Neurociencia 


Oxitocina, la hormona del apego

/var/www/clients/client0/web2/web/wp content/uploads/2015/10/madre abrazo

Esta semana en nuestras sesiones de grupo con niños y adolescentes hemos trabajado los miedos. Cuando estábamos en plena sesión, uno de nuestros niños con miedo a dormir solo y a la oscuridad nos preguntaba: ¿por qué cuando tengo miedo lo primero que hago es taparme entero con las sábanas y quedarme así hasta que me duermo? Ante esta pregunta, otra de nuestras niñas intervino indicando lo siguiente: a mí también me pasa eso, pero además lo que más me alivia cuando tengo miedo es que mi mamá, mi papá o mi hermanita me den un gran abrazo.

En este artículo vamos a dar a conocer un campo bastante desconocido dentro de los efectos de la oxitocina. Esta hormona se trata de un péptido compuesto por nueve aminoácidos que se sintetiza en los núcleos paraventricular y supraóptico del hipotálamo, y que se segrega a la sangre desde las terminaciones axonales de la hipófisis posterior.

Para comenzar, las dos intervenciones anteriores estaban completamente relacionadas, debido a que las sábanas en este caso actúan como sustitutas del abrazo, ya que permiten que el niño se sienta arropado. Pero… ¿qué cambios produce el abrazo en nuestro cuerpo cómo para ser responsable de esa sensación de tranquilidad? Pues bien, los abrazos producen en nuestro organismo una gran explosión hormonal que nos ayudan a sentirnos mejor, así como a superar nuestros miedos. Concretamente, cuando recibimos un abrazo estamos segregando oxitocina (hormona del apego), lo que produce una agradable sensación de bienestar, armonía y plenitud.

Normalmente, todas las personas tenemos conocimiento, especialmente las mujeres, de los importantes efectos que tiene la oxitocina en las contracciones uterinas durante el parto, así como en la eyección de leche; sin embargo, en las últimas décadas se ha acumulado una gran cantidad de evidencia que permite confirmar la acción de este péptido en el sistema nervioso central. Es decir, ahora también sabemos que la oxitocina desempeña un papel central en la regulación de las conductas sociales, incluido el apego, el cuidado y el miedo; además de tener una importante vinculación en la reducción del estrés.

Todo esto explica que, por ejemplo, cuando los niños y niñas tienen miedo reclamen un abrazo, ya que la oxitocina, al estar relacionada con las conductas sociales, participa en la creación de relaciones de confianza entre personas mediante el bloqueo del estrés. Es decir, cuando sentimos miedos la oxitocina actúa como un factor modulador, ya que produce una disminución de la excitación de la amígdala obteniendo así una reducción de los niveles de estrés y aumentando los vínculos interpersonales y emocionales.

Recomendaciones.

Una vez que conocemos los importantes beneficios que puede tener un abrazo, la mejor forma de actuar cuando nuestros hijos nos reclamen por algún miedo, inseguridad, temor, etc sería ofreciéndoles un abrazo. Con este abrazo estaríamos tanto reduciendo el estrés, como aumentando la seguridad y la confianza.  

Sin embargo, no debemos reducir estos efectos a los niños, ya que son beneficiosos en todas las edades y en todas las personas. Con esto intentamos transmitiros que cuando sintáis que vuestra pareja, vuestra madre, vuestro padres, vuestro vecino o cualquier otra persona se sienta mal, no debéis de dudar en ofrecerles un abrazo y todo vuestro apoyo, ya que le estaréis abriendo las puertas de un camino más relajado, firme y seguro.

Otros datos de interés.

  • Los niveles de la hormona oxitocina son mayores en las mujeres que mantienen a sus hijos en contacto piel con piel. Por tanto, este contacto, así como la succión que mantiene la madre con su bebé pueden facilitar el apego madre-hijo por elevación de la oxitocina, además de mejorar el tono uterino tras el parto y disminuir la posibilidad de hemorragia puerperal.
  • En relación con lo anterior, debemos tener en cuenta que esta hormona no es necesaria para la conducta de crianza de los hijos, ya los hombres también se involucrarán en dicha conducta; sin embargo, la latencia de aparición de este comportamiento en los padres es mucho más lento que en las madres. Esto sugiere que la oxitocina (y otras hormonas relacionadas con el embarazo) permiten aumentar la velocidad y la disposición de los comportamientos de crianza.
  • Por otro lado, a pesar de los numerosos avances registrados, la oxitocina y sus efectos en el sistema nervioso central, continúa siendo una tópica de intensa investigación. En concreto, la oxitocina podría representar un importante recurso terapéutico para el avance en el abordaje de algunas alteraciones neuropsiquiátricas de gran relevancia en la salud pública mundial, tales como los trastornos de espectro autista y la esquizofrenia, ya que en ambas entidades nosológicas se manifiesta una grave alteración de la cognición social.

Vía|

Brown, S.L. y Brown, R.M. (2015). Connecting prosocial behavior to improved physical health: Contributions from the neurobiology of parenting. Neuroscience and Biobehavioral Reviews, 55, 1-17.

Martino, P. (2014). Aspectos comportamentales de la oxitocina: su influencia en el estrés y en la cognición social. Cuadernos de Neuropsicología, 8 (2), 202-216.

Olza, I., Marín, M.A., López, F. y Malalana, A.M. (2011). Oxitocina y autismo: una hipótesis para investigar. ¿La alteración de la producción de oxitocina endógena en torno al parto puede estar involucrada en la etiología del autismo?. Revista de Psiquiatría y Salud Mental, 4 (1), 38-41. 

RELACIONADOS