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Oratoria en la abogacía: sacarle valor añadido a un arma fulminante

En una sociedad de masas, ensordecida por técnicas e imágenes, debemos cuidar más que nunca la oratoria, máxime para los que ejercemos de forma activa la abogacía o nos encontramos en el mundo de la negociación empresarial o el mundo comercial.

La búsqueda de la excelencia.

La excelencia requiere fondo y forma. La forma no es solamente la estética estructural y documental de nuestra demanda, o la efectiva y cuidada redacción en un documento mercantil de gran impacto económico. La excelencia debe ser percibida por nuestros clientes sobre la totalidad de los latidos que emiten nuestras actuaciones diarias a nivel personal y profesional. Ética, rigor, estudio detallado sobre el fondo y sobre todo, el cuidado de la forma.

Pues bien, esa “forma” no es tanto la perfecta caída del traje que llevas, sino tu forma de hablar, expresarte, comunicarte y persuadir. En definitiva se trata del dominio que tengas sobre la oratoria y la retórica.

¿Pero qué es la oratoria?

La oratoria es un arte impregnado de ciencia psicológica que pretende maximizar la eficiencia en la práctica de la comunicación. En definitiva lo que se pretende es convencer de algo a alguien.

Estudios recientes muestran que el cerebelo es el encargado principal de las funciones cognitivas como el procesamiento del lenguaje, la atención y otros estímulos sensoriales temporales. Por tanto es el área del cerebro que se activa cuando empleamos la palabra hablada en cuanto a que se trata de un conjunto de reflejos condicionados aprendidos, que se ponen en acción de manera no consciente, espontáneamente.

La primera definición que da la RAE es: “Arte de hablar con elocuencia”. Personalmente me gusta más la definición que dan D. Manuel Calvo Beca y Doña Mª Dolores del Rio “La oratoria busca la manera más directa y natural de entrar en contacto con el público que ha de ser convencido sin otra defensa que su juicio”.Oratoria Romana: Catilina

En toda intervención pública se dan tres elementos que personifican la acción: Tema, Orador,  y Público.

Tenemos claro que el tema no requiere mayor problema ya que vendrá dado con el caso de tu cliente y no podemos modificarlo ni hacerlo más interesante. Sin embargo, sobre los otros dos elementos sí que tenemos cierta influencia.

  1. Sobre el orador (que eres tú mismo, ejerciendo como abogado)
  2. Y sobre el público (que será el juez realmente, ya que lo que opina la parte contraría nos interesa menos que cero).

Por eso sobre lo único que podemos influir utilizando nuestras aptitudes en la oratoria, es mejorándonos a nosotros mismos como oradores, y teniendo siempre presente para quien estamos hablando. Es decir, tener presente que el público objeto de convicción (el juez) es una persona como tú y como yo; que lleva desde la primera hora de la mañana escuchando a otros compañeros más cualificados o menos, pero que se cansa y pierde el interés como cualquier otro.

Es fundamental estar muy atentos a su lenguaje corporal, e ir controlando los ritmos de nuestras intervenciones con tonos más acentuados o menos, dependiendo de los puntos clave de importancia/énfasis que requiera nuestro discurso.

A la hora de llevar a cabo nuestra exposición estos son algunos de los mejores consejos, según mi humilde criterio:

 –       Conocer muy bien el tema.

Hacer un estudio previo importante para que  el desgaste, los nervios y las situaciones inesperadas no hagan estragos. Hemos de estar preparados para el debate aún cuando no se produzca. No conocemos nuestra situación sin conocer palmo a palmo las posiciones contrarias. Para hablar sobre un tema con autoridad, con peso, necesitamos dominarlo.

-       Hacerlo nuestro.

Un hombre convencido ya es un espectáculo digno de curiosidad y respeto público. La exposición de un abogado que cree en lo que esta diciendo tiene mucho más que sus propios argumentos para convencer a la sala.

