Cine y Series, Cultura y Sociedad, Literatura 


Orson Welles, un genio maldito

Netflix, ha anunciado que presentará en streaming la mítica película inacabada de Orson Welles El otro lado del viento una vez restaurada y completada, 40 años después de su rodaje. Esta crítica sobre las interioridades de la industria cinematográfica es un claro ejemplo de las dificultades que sufrió el director para realizar sus proyectos.

Es imposible enumerar todos sus proyectos fracasados. Sirvan dos ejemplos. It´s all true (1941–1942) era un documental por capítulos que contaba historias de personajes reales en varios países latinoamericanos. Don Quijote (1955-1972) fue un reto imposible, a pesar del empeño y su admiración por el personaje de Cervantes.

La biografía de Welles está jalonada de episodios de luchas continúas por mantener su independencia como creador  frente a los productores pero logró que su corta filmografía fuera fundamental para entender el cine moderno.

Orson Welles, fue un niño prodigio que inició su carrera en el teatro. El Mercury Theatre fue su plataforma de lanzamiento y escuela básica para su carrera como actor y para el desarrollo de su lenguaje cinematográfico. En el teatro también conoció a un magnifico plantel de actores que después le acompañaron en sus inicios cinematográficos. Su salto a la radio era inevitable. Ya forma parte de la historia de las comunicaciones la emisión en 1938 de La guerra de los mundos, novela de H. G. Welles que Orson adaptó al medio como si fuera la invasión de los extraterrestres una retransmisión en directo. El impacto de la emisión se transformó en un fenómeno sociológico por las reacciones histéricas y de pánico que provocaron en parte de la audiencia.

Después de este éxito a Welles se le abrieron las puertas de la industria cinematográfica. La R.K.O. le entregó un cheque en blanco para la producción de su primera película, algo insólito en el Hollywood de entonces. Este es el más hermoso tren eléctrico que un muchacho haya podido soñar fue el comentario de Orson al firmar el contrato.

Con 26 años Orson Welles estrenó Ciudadano Kane (1941), una obra maestra que todavía hoy en día se incluye en todas las listas de las mejores películas de todos los tiempos. Su estructura narrativa, basada en una sucesión de flash back y en diferentes perspectivas, sin ser novedosa, estaba resuelta de forma magistral.  Pero su mayor aportación al 7º arte se debe a sus innovaciones técnicas: el uso dramático del gran angular, la profundidad de campo que obligaba a una puesta en escena original nunca vista hasta entonces. Ciudadano Kane recibió el aplauso de la crítica pero no fue entendida por el gran público. Estaba demasiado avanzada para su época.

El 4º mandamiento (1942) es un soberbio estudio social sobre el paso del siglo XIX al XX con el trasfondo de la historia de la familia Amberson. Considerada por muchos como la mejor película de Welles ahondaba en los hallazgos técnicos ampliando el uso del plano secuencia como instrumento para dinamizar el desarrollo del guion. Su lenguaje visual todavía sorprende hoy en día. El fracaso comercial de la película que vino precedido por el relevo del director por parte de RKO del montaje final del film determinó el futuro de Orson Welles.

A partir de esa fecha Welles fue alternando películas de encargos, con proyectos personales influidos por su pasión por Shakespeare y con una carrera como actor.

Para los encargos, Welles siempre supo imponer sus cánones estéticos: El extraño (1946) un alegato contra el nazismo, La dama de Shanghai (1948) una película al servicio de su ex mujer  Rita Hayworth.

De su ciclo shakesperiano cabe citar: Macbeth (1948), Otelo (1952) y Campanadas a medianoche (1966). Welles se fue alejando progresivamente del original de la obra para alcanzar la esencia de su espíritu.

Como actor tuvo una larga carrera. Se consolidó con Alma rebelde (1944) y su fuerte personalidad influyó de forma innegable, más allá de su papel como actor en Estambul (1943) y sobre todo en la soberbia El tercer hombre (1949).

Gracias a Charlton Heston que lo requirió como director, Welles consiguió su última obra maestra Sed de mal (1958) un tenebroso thriller con un arranque espectacular y una caracterización del actor para recordar.

Vía| Orson Welles – André Bazin, Orson Welles – Paolo Mereghetti

Imagen| Orson Welles – Fake

Video| Ciudadano Kane, El 4º mandamiento, La dama de Shanghai, El tercer hombre

 

 

 

RELACIONADOS