Salud y Deporte 


Obesidad y gasto energético

La obesidad se da cuando la energía que se obtiene por la ingesta de alimentos supera a la que se consume en las diferentes reacciones para la homeostasis del cuerpo humano y en el movimiento que este realiza. El gasto energético asociado a las actividades de la vida diaria se conoce como NEAT, por sus siglas en inglés, Nonexercise Activity Thermogénesis. Es el gasto producido por actos como ir al trabajo, subir las escaleras para acceder a un piso, y no por la actividad física que se realiza saliendo a correr o montar en bicicleta. Este NEAT varía entre dos personas de pesos similares en torno a 2000 Kcal /día en función de la ocupación y de las actividades durante el tiempo libre. Los datos mantienen la hipótesis de que el manejo de este factor (el NEAT) es fundamental en la regulación del gasto de energía corporal y para la comprensión de la causa y el tratamiento eficaz de la obesidad (Levine, J. A. (2007). Según la World Health Organization en 1997, la pandemia de la obesidad se ha extendido desde los EE.UU. a Europa y está surgiendo en países con ingresos medios e incluso bajos.

Fig. 1 (a) Components of total daily energy expenditure (TDEE) in a free-living sedentary adult. (b) The effect of occupational intensity on energy expenditure (datos de Black A.E. 1996). (c) Work burdens for women and men from the Ivory Coast versus age (datos de Levine J.A. et al., 2001;Levine J.A. et al., 2006;) (d) Energy expenditure above resting for a variety of activities (datos de Prentice A.M. 1989).

Fig. 1 (a) Components of total daily energy expenditure (TDEE) in a free-living sedentary adult. (b) The effect of occupational intensity on energy expenditure (datos de Black A.E. 1996). (c) Work burdens for women and men from the Ivory Coast versus age (datos de Levine J.A. et al., 2001;Levine J.A. et al., 2006;) (d) Energy expenditure above resting for a variety of activities (datos de Prentice A.M. 1989).

En la figura 1 a) se observan los tres componentes que se entiende clásicamente como los mecanismos del gasto energético diario: la tasa metabólica basal (en torno al 60 % de la energía consumida, la termogénesis alimenticia (energía asociada a la digestión, absorción y almacenamiento, sobre el 10% del total) y la  la termogénesis de la actividad, subdividida en el ejercicio y el NEAT, que representa el resto del consumo de energía.

La figura 1 b) nos muestra la diferencia que existe en el consumo de energía durante la actividad principal, y se observa que existen diferentes niveles de gasto de unas u otras, en función de la exigencia motriz.

La figura 1 c) muestra el resultado de un estudio titulado Work burdens for women and men from the Ivory Coast versus age (Levine J.A. et al., 2001,) en el que se compara el gasto de una población que vive de la agricultura. El hecho de que las mujeres tuvieran un consumo superior al de los hombres es que en esa sociedad en concreto la mujer, a parte de las labores de la agricultura, se encarga del trabajo doméstico, exigiendo una mayor demanda de energía para el desarrollo de dichas labores.

Por último, en la figura 1 d) se muestra el coste energético en Kcal/h de actitudes como estar sentado, estar de pie, mascar chicle, subir escaleras y caminar a diferentes velocidades.

obesidad infantil

Obesidad infantil

Podemos concluir de esta serie de datos que manipulando el NEAT hacia un patrón que conlleve un mayor gasto energético, se incidirá sobre el nivel de consumo de energía y, por consiguiente, hacia una mejora en numerosos indicadores de la salud que están ligados a los hábitos de vida activos y que reducen la incidencia de las enfermedades crónicas no transmisibles.

Por otra parte, se asume que la calidad de la alimentación también ha empeorado con el tiempo (Seidell JC 1999), y si estamos hablando de que es necesario un equilibrio entre la ingesta calórica y el consumo de energía, es bastante fácil asociar una buena alimentación en consonancia con la actividad realizada a una mejor calidad de vida. Es por ello que aparecen en esta propuesta una serie de actividades que tratan de abordar esta problemática de falta de actividad.

 

En colaboración con QAH| Juan Fariñas, redactor de Mundo Entrenamiento

Vía| Levine, J. A., Weisell R, Chevassus S, Martinez CD, Burlingame B, Coward WA (2001). The work burden of women. Science; 294: 812; Levine, J. A. (2007). Nonexercise activity thermogenesis–liberating the life-force Journal of Internal Medicine, 262(3), 273-287. doi:JIM1842; Seidell JC. (1999). Prevention of obesity: the role of the food industry. Nutr Metab Cardiovasc Dis; 9: 45–50; World Health Organization Obesity: preventing and managing the global epidemic. Geneva, Switzerland: WHO,1997; Prentice AM, Leavesley K, Murgatroyd PR et al (1989). Is severe wasting in elderly mental patients caused by an excessive energy requirement? Age Ageing; 18: 158–67.

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