Cultura y Sociedad, Historia 


Olivares: El fin de la Hegemonía Hispánica

 

El Conde-Duque de Olivares a caballo (c. 1634), cuadro de Diego Velázquez expuesto en el Museo del Prado.

A punto de iniciar su última misión diplomática en el norte de Europa en el verano de 1625, el conde de Gondomar, anciano y desengañado, tomaba la pluma para redactar una larga misiva al hombre que desde hacía cuatro años dirigía los destinos de la Monarquía Hispana, el conde-duque de Olivares. La correspondencia entre ambos dignatarios refleja con toda su crudeza la percepción del declive por parte de los dos dirigentes con ampliar responsabilidades en la dirección de la nave. “Se va todo a fondo”, había escrito Gondomar que, en los inicios de su carrera, había tenido la oportunidad de asistir a algunos de los triunfos más espectaculares de la política imperial. Olivares resignado a su suerte, lejos de quitarle la razón, se disponía a beber del cáliz que el destino le había deparado: “estoy dedicado a morir asido al remo hasta que no quede un pedazo de él”.

Por esas fechas el coro de voces alarmadas por la deriva de los acontecimientos formaba un estruendo tan ensordecedor que resultaba inútil pretender silenciarlo. Todo esto no pasaba desapercibido para la legión de embajadores extranjeros atentos a cualquier síntoma de debilidad de la gran potencia.

“Me veo inclinado a pensar que la grandeza de esta monarquía está cerca de su fin”

Sir Arthur Hopton, embajador británico en Madrid,                  misiva a Londres en 1641

El conde-duque de Olivares renegará del pacifismo vergonzoso de la etapa de gobierno anterior y exigirá volver a los tiempos de Felipe II. ‘Recuperación y Prestigio’ serán los postulados del gobierno de los nuevos dueños del poder para revertir su situación.

Don Gaspar de Guzmán y Pimentel, nació en Roma en 1587, destinado como tantos otros segundones, a la carrera eclesiástica, tras la muerte de su hermano mayor se hizo cargo de la herencia familiar. Corto de estatura, fuerte y robusto. Era de temperamento ardiente, dinámico, incansable y propenso a los proyectos grandiosos. Alternó a lo largo de su vida períodos del entusiasmo más exaltado con el decaimiento. Se cuenta que con sus interlocutores podía intercalar arrebatos de cólera con amabilidad y adulación. El deterioro de su carácter se fue incrementando a lo largo de su vida y al final de su carrera sufriría períodos de esquizofrenia, que degeneraría su autoritarismo en despotismo. Olivares era un hombre culto que llegó a contar con una de las mayores bibliotecas privadas del s. XVII. Su pretensión era la de enderezar el rumbo de Castilla y de la Monarquía Hispana.

 “Cuando un Reyno… llega a tal corrupción de costumbres, que los varones se regalan y componen como mujeres… que se buscan cosas exquisitas para comer por mar, y por tierra; que duermen antes de que les venga el sueño… bien se puede dar por perdido, acabado su Imperio.”

Fray Juan de Santa María, 1621.

“La rendición de Breda” por Diego de Velázquez.

A diferencia de su predecesor el Duque de Lerma, mantuvo una política de manos limpias, aunque a su sombra parientes y amigos acumularon riquezas y títulos sin escrúpulos. Trabajó sin descanso por la monarquía aunque fracasara en todos sus frentes. Lo que le llevó a la ruina más absoluta. Consciente de su propia debilidad, además de atraerse a la persona del rey sustituyó todos sus enemigos políticos por familiares y gentes de su hechura. Casa Real y Gobierno eran un coto olivarista. Además se rodeó de escritores que ensalzaran y publicitaran su política como Quevedo o Hurtado de Mendoza. Aunque por contra panfletos de todo tipo arremetieron sin piedad contra el omnipresente valido.

La destitución de Olivares corrió como la pólvora levantando rumores y expectativas. Se abría una etapa nueva que hacía indicar que Felipe IV desempañaría el papel fundamental como piloto de la nave del Estado… Pero esa es otra historia…

En Colaboración con QAH| iHistoriArte

Más información|| Alfredo Floristán, Hª de España en la Edad Moderna, Ariel, 2004. V.AA, Hª de Espana en los siglos XVI y XVII, Cátedra 2003

Imágenes| Wikipedia Commons, Wikipedia

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