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Origen del salario mínimo interprofesional

cool-cartoon-2534756[1]El Art. 27 del Estatuto de los Trabajadores (Real Decreto legislativo 1/1995, de 24 de marzo) establece que, anualmente, el Gobierno fijará el salario mínimo interprofesional, previa consulta con las organizaciones sindicales y asociaciones empresariales más representativas, teniendo en cuenta:

a) El índice de precios al consumo.
b) La productividad media nacional alcanzada.
c) El incremento de la participación del trabajo en la renta nacional .
d) La coyuntura económica general.

Asimismo, este artículo prevé la posibilidad de que, si no se cumplen las previsiones sobre el IPC, aquel importe se revisará semestralmente; y que la cuantía del salario mínimo interprofesional (SMI) es inembargable. En cumplimiento de ese mandato legal, el Ministerio de Trabajo, o de Empleo (según la denominación que utilice cada Gobierno), establece el SMI mediante un Real Decreto, a finales de cada año.

El origen del SMI es más antiguo de lo que pudiera parecer y se encuentra, justo, en nuestras antípodas.

Desde el punto de vista laboral, el siglo XIX fue muy conflictivo en Nueva Zelanda: en 1821, los maoríes dejaron de trabajar para exigir que se les pagara con dinero y no en especie; en 1840, el carpintero inglés Samuel Parnell logró convencer al resto de inmigrantes para que sólo trabajaran ocho horas diarias(con la amenaza de que el obrero que hiciera horas extras, sin cobrarlas, sería arrojado al puerto de Petone Beach, cerca de Wéllington); en 1848, los trabajadores maoríes volvieron a declarase en huelga para cobrar el mismo sueldo que sus compañeros de otras etnias y, finalmente, en 1890 estalló una huelga general por el comercio marítimo con Australia.

Para solucionar estas conflictivas relaciones laborales, el Gobierno de los liberales recurrió a la tradición neozelandesa del arbitraje y, en 1894, aprobó la Industrial Conciliation and Arbitration Act, la ley que permitió resolver cualquier conflicto acudiendo a una Junta de Conciliación formada por árbitros seleccionados por representantes de la patronal y los trabajadores. Fue en ese marco negociador, y para evitar desigualdades entre los obreros, donde se determinó por primera vez el importe del salario mínimo interprofesional. Un sistema que pronto se implantó con éxito en la vecina Australia antes de llegar a Europa durante las primeras décadas del siglo XX.

A día de hoy hay una discusión teórica sobre la idoneidad de la existencia del salario mínimo.

Podemos destacar varias opiniones a favor y en contra del SMI:

1ª-Por un lado la función principal que tiene el SMI es garantizar la subsistencia al menos a todo trabajador, actuando como contrapeso al poder del empresario. En esta función tiene un papel fundamental los sindicatos que tratan de evitar la explotación del obrero por el empresario.

2ª-El SMI incentiva la inversión en capital y formación con el fin de usar el mínimo de mano de obra. De este modo incentiva las nuevas tecnologías y puede contribuir a generar más paro. Este doble efecto se produce cuando el nivel del SMI es relativamente alto,cosa que no creo que ocurra en España,que tenemos un SMI de 645,30€ para 2013,que se puede considerar un salario de subsistencia para una familia tipo de 3 miembros(los padres y un hijo).

3ª-Se dice que favorece la economía sumergida en trabajadores de escasa preparación o sectores de baja productividad.

4ª-Contribuye a unos precios de los productos y servicios más altos. Lo mismo que ocurre con un sistema impositivo duro o cargas sociales elevadas que hacen que tengamos una economía menos competitiva.

¿Crees que es necesario el salario mínimo interprofesional?

Según mi opinión la razón fundamental de su necesidad es la 1ª.

 

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