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ONU,OTAN y Libia: un trío acabado.

OTAN, ONU y Libia: un trío acabado.

Todo comenzaba un 17 de febrero de 2011 en Bengasi, segunda ciudad en importancia en el territorio libio, cuando la disparidad de ideales políticos hace estallar una primera batalla entre el ejército libio leal a Muamar el Gadafi y los que en principio no podemos tachar de “rebeldes” sino de manifestantes de un régimen dictatorial que se alejaba en gran medida del respeto a los Derechos Humanos. Así estallaba la Guerra Civil Libia de 2011, la que dejaría atrás a centenares de inocentes.

Tras sucesivas operaciones de vigilancia, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas estima conveniente la adopción de la Resolución 1970, con fecha 17 de Marzo.  Con ella se pretendían unos objetivos clave: el embargo de armas, la creación de una zona de exclusión aérea y la adopción de toda medida necesaria para la protección de las zonas civiles amenazadas de ataque. Sin embargo,  ¿estaba legitimada la organización de las Naciones Unidas para la adopción de dicha Resolución? Y aun mejor, ¿contaba con los medios adecuados para la efectividad de sus actuaciones?

La respuesta la encontramos al profundizar en la Carta de las Naciones Unidas. En efecto, la ONU está legitimada para actuar ante una amenaza o quebrantamiento de la paz, en primer lugar mediante recomendaciones  y no siendo éstas suficientes,  cabrá adoptar medidas que no impliquen el uso de la fuerza armada, como pueden ser a modo de ejemplo la interrupción de las comunicaciones o de las relaciones económicas. Si estas medidas demuestran ser insuficientes,  puede ejercer la acción que sea necesaria para el mantenimiento o restablecimiento de la paz y seguridad internacional, por medio de fuerzas aéreas, navales o terrestres.

¿Y qué tiene que ver la OTAN con todo esto? Tan fácil como que Naciones Unidas no tiene un ejército propio, sino que los Estados Miembros deberán colaborar, pero no existe una obligación como tal. La Organización del Tratado del Atlántico Norte, por el contrario, sí cuenta con ese despliegue de personal y material, con un ejército preparado para actuar, por lo que bastará con una autorización de Naciones Unidas para que actúe, como sucedió en Libia. La Resolución 1973 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas permitía a los Estados Miembros y Organizaciones Regionales adoptar “todas las medidas necesarias” para la protección de civiles en Libia.

La respuesta de la OTAN a esta llamada de la ONU es inmediata: el 22 de marzo comienzan a operar tropas aéreas y marítimas en el Mediterráneo para asegurar el cese de tráfico de armas al país y el 24 se controla la zona aérea para que los civiles no sean víctimas de un ataque. Días más tarde, aparecen las declaraciones del Secretario General de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen, afirmando que los aliados de la Organización se centrarán en implementar la Resolución de la ONU, “nada más y nada menos”. Estas manifestaciones se suavizan el 22 de agosto, cuando asegura que el simple deseo es proteger a la población libia y a su ansia por la libertad y la paz, metas que se conseguirían gracias a su intervención.

Tras largos meses con la esperanza de que cesaran las amenazas del régimen del dictador Gadafi  hacia la población y así pudiese terminar la OTAN con su cometido en el país libio, corre el rumor de la muerte del dictador. Imágenes que salen a la luz de su captura por los “rebeldes”, testimonios, restos mortales y pruebas parecen apuntar que el terror se ha esfumado del país. Aun así, las incógnitas no abandonan el caso.

La ONU y la OTAN, por tanto, pueden dar por finalizada su misión ya que el objetivo ha sido alcanzado. ¿Se respirará entonces paz, seguridad y libertad en el país? Desgraciadamente, he de subrayar que el problema no acaba aquí.

Vía | OTAN

Más información | Carta ONU, Tratado OTAN

En QAH | Claves para entender el conflicto en Libia

Imagen | Niño libio con bandera

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