-       El entrenamiento es fundamental, ya que se trata de un arte improvisado.

La oratoria “se hace” delante del juez, en una fecha fijada de antemano. Se dice tal día, a tal hora. Y en ese momento ha de venir la inspiración, en un grado brillante, comunicativo. La oratoria requiere ampliar nuestro círculo de confianza a través de la práctica de tal manera que cuando lleguemos a Sala, el porcentaje de temores internos sea del menor ratio posible.

El abogado debe ser mejor actor que alguien que trabaja en el cine, ya que la escena no se volverá a repetir. Tiene una única ráfaga de metralla en cada procedimiento y la puesta en escena ha de ser perfecta. Si estamos nerviosos, debemos previamente respirar tres veces a fondo, para oxigenarnos y que nuestro cerebro también se oxigene al tiempo que nos calmamos.

–       Fluidez mental, fluidez verbal.

Nuestro cerebro es un gran almacén de ideas y palabras. Para comunicarnos con los demás necesitamos ir sacando material a través de una pequeña ventana, de modo sucesivo. Esto requiere un trabajo previo de preselección de ideas y puesta a punto. No podemos confiarlo todo a la memoria o a la lectura. debemos hacer entonaciones en cosas importantes, levantando la voz en ocasiones sobre lo que queramos destacar. Procurar al final hacer un resumen a modo de cierre en el informe  e ir al grano, sin divagaciones.

–       Llevar abrochado el “paracaídas”.

A juicio se debe ir con un esquema de lo que vas a exponer a modo de resumen, pero con forma de esquema. Se trata del esqueleto de los puntos a tratar con sus respectivos artículos anotados por si hubiese que recurrir a ellos en caso de lapsus mental. Todos los abogados algunas vez nos hemos quedado “in albis por falta de esa chuleta”. El esquema además debe respetar la estructura procesal del procedimiento del que se trate. Como ejemplo práctico, para la  Audiencia Previa podría valer este esquema como “base” de elaboración propia  que puede ser mejorado, completado, o adaptado al caso concreto:

Esquema Audiencia Previa. Larios Tres Legal

Ejemplo esquema Audiencia Previa. (Larios Tres Legal)

Al fin y al cabo ¿Quién se atreverá a defender una opinión que no siente, en un tema que no conoce?

El abogado es un soldado de batalla que lucha por los derechos civiles en el terreno civil, penal, laboral, etc.  Está puesto al servicio de los ciudadanos para que se bata en duelo con el contrario en ese Coliseo romano que es la Sala de Vistas. Por eso debe afilar bien sus armas y tenerlas listas desde su primera batalla, por pequeña que sea.

En el ámbito de los derechos de los ciudadanos, el armamento empleado no es otro que el profundo estudio técnico jurídico del asunto, y el dominio de la oratoria.

 

 

Vía |El orador y el discurso, artes y partes de la pieza oratoria (Libro)  Autores: Manuel Calvo Beca y Mª Dolores del Brío León, experiencias personales contrastadas con compañeros de la profesión.

Imagen | Oratoria romana, Sensacine.

En QAH |  ¿Hablas o comunicas?

Fernando Aguilar Vijande Escrito por el ene 18 2014. Archivado bajo Derecho Privado, Jurídico. oth comments and pings are currently closed.





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Fernando Aguilar Vijande

 

Licenciado en la facultad de Derecho por la Universidad de Granada

Intercambio con la "Arhus Universitet" - Jura (Denmark)  1 año.

Intercambio con la Uniwersytet w Bialymstoku"- Prawa (Poland) 1 año

Socio fundador del Círculo Vitruvio Hominem Renatum  - Madrid.

Responsable de comunicación de QAH nexo en el Ilustre Colegio de Abogados de Madrid (ICAM) & Redactor/Colaborador sección jurídica.

Abogado especializado en estrategias procesales litigación  Larios Tres Legal, S.L.P.

 

 

 

 

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