Historia 


Operación Greif: Otto Skorzeny (I)

Skorzeny junto a Mussolini tas la liberación de éste en el Gran Sasso.

Skorzeny junto a Mussolini tas la liberación de éste en el Gran Sasso.

Otto Skorzeny ha pasado a la Historia como el liberador de Mussolini en el Gran Sasso, sin embargo, otras muchas acciones refrendan su vida militar como jefe de operaciones especiales favorito de Hitler: el intento de captura de Tito, la captura del hijo de Horthy cuando estaba negociando con los rusos la rendición de Hungría y la arresto del propio Horthy tras el anuncio de la rendición al país o la formación de la Panzerbrigade 150 y su intervención en la batalla de las Ardenas, de la que vamos a hablar a continuación.

Desde el mismo momento en el que el frente occidental se derrumbaba tras la ruptura producida en Normandía consecuencia de la operación Cobra y el desastre de la bolsa de Falaise, Hitler estuvo obsesionado con lanzar un contraataque. La estabilización del frente en septiembre y el éxito durante la batalla de Arnhem le ratificaron en ello y fue acumulando reservas para lanzarlo.

Con las fuerzas que Alemania podía reunir, se valoró dónde realizarlo, si en occidente o en el este: se calculaba que 30 ó 40 divisiones enemigas podía destruirse. Eso, en el Ostfront, no resultaría de ningún modo decisivo debido al elevadísimo número de divisiones y hombres enfrentados allí. Sin embargo, en occidente, sí lo sería.

Así, Alfred Jodl se dedicó a desarrollar el plan Wacht am Rhein (Guardia del Rhin) en el que un nuevo golpe de hoz (parecido al efectuado en Francia en 1940 diseñado por Manstein) rompería el frente en las Ardenas y, tras cruzar el Mosa, avanzaría hasta Amberes partiendo las fuerzas aliadas en dos y aislando a las que se encontraban en el norte.

Paulatinamente se acumularon reservas y se buscó reforzar las unidades que participarían en la operación. A la par, se llevaron a cabo diversos procesos que confundieran al enemigo y le impidieran ser consciente de la ofensiva que se iba a realizar: incluso el mismo nombre de la operación tenía un carácter defensivo.
Pero incluso dándole prioridad absoluta, los recursos del Reich eran tan pobres la autonomía de la ofensiva iba a ser muy pequeña sin capturar los recursos enemigos que se encontraran por el camino: Speer le dijo a Hitler que sólo podría conseguir combustible para una semana de operaciones (aunque Hitler le exigió para un mes), por ejemplo.
Los camiones que debían llevar los abastecimientos al frente, debían funcionar con leña o carbón.

Kubelwagen movido con motor de gasógeno.

Kubelwagen movido con motor de gasógeno.

Goëring prometió 2000 reactores para proteger a las fuerzas de tierra, pero sólo medio centenar llegaron a estar operativos y la falta de petróleo, limitó sus salidas.

El ataque estaría condicionado por el tiempo atmosférico pues la abrumadora superioridad aérea aliada, impedía operar con buen tiempo, así que la ofensiva se fue postergando hasta que el meteorólogo Karl Recknagel vaticinó un periodo de mal tiempo que se ajustaba a las necesidades alemanas. Así, la ofensiva comenzaría el 16 de diciembre y tres ejércitos, el 6º Ejército Panzer de las SS (Dietrich), el 5º Ejército Panzer (Manteuffel) y el 7º Ejército (Brandenberger) participarían en ella.

Las órdenes se dieron, sobre todo, vía teléfono o teletipo, lo que dejó a oscuras a la Inteligencia aliada que había llegado a depender notablemente de la ruptura de la máquina enigma para disipar “la niebla de la guerra” y obtener información.

Frente a ellos, los aliados se habían dispuesto a pasar el invierno y, en el sector donde se iba a producir el ataque, perteneciente al 1er ejército norteamericano, las divisiones bien eran bisoñas o habían sufrido notablemente durante la batalla del bosque de Hurtgen y necesitaban descansar y recibir reemplazos.
Se cubrió la aproximación al frente de las unidades de combate gracias al ruido producido por el vuelo de aviones cerca del mismo y, ésta, se llevó a cabo en tres fases, la última de las cuales se realizaría la noche del ataque y las llevaría hasta sus posiciones de partida.

El peso de la ofensiva la llevaría Dietrich y Manteuffel, mientras Brandenberger protegería el flanco sur del 5º Ejército Panzer de cara a tomar posiciones de bloqueo ante una posible contraofensiva de Patton que se encontraba en el flanco derecho norteamericano.

Una imagen de la batalla del bosque de Hurtgen.

Una imagen de la batalla del bosque de Hurtgen.

Wacht am Rhein comenzaría con una breve aunque intensa preparación artillera a la que seguiría un ataque de la infantería alemana buscando la ruptura, conseguida la cual, los panzers se lanzarían rápidamente a conquistar puntos de paso sobre el Mosa entre Lieja y Namur, pasados los cuales, girarían al norte con el fin de tomar Amberes una semana después del inicio.

Desde el principio hubo un problema doctrinal: no se sabía si hacer que la infantería realizara la ruptura y luego los panzers aprovecharan la misma, o que fueran los propios panzers los que efectuaran la ruptura y el aprovechamiento ulterior. Se optaría por la primera opción que demostró no ser la mejor y, al tercer día, y visto que no se conseguía la ruptura prevista, hubo de echarse mano de los carros de combate para lograrla.

Dos operaciones especiales se planificaron como apoyo a la ofensiva: la operación Stösser y la operación Greif.
La primera la llevaría a cabo los fallschirmjager de Von der Heydte en el área del monte Rigi (a 11 kilómetros de Malmedy) y debía tomar un cruce de caminos hasta ser relevados por la 12 Panzer división de las SS Hitlerjugend. Sin embargo, todo fue mal desde el principio y la operación fracasó, volviendo a las líneas alemanas muy pocos hombres (el propio von der Heydte se entregaría a los aliados).

La segunda, encargada a Otto Skorzeny, será de la que hablemos en la siguiente entrada.

En colaboración con QAH| Historia Rei Militaris

Vía|Skorzeny, Otto: Luchamos y perdimos. Ediciones Acerbo, 1979

Más información|Gil Feito, Félix: En el infierno verde. HRM Edicones. Zaragoza 2014

Imagen|Mussolini, Kubelwagen, Hurtgen

En QAH| Rusia: la primera víctima de la Primera Guerra Mundial

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