro millones de años por ‘Football Monthly’, dos millones por ‘Goal’ y ‘Football Weekly’. Si te has confesado bien justo antes de morir no tienes que ir para nada al Purgatorio, vas directamente al cielo.
-¿Incluso si uno ha matado a montones de gente?
-Incluso.
No es justo.
-Ah, esto es, son las mismas reglas para todo el mundo.
Se supone que el cielo es un lugar fantástico, pero nadie sabe mucho acerca de él. Hay muchas mansiones.
-¿Una para cada uno?
– Sí
– ¿Tienes que vivir por ti mismo?
El Padre Moloney no respondía lo suficientemente rápido.
-¿Tu madre no puede vivir contigo?
-Claro que puede.
El Padre Moloney venía a clase el primer miércoles de cada mes. Para charlar. Nos caía bien. Era agradable. Tenía una cojera y un hermano en un grupo musical.
-¿Y qué pasa con su mansión, Padre?
El Padre Moloney levantaba sus manos para contener todas nuestras preguntas. Se reía mucho y no sabíamos por qué.
-En el cielo, muchachos – decía y esperaba- En el cielo puedes vivir donde y con quien quieras.
James O’Keefe estaba preocupado.
-Padre ¿Y si tu madre no quiere vivir contigo?
El Padre Moloney se tronchaba de risa, pero no era gracioso, en absoluto.
-Entonces tú puedes ir a vivir con ella, así de simple.
-¿Pero y si ella no quiere que vayas?
-Querrá; decía el Padre Moloney.
– Puede que no quiera, decía James O’Keefe – Si eres un desastre.
-Ah, ahí, ves –decía Padre Moloney. – Ahí tienes tu respuesta. No hay desastres en el cielo.

En el cielo siempre hace buen tiempo y todo era césped, y siempre es de día, nunca de noche. Pero esto es todo lo que yo sabía sobre ello. Mi abuelo Clarke está allí arriba.
-¿Estás segura? Le pregunté a mi madre.
– Claro.
-Positivamente.
– Sí.
– ¿Fuera del Purgatorio?
-Sí. No tuvo que ir porque hizo una buena confesión.
-Tuvo suerte, ¿no?
– Sí.
Me sentí contento.

Mi hermana está allí arriba, la que se murió; Angela. Se murió antes de salir de mi madre pero tuvieron tiempo de bautizarla, me dijo; de lo contrario hubiera terminado en el Limbo.
-¿Estás segura de que recibió el agua antes de morirse? Le pregunté a mi madre.
– Sí.
-Positivamente.
– Sí.
Me preguntaba cómo se las apañaría, una ni-siquiera-una-hora-de-edad bebé, por sí misma.
-El abuelo Clarke cuida de ella, dijo mi madre.
-¿Hasta que llegues tú?
– Sí.
El Limbo es para los bebés que no han sido bautizados y para las mascotas. Es agradable, como el cielo, solo que Dios no está allí. Jesús va de visita de vez en cuando, y la Virgen María también. Tienen una roulotte allí. Hay gatos, perros, bebés, conejillos de Indias y peces de colores. Los animales que no son mascotas no van a ningún sitio. Simplemente se pudren y se mezclan con la tierra y la hacen mejor. No tienen alma. Las mascotas sí. No hay animales en el cielo, sólo caballos y cebras y monitos.»

(*)

Roddy Doyle se declara ateo. (2)

De entre toda su bibliografía, destaca también la memoria de sus padres, Rory & Ita, dos tomos en forma de diálogos.
‘Paddy Clarke Ha Ha Ha’ está dedicado a Rory: ‘This book is dedicated to Rory’. Simple pero suficiente y emotiva dedicatoria en un libro en el que la figura paterna representa más de lo que aparenta y que resulta determinante en la culminación de la obra. No hacen falta más palabras.

«-How are you?
His hand felt cold and big, dry and hard.
-Very well. Thank you.»

Todos los manuscritos y notas personales de Roddy Doyle se custodian en la National Library of Ireland.

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(1) Las tres llevadas con notable éxito al cine, con guiones adaptados por él mismo: The Commitments, dirigida por Alan Parker en 1991 y por la que Roddy Doyle obtuvo un premio BAFTA al mejor guión adaptado, The Snapper (‘Café irlandés’, 1993) y The Van (‘La camioneta’, 1996) dirigidas por Stephen Frears.

(2) En la popular serie de televisión ‘Father Ted’, ante una inusual salida de tono, el personaje de Dougal Maguire es reprendido por “having been reading those Roddy Doyle books again” (“Otra vez leyendo esos libros de Roddy Doyle”)

(*) La traducción del original en inglés es mía.

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