Política 


Osetia del Sur, ¿la nueva Crimea?

Tras la desintegración de la Unión Soviética en 1991, la región del Cáucaso ha sido una de la más desestabilizadas del mundo con un constante cruce de armas entre las regiones que la componen. Junto con la Guerra de Nagorno Karabaj entre Armenia y Azerbaiyán (1988-1994), las tensiones en el territorio georgiano han sido una constante en las últimas dos décadas.

Georgia perteneció al Imperio uso desde los inicios del S.XIX hasta su independencia en 1918. Una situación que perduró tras solo tres años, tiempo tras el cual volvió a pertenecer al estado ruso en este caso inserta dentro de la Unión Soviética, hecho que perduraría hasta 1991 cuando el parlamento georgiano reinstauró la independencia conseguida setenta y tres años antes.

Mapa del Cáucaso Sur

Mapa del Cáucaso Sur

Situada al norte de Georgia, en la frontera con Rusia, Osetia del Sur surge de la división de la Osetia original en la época de Stalin, siendo el sur entregado a Georgia en calidad de región autónoma. Una situación que se repetiría con la República de Abjasia años más tarde. Sin embargo, la convivencia dentro de la Gran Georgia estaba lejos de resultar amigable, tal y como se demostró con los conflictos armados de los años 90 y la proclamación de independencia por parte de ambas regiones.

Rusia, madre histórica de ambos territorios, no quedó al margen de los conflictos tomando parte en las disputas primero como observador y más tarde como fuerza pacificadora.  Ante la presencia rusa en esta zona del Cáucaso Sur,  desde la capital georgiana no tardaron en reaccionar comenzando a desarrollar una política tanto interior como exterior para su ingreso en la OTAN. Una tarea que culminaría el 5 de enero de 2008 con la celebración de un referéndum cuyo resultado fue claro, el 72,5% de los georgianos votaron a favor de incorporarse a la Alianza Atlántica.

Desde EEUU y otras potencias europeas se vieron con buenos ojos este giro en la política de Tbilisi debido a la importancia geoestratégica del país. Con un territorio que se expande a lo largo de la zona central del Cáucaso Sur, Georgia ofrece la posibilidad de acceder a todo el petróleo y gas del mar Caspio, algo que no pasó desapercibido en el panorama internacional tal y como demuestran la construcción del oleoducto Bakú-Tbilisi-Ceyhan, el gaseoducto Bakú-Tbilisi-Erzurum o la presencia de un oleoducto construido por el gigante petrolero británico BP en Bakú-Supsá.

Por todo ello, durante los últimos veinticinco años la división en el país es clara entre aquellos separatistas que apuestan por su acercamiento a Moscú y aquellos que quieren la integración de Georgia en el conjunto de países occidentales. Con el precedente de Crimea, región ucraniana anexionada a Rusia en marzo de 2014, la posibilidad de que Osetia del Sur siga sus pasos es más que probable.

El propio presidente de Osetia del Sur ha declarado esta semana que “la actualidad política de hoy es tal que debemos hacer nuestra elección histórica y unirnos con la hermana Rusia para que podamos garantizar la seguridad y el éxito de nuestra república”.  Desde el Kremlin ven esta posibilidad como un arma de doble filo ya que si bien garantiza el control territorial de la zona que posee desde el acuerdo sobre su base militar en esta región  firmado por ambos gobierno en febrero de este año, también puede ver comprometida su imagen exterior la cual aún sutura las heridas abiertas por el caso Crimea.

Vía: Balas de Silencio

Más Información: Real Instituto el Cano

Imagen: Portada Mapa Cáucaso

 

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