Patrimonio 


Ofelia, heroína prerrafaelita

Si hay un elemento que subyace en la inmensa mayoría de las obras de los pintores prerrafaelitas es el interés por la naturaleza y la apariencia femenina. Los personajes femeninos, en muchas leyendas, mitos y obras que atraen a los creadores románticos, son más complejos que los masculinos, y están además marcados por una innegable belleza que convierte su representación en una obsesión para el pintor victoriano, que se siente profundamente atraído por una combinación de inocencia y sensualidad, de pureza y femme fatale.

Ophelia (John Everett Millais, 1852)

La fascinación del pintor prerrafaelita por la mujer le conduce hacia un personaje enamorado y atormentado que encuentra la muerte en la plenitud de su belleza y juventud: Ofelia, cuyo amor por Hamlet y el dolor por el asesinato de su padre la llevan a la locura y muere ahogada en un arroyo. Son muchos los artistas románticos que abordan la figura de Ofelia y, a pesar de que cada uno se centra en un aspecto determinado de su historia, la presencia de elementos como el agua y cierta apariencia de locura son comunes a todos ellos.

John Everett Millais es el primero en representar el crudo tema de la muerte en Ophelia (1852), donde el cadáver de la joven flota en el riachuelo instantes después de precipitarse desde un sauce. El triste final al que las desgracias acontecidas condenan a Ofelia la convierten en blanco perfecto del pintor prerrafaelita, pues la relación entre juventud, belleza y muerte es un tema muy popular durante el romanticismo. La obra combina la escena de Hamlet con una representación de la naturaleza propia de Ruskin (hay que recordar que los prerrafaelitas fueron alumnos de este escritor y crítico británico), y se ha convertido en una de las obras maestras de la Hermandad Prerrafaelita por la novedad que supone pintar el ahogamiento de Ofelia.

Ophelia (Arthur Hughes, 1852)

El instante anterior a su muerte lo aborda Arthur Hughes en Ophelia (1852), donde huye de la crudeza de la imagen anterior y retrata a la joven sobre un sauce, serena, contemplando el arroyo que se abre ante ella. De nuevo hay un exuberante paraje natural. Ofelia muestra su belleza con el cabello largo y suelto adornado por ramas y flores, posible símbolo de su locura. Hughes compone una escena estática en la que el tiempo parece detenerse antes de que se precipite el fin de la joven.

Ophelia (John William Waterhouse, sin fecha)

Una última imagen de Ofelia es Ophelia (sin fecha), de John William Waterhouse, una variación de la obra de Hughes en la que la joven parece correr por el borde del arroyo. De nuevo hay plantas trenzadas en su pelo y sostiene un ramo de flores entre las manos. A pesar de que ambos pintores han elegido una escena similar, la de Waterhouse es mucho más dinámica y está marcada por el retrato psicológico de Ofelia, el más complejo de las tres obras. La expresión desamparada de la joven anuncia la desgracia que va a acontecer y que Millais retrata. Los lienzos reconstruyen la escena final de Ofelia en perfecta sintonía: Waterhouse la hace correr cerca del riachuelo, recogiendo flores, Hughes la sube al sauce desde el que se precipita y Millais cierra la secuencia con Ofelia, ya muerta, deslizándose por el agua.

 

 

 

Vía|AGUIRRE, Mercedes. Reflejos del mito griego: diosas y heroínas en la pintura prerrafaelita, Madrid, Áurea Clásicos, 2006.
Más información|HARDING, James. The Pre-raphaelites, Londres, Academy Editions, 1977.
Imagen|Ofelia Millais, Ofelia Hughes, Ofelia Waterhouse

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