Patrimonio 


One: la necesidad de la restauración del arte contemporáneo

Jackson Pollock, One: Number 31, 1950 (1950)

La figura de Jackson Pollock es una de las más destacadas del arte de la primera mitad del siglo XX y un artista fundamental en la creación y posterior concreción de la esencia del arte norteamericano. Por ello, coincidiendo con el aniversario de su nacimiento en enero de 1912, el Museo de Arte Moderno de Nueva York (MoMA) ha llevado a cabo una serie de restauraciones de algunas de sus obras más importantes en una labor que comenzó en julio de 2012 y que finalizó precisamente en enero de 2014. Entre estas obras se encuentra One: Number 31, 1950, que se trata de una de las más conocidas y representativas de Pollock, así como una de las pinturas más señeras de todo el arte contemporáneo.

Jackson Pollock (1912-1956) recibe sus primeras influencias artísticas de su maestro Thomas Hart Benton (perteneciente al regionalismo americano), los muralistas mexicanos José Clemente Orozco, Diego Rivera y David Alfaro Siqueiros, y los indios navajos, los cuales se expresaban a través de arena que dejaban caer sobre el suelo, y de los que, en parte, tomaría prestada la técnica del dripping, que tan conocido lo hizo. Ésta consiste en dejar gotear desde un pincel, un palo o directamente el bote, la pintura sobre un lienzo de gran tamaño extendido en el suelo, de tal manera que las gotas de pintura que caen al lienzo lo hacen de forma desordenada y descontrolada, a priori, para expresar así la vida interior del artista. La fama de Pollock fue fulgurante, y en poco tiempo se convirtió en la cabeza visible del Expresionismo Abstracto. Se trata de un movimiento surgido en la década de los ’40 y que alcanza todo su auge a mediados de los ’50 en Nueva York, formado por un grupo muy heterogéneo de artistas que, no obstante, tienen en común que viven en un clima de posguerra asfixiante, donde Europa ha perdido la preeminencia artística, y donde ellos, que han confluido en la ciudad de Nueva York, ven la posibilidad de tomar el relevo, creando un arte puro, suyo, por primera vez propiamente americano.

Conservadora del MoMA realizando un análisis visual de One

La restauración de One: Number 31, 1950 se realizó de manera minuciosa. Desde que la obra entró en el museo en 1968 no se había limpiado nunca. En 1998 se hace una retrospectiva del artista, y los conservadores fueron capaces de observar One en contexto con otras pinturas de los ’50 y apreciar las diferencias en el tratamiento de la superficie. Por ello, se decidió analizar la obra, para comprender mejor el uso de sus materiales y técnicas. Recurrieron a la utilización de rayos X en zonas que parecían muy diferentes de la manera original de trabajar de Pollock. Encontraron partes craqueladas que revelaban añadidos de pintura posterior para cubrirlo. Después utilizaron la luz ultravioleta para distinguir la pintura original de la posterior, y se tomaron muestras de la pintura de Pollock y de las zonas de pintura añadida para analizar y diferenciar los materiales usados. Quedó claro que las partes que habían sido añadidas eran diferentes de las originales. Precisamente porque ambas eran muy diferentes en cuanto a la utilización de la pintura y la aplicación de la misma, los conservadores fueron capaces de eliminar la parte añadida a través de tratamientos químicos sin dañar en modo alguno la pintura original. Gracias a novedosas y cuidadosas técnicas de restauración, se ha procedido a la retirada de la pintura añadida sobre One, mostrando el lienzo de nuevo de la manera más cercana posible a la concepción original de Pollock.

No podemos olvidar la importancia que la conservación y la restauración del patrimonio tienen sobre las obras de arte, pues es fundamental para el mantenimiento de las mismas. Sin embargo, normalmente se suele asociar la restauración de obras de arte con períodos históricos antiguos, en los que las obras han sufrido más a causa del tiempo y necesitan un mayor cuidado, y en cambio, no se tiene en cuenta el valor de la restauración en el arte contemporáneo. Desde aquí queremos hacer hincapié en la importancia que tanto la conservación como la restauración tienen sobre el arte contemporáneo pues, en muchas ocasiones, la gran variedad de materiales y soportes utilizados hacen estas obras muy vulnerables, razón por la que merecen la misma atención que las obras de arte antiguas, medievales y modernas.

 

Vía| Jackson Pollock Project

Más información| CALVO SERRALLER, Francisco: El arte contemporáneo. Ed. Taurus, Barcelona, 2014. EMMERLING, Leonhard: Pollock. Ed. Taschen, Colonia, 2009.

Imagen| OneAnálisis de One

En QAH| Mark Rothko y la pintura del sentimiento

Vídeo| YouTube: Conservation. Jackson’s Pollocks “One: Number 31, 1950”

 

RELACIONADOS