Patrimonio 


Obeliscos antiguos en Roma, origen y curiosidades

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“Lateranense, Vaticano, Flaminio, Solare, Macuteo, Minerveo, Dogali, Matteiano, Agonalis, Quirinal, Esquilino, Salustiano, Pinciano” son los nombres de los antiguos obeliscos de la ciudad de Roma. Los obeliscos, monumentos pétreos con forma prismática, son ese tipo de obras que cautivan a cualquier observador por sus características intrínsecas, tales como sus dimensiones con tendencia a la monumentalidad y su aguda verticalidad. Embelesa todavía más el hecho de que tengan una fuerte carga simbólica e histórica. Se yerguen en nuestro camino como grandes y sólidos estandartes de las edades del hombre para mostrarnos secretos de la historia.

Roma cuenta una serie de obeliscos de especial relevancia. Muchos de ellos proceden de Egipto y para encontrar una pista de su origen, tenemos que remontarnos al s.I a.C cuando Roma invadió y anexionó Egipto a su extenso Imperio. Los obeliscos eran conocidos en el antiguo Egipto como las “grandes agujas del faraón”. Su construcción estaba relacionada con el culto al Sol y su Dios Ra, y eran colocados en el perímetro sagrado de los templos, bien en la entrada o intramuros. Normalmente sus lados eran tallados con inscripciones jeroglíficas que honraban al faraón ya los dioses así como el relato del acontecimiento que conmemoraba su levantamiento. Los emperadores romanos, maravillados por la misteriosa cultura egipcia, vieron en estos símbolos de divinidad y poder del faraón valiosos trofeos con los que engrandecer la belleza de la “caput mundi” imperial.TRANSPORTE

Según las fuentes romanas, fueron ocho los obeliscos egipcios originales que se llevaron a la ciudad. Junto a ellos, se ordenó la copia y transporte de otros cinco. El traslado se realizó por mar y se utilizaron grandes barcos de cubierta muy amplia. Fue necesario crear un diseño especial debido a las considerables dimensiones de algunos de ellos, como el obelisco Lateralense de 32,18 metros y casi 230 toneladas. Para ello, se inspiraron en las barcas de carga que los egipcios utilizaban para mover piedras y mercancías por el río Nilo. Esta delicada empresa requirió amplios conocimientos en ingeniería naval para realizar con éxito el viaje de estos monolitos. Una vez en Roma se ubicaron en diferentes puntos, formando parte de la estructura de algún edificio o decorando algún espacio. Por ejemplo, el obelisco Flaminio, que hoy preside la piazza del Popolo; y obelisco Solare, formaron parte de la spina del Circo Máximo por orden del emperador Augusto. Mientras que el obelisco Salