Jurídico 


Otro producto de derecho bancario en problemas: los bonos convertibles del Banco Popular

Toca volver a hablar de derecho bancario para explicar en esta ocasión cuál ha sido el funcionamiento de un producto que comenzó a comercializarse por Banco Popular en el año 2009 y que eran bonos convertibles en acciones.

Desgraciadamente también es un caso que cada vez más se va a ver en televisión y en medios de comunicación pero no en tanta medida como el relativo a las cláusulas suelo y a las participaciones preferentes y ello por una razón fundamental: los bonos convertibles en acciones que emitió el Banco Popular eran un producto de banca privada, destinado a personas que evidentemente tienen un perfil de inversor mayor que el ciudadano corriente al que en su préstamo hipotecario le incluyeron una cláusula suelo. Pero ello no quita para que también haya numero considerable de personas afectadas y que podrían estar legitimadas para plantear algún tipo de acción judicial.

Dicho esto, vamos a ver cómo se comercializaron los bonos y la situación actual de los mismos:

Los bonos emitidos por compañías, en este caso un banco, no presentan complicación. Es un producto financiero usado para captar financiación. El que suscribe o compra el bono obtendrá un interés derivado de la tenencia del bono.

Los bonos convertibles en acciones son productos híbridos, por cuanto en un primer momento de la vida del producto funcionan como bonos, para posteriormente pasar a convertirse en acciones a un precio ya fijado, y convirtiéndose por tanto los suscriptores de bonos en accionistas de la compañía.

En el caso del Banco Popular, el problema ha venido porque los bonos se emitieron en el año 2009, estando previsto el canje a 17’_ euros. Tras varias prórrogas establecidas por la entidad, finalmente en noviembre de 2015 se realizó el canje de acciones. ¿Cuál ha sido el problema?

Que en ese momento las acciones del Banco Popular cotizaban en el mercado secundario a algo más de 3 euros por acción, visto lo cual aquellos que quisieras deshacerse de las acciones iban a perder nada más y nada menos que el 80% del dinero invertido inicialmente.

Ahora bien, no todo está perdido para los inversores porque ya existen varios pronunciamientos judiciales condenando a la entidad a la devolución de las cantidades invertidas. ¿En base a qué?

Vicios del consentimiento

Como ya traté en la entrada anterior, los vicios, es decir, el carácter “defectuoso” del consentimiento prestado pueden determinar la nulidad de un contrato por aplicación del art.1261 CC.

Incumplimiento por la entidad de las obligaciones señaladas en la Ley del Mercado de Valores

La Ley del Mercado de Valores obliga a las entidades a clasificar a los clientes, pudiéndo ser éstos clientes profesionales o inversores minoristas. Hay una lista cerrada en el art.78 bis 3) de clientes profesionales y todos los no incluidos ahí serán inversores minoristas Éstos son los que gozan de mayor protección  y los que deben ser objeto de una información transparente y nítida

En una gran parte de casos no cabe duda de que los clientes tenían este carácter, incluso cuando el que suscribía los bonos era una empresa por entender los Tribunales que es preciso diferencia la pericia económica o industrial que puede tener un empresario o un gerente de la propiamente financiera.

Opinión del Tribunal Supremo

El Tribunal Supremo en sentencia de 17 de junio de 2006 entendió no haber lugar al recurso de casación formulado por la entidad, resumiendo que:

-La entidad no cumplió con su deber de información de un producto financiero complejo, que podría entrañar un considerable riesgo.

-El error en la prestación del consentimiento es esencial y excusable, puesto que fue la entidad quien incumplió dichas obligaciones de información que son imperativas y de las que no puede eximirse bajo ningún concepto.
* Imagen|(QAH)

 

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