Cultura y Sociedad, Historia 


Origen de la expresión “a buenas horas, mangas verdes”

 

Ilustración de un soldado de la Santa Hermandad

Ilustración de un soldado de la Santa Hermandad

Cuando ya es demasiado tarde para encontrar solución a algún problema solemos utilizar la expresión “a buenas horas, mangas verdes”. Para encontrar su origen hay que remontarse hasta los tiempos de los Reyes Católicos. Concretamente hasta el 27 de abril de 1476 cuando Isabel de Castilla y Fernando de Aragón crearon un cuerpo de seguridad encargado de prestar auxilio en cualquier emergencia, la Santa Hermandad. Tres años antes, Enrique IV de Castilla ordenó la creación de una primera Santa Hermandad Nueva General de los reinos de Castilla y León, que se disolvió poco después.

La vestimenta de los miembros de este cuerpo de seguridad estaba compuesta por un uniforme con coleto y mangas de color verde. Según cuentan los cronistas de la época, se ganaron a pulso la fama de impuntuales. Casi nunca llegaban a tiempo de atender  a las emergencias. Centraban su actuación, sobre todo, en el terreno rural. Cuando llegaban a poner orden, los vecinos ya habían resuelto las adversidades por sí mismos o no había remedio ante la emergencia. Entonces recibían a los miembros de la orden con la frase “a buenas horas, mangas verdes”.

El cuerpo de seguridad famoso en aquellos tiempos por su impuntualidad supuso la unión de las distintas hermandades locales para perseguir a los criminales que ya existían desde el siglo XI en varios reinos cristianos. Se considera que la Santa Hermandad fue el  primer cuerpo policial organizado de Europa. A pesar de su mala fama por la falta de premura, en sus primeros años este grupo sirvió de gran ayuda para reforzar la autoridad central de la realeza frente a los nobles. Fue disuelta oficialmente en el año 1834 a través de una ley aprobada en las Cortes.

Tan sólo diez años después de la desaparición de la Santa Hermandad se creó otro cuerpo de seguridad en gran medida inspirado en ella: la Guardia Civil. Ya antes de la disolución de la Santa Hermandad se crearon en varios lugares del país los llamados Cuerpos Regionales de Seguridad Pública. Duraron poco. En 1820, el entonces ministro de la Guerra, el marqués de las Amarillas, primer Duque de Ahumada, elaboró un proyecto para crear la “Legión de Salvaguardas Nacionales”, que contaría con 5.200 efectivos. Las Cortes rechazaron la creación de este cuerpo al considerar que era “atentatorio a las libertades”.

Hubo más intentos de crear una fuerza de seguridad útil para todo el país. En 1823, ya con la Santa Hermandad en franca decadencia,  aparecieron los Celadores Reales y en 1833 las Salvaguardias Reales. Sin embargo, el bandolerismo y la inseguridad en los caminos no se erradicaban. El 28 de marzo de 1844 se crea por Decreto la Guardia Civil. Ese decreto tenía alguna debilidad como el escaso salario de los miembros del cuerpo o la excesiva dependencia de las autoridades civiles. Por eso se rehizo y la organización de la Guardia Civil se encomendó al segundo Duque de Ahumada. Sus reflexiones y pegas al primer ordenamiento del nuevo cuerpo de seguridad fueron tenidas en cuenta en el Decreto de 13 de mayo de ese año, considerado el auténtico origen de la Guardia Civil. Un cuerpo de seguridad heredero de la Santa Hermandad que también conserva el color característico en su indumentaria: el verde.

Via|Saberia

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