Especial II Guerra Mundial, Historia 


Operación Mincemeat: el cadáver que conquistó Sicilia

Sicilia se tomó por engaño. Durante la Segunda Guerra Mundial el mundo se encontraba convulso, efervescente, repleto de hordas de innumerables hombres, maquinaria, aviación, plagado de discursos por la libertad, por el sacrificio de la patria, innumerables tendencias megalómanas del ethos de una nación contra la otra para conseguir una ansiada victoria final. Como diría el ya fallecido historiador militar John Keegan: “en la guerra parece ser que todo vale, como una suerte de código no escrito que sirve para lograr la victoria”. Para la bien llamada Operación Mincemeat podemos aplicar está máxima sin titubear, debido a que lo descabellado del plan, no alteró el producto final.

En las postrimerías de la campaña del Norte de África, los estrategas Aliados decidieron por fin fijarse en Europa, percatándose los altos mandos de que un asalto por Sicilia abriría las puertas de Italia, Italia devendría en Francia y desde las campiñas de la Provenza se conseguiría cortar la cabeza de la serpiente en Alemania. Para ello, Sicilia debía ser capturada y usada como trampolín y base para el buen futuro de la guerra. Para lograr dicho fin, se intentaron ciertos engaños y subterfugios para engañar al alto mando alemán (OKW) a través de un literal cebo humano ideado por Charles Cholmondeley, capitán de la RAF, lanzando un transceptor de radio en Francia con el cadáver de un supuesto operador. La idea era proporcionar a los Aliados una fuente de desinformación contra los alemanes y ganar tiempo para preparar la invasión de Sicilia, haciendo que los alemanes desviaran sus tropas y efectivos a las zonas de los Balcanes y Cerdeña; debemos decir que este plan fue desechado por descabellado, pero meses más tarde retomó la idea el capitán de corbeta Ewen Montagu, oficial de la Inteligencia naval británica, que con el beneplácito del mando aliado, puso en marcha la Operación para la primavera de 1943.

Ewen Montagu durante la Guerra

Ewen Montagu durante la Guerra

¿Cómo se conseguiría a través de un solo cuerpo perdido en el mar entrar por el sur de Europa y tomar desprevenida a la implacable y calculadora máquina de guerra alemana? La argucia se debía mostrar efectiva haciendo creer a los alemanes que el cadáver llevaba varios días en el mar (de ahí el nombre de Mincemeat: “carne picada”) tras sufrir un accidente de avión, con lo cual tenía sentido que la marea le arrastrase hasta la costa. El hombre o mejor dicho, el cadáver del hombre escogido era un varón de 34 años que murió de neumonía casando perfectamente con una posible muerte en el mar. Los altos mandos aliados le inventaron una nueva vida, haciéndolo oficial de los Royal Marines, se le añadió una novia y se le pusieron entre sus ropajes y la documentación varias fotos de la susodicha para que el plan tuviera éxito. Preparada la trampa el cadáver fue lanzado al mar frente a las costas de Huelva el día 30 de abril desde el submarino británico HMS Seraph, siendo descubierto por un pescador local. Las autoridades españolas pusieron sobre aviso a los agentes del Abwehr (inteligencia militar alemana), presentes en España, y cuyo representante local era el “técnico en agricultura”, Adolf Claus

La argucia debía tener un peso importante para que fuera tomada por cierta, y a ello contribuyó la siguiente etapa de la Operación, consistente en la celebración del entierro del cadáver una vez había sido inspeccionado y devuelto por las autoridades españolas. El vicecónsul británico estuvo presente en el momento de la autopsia y en la ceremonia del entierro, otorgándole así un peso extra al capitán William Martin, identidad que se le había otorgado al cebo. El capitán Montagu, se había encargado de introducir el nombre en las listas oficiales de bajas y de llevar a cabo los protocolos necesarios para oficializar este tipo de sucesos de guerra, de manera que para cuando el OKW y el Abwehr corroboraran la información que les acababa de llegar a las manos la pudieran dar por cierto. Además, el énfasis puesto por Londres en recuperar los papeles que portaba Martin fue otro punto a favor de la credulidad de la operación. Estos documentos serían fotografiados por el Abwehr en España antes de que las autoridades los devolviesen, y para mediados de mayo los hombres de Wilhem Cannaris, el cual estaba al mando del Abwehr, habían analizado la información y la habían corroborado.

Documentación falsa del Capitán Martin

Documentación falsa del Capitán Martin

Los alemanes creyeron que un pez gordo había llegado a sus manos con los planes de una futura invasión aliada, debido a que no decía nada específicamente el escrito, sino más bien usaba en reiteradas ocasiones la psicología inversa para hacer creer una doble invasión tanto por tierra como por mar obligando a los alemanes a dispersar sus fuerzas para enfrentarse a la amenaza. Los informes mostraban a Sicilia como la operación de engaño ante un ataque auténtico en el oeste, en el cual Egipto sería la catapulta para entrar a Grecia y a los Balcanes, así como para la toma de Cerdeña. Una vez llegado el informe al despacho de Hitler, se dio orden de movilizar las tropas de Rommel hacia los Balcanes, así como tropas Panzer a Cerdeña para reforzar las posiciones. A pesar de todo, el 9 de julio los aliados entraban en Sicilia dentro de los márgenes de la Operación Husky, y pensando los alemanes el carácter de treta de la misma, un mes después habían conseguido dominar la isla. La Operación Mincemeat había sido un completo éxito. Además de la pérdida de Sicilia, el desastre provocó la destitución de los responsables del Abwehr ligados a los informes de Mincemeat, así como la entrada en desgracia de Canaris, que sería destituido, juzgado y condenado a la horca tras la Operación Valkiria del 20 de julio del 44.

El plan de Montagu supuso un gran éxito para la inteligencia británica, que celebró con creces el desenlace de Mincemeat y el éxito de las operaciones aliadas en Sicilia, permitiendo así dar un salto de grandes dimensiones en el transcurso de la guerra. La toma de Sicilia supuso la desestabilización del régimen de Mussolini, y por supuesto la entrada aliada en Italia. El capitán Martin había cambiado el rumbo de la guerra en el Mediterráneo.

En colaboración con QAH | Francisco Cabezos y Francisco de Asis Maura, del equipo de Mundo Histórico

Vía | Macintyre, B., El hombre que nunca existió: Operación Carne Picada, Barcelona, Crítica, 2014

Lopa Garrocho, D., Las caras ocultas de Huelva en la II Guerra Mundial. William Martin, el hombre que nunca existió, Huelva, Universidad de Huelva, 2012

Imágen | Ewen Montagu, Tarjeta de Identidad Falsa de William Martin

En QAH| Especial 70 aniversario del final de la Segunda Guerra Mundial; ¿Quién fue el hombre que nunca existió?

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