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Odissey Marine Explorations vs. Patrimonio Cultural

 

Odyssey Marine Explorations es el nombre de la empresa americana presidida y cofundada en 1994 por Greg Stemm, cuya actividad principal es el descubrimiento y explotación de restos de barcos hundidos, vendiendo los hallazgos y comercializando los reportajes realizados durante las operaciones de recuperación de los mismos.

A muchos os sonará el nombre de esta empresa “cazatesoros” por la polémica suscitada en el año 2007 en España, cuando descubrieron en el golfo de Cádiz el pecio de “Nuestra Señora de las Mercedes”, fragata perteneciente a la Armada española que se hundió en 1804 en la Batalla del Cabo de Santa María. Se encontraron nada más y nada menos que 500.000 monedas de plata y oro, acuñadas en Lima en 1796 con metales extraídos de las minas del Potosí (actual Bolivia), y con la efigie del monarca español Carlos IV (con un valor aproximado de 370 millones de euros), que Odyssey llevó a EE.UU., generándose un fuerte enfrentamiento entre el gobierno español y la empresa americana, ya que ésta anunció el traslado del tesoro una vez que éste se encontraba ya en territorio americano.

El pasado 21 de septiembre, el Undécimo Tribunal de Apelaciones de Atlanta ratificó la orden de un Juez de Florida, según la cuál Odyssey debe entregar el tesoro al reino de España. Sin embargo, la empresa ha declarado que piensa apelar el fallo hasta llegar al Tribunal Supremo.

Odissey marine

Estos días Odyssey vuelve a ser noticia por otro de sus hallazgos. En esta ocasión se trata del “SS Gairsoppa”, un carguero británico hundido en 1941 por el ejército de la Alemania nazi cerca de las costas irlandesas. Tras la batalla de Inglaterra, el Führer decidió estrangular económicamente al país enemigo. Con este objetivo, comenzó la llamada “guerra submarina” (que consistía, básicamente, en el hundimiento sistemático de todos los buques con bandera inglesa utilizando submarinos, algo totalmente novedoso en la estrategias de guerra), siendo una de sus víctimas el “SS Gairsoppa”, proveniente de la India y cargado de plata, acero y té, que sólo tardó 20 minutos en hundirse y que transportaba siete millones de onzas de plata con un valor de seiscientas mil libras esterlinas (unos 200 millones de dólares).

Hasta 1989 el gobierno británico no se mostró interesado en intentar recuperar la carga del buque, anunciando un concurso público a tal efecto, al que sólo se presentó una compañía la cuál no obtuvo ningún resultado.

Tras esto, en enero de 2010, Odyssey Marine Explorations alcanzó un acuerdo con el gobierno británico por el que está autorizado a recuperar el buque junto con su valiosa carga, pudiendo conservar el 80% de lo que rescate y debiendo entregar el 20% restante.

tesoro nuestra señora de las mercedes

Como podemos suponer, la actividad de este tipo de empresas “cazatesoros” genera una gran polémica: gobiernos de los distintos países; arqueólogos que denuncian la actividad de la empresa, e incluso la misma UNESCO se ha pronunciado en contra de estas actividades, declarando el deber de la comunidad internacional de aplicar el Convenio de la Organización sobre Protección del Patrimonio Cultural Subacuático (CPPCS), de 2001, pudiendo leerse lo siguiente en su declaración de motivos:

“…Consciente de que el patrimonio cultural subacuático se ve amenazado por actividades no autorizadas dirigidas a dicho patrimonio y de la necesidad de medidas más rigurosas para impedir esas actividades,

 Consciente de la necesidad de dar una respuesta adecuada al posible impacto negativo en el patrimonio cultural subacuático de actividades legítimas que puedan afectarlo de manera fortuita,

Profundamente preocupada por la creciente explotación comercial del patrimonio cultural subacuático y, especialmente, por ciertas actividades que tienen por objetivo la venta, la adquisición o el trueque de patrimonio cultural subacuático,

Consciente de la disponibilidad de tecnología de punta que facilita el descubrimiento del patrimonio cultural subacuático y el acceso al mismo…”

Sin duda, es necesario una regulación adecuada en relación con la actividad de este tipo de empresas, a fin de evitar que el patrimonio cultural subacuático se vea dañado en beneficio de unos pocos, ya que en definitiva se trata de un patrimonio que pertenece al interés público.

Vía| El Mundo

Más información | La Razón Unesco

Imágenes | Vista al mar

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