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Qué Aprendemos Hoy

Os invitamos a una cena romana

 

cenaromana

Cena romana

Los romanos eran muy dados a organizar grandes veladas donde las noches se convertían en auténticos momentos de desenfreno.

Aquellos romanos con una posición importante en la sociedad y cuya economía era holgada, invitaban a los comensales a través de una invitación que se les hacia llegar a través de uno de los esclavos, el cual se llamaba invitator.

La cena tenía lugar en la domus, que era la casa romana. Siempre se citaban a la hora novena, que corresponden a las 17:00 aproximadamente, después de que todos hayan acudido a los baños públicos y hayan realizado sus tareas diarias, muchas de ellas dedicadas al culto del cuerpo.

Un dato relevante de esas cenas es que se les pedía a los invitados que llevaran sus propias servilletas ya que de esta forma podrían llevarse restos del banquete o algún regalo que el anfitrión tuviera preparado.

Una vez que llegaban a la domus cada persona era anunciada por otro esclavo, el nomenclator, el cual anunciaba en voz alta los nombres de cada uno de los presentes.

Posteriormente, todos eran conducidos hacia el triclinium en el que se reunían con el dueño de la casa. En dicho lugar, todos eran colocados según el orden de importancia y cuando terminaban de acomodarse, los esclavos se encargaban de lavarles los pies así como de realizarles la manicura si alguien lo solicitaba.

Todo se comía con las manos, solamente se utilizaba un cubierto para los alimentos que no fueran sólidos, la cuchara.  A pesar de ello, todo estaba planeado para que las manos estuvieran limpias, ya que había un esclavo al lado con un recipiente lleno de agua y flores.

El menú se abría con los gustaticium compuestos por huevos, alcaparras, aceitunas, dátiles, allec (restos sólidos de garum sobre el pan), pistachos, hogazas de pan, ephippium (paté de aceitunas negras, especies, vinagre y aceite) y como bebida se degustaba el mulsum, un vino mezclado con miel.

Después de los aperitivos, comían tisanam barricam (sopa de cebada), fabam vitellianam (puré de alubias a la viteliana), y polypus (pulpo) y se pasaban al vino rebajado con agua y enfriado con nieve.

Mientras todo ello se llevaba acabo cualquier persona que tuviera una necesidad fisiológica no tenía que levantarse, puesto que los esclavos les servían un recipiente para poder orinar en ellos. Además, si estaban bastante saciados y querían hacer hueco, se provocaban el vómito con plumas de avestruz.

Por último, el postre era lo más dulce, en él había miel, leche y dátiles rellenos.

Todo acababa con los hombres adultos solos, bebiendo mulsum y observando como bailaban chicas procedentes de Hispania u otros lugares del Imperio, a las que también utilizaban como objetos sexuales.

 

Via|Historias con historia

Imagen| Cena Romana 

En QAH| Heliogábalo: La controversia hecha emperador

 

Fernando Escrito por el nov 17 2013. Archivado bajo Cultura y Sociedad, Historia.





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Fernando Castillo

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Redactor de la sección de Historia en Qué aprendemos Hoy.

Licenciado en Publicidad y Relaciones Públicas en la Universidad de Sevilla

Miembro del Departamento de Comunicación y Difusión de la Webserie 18.0 Ver perfil completo
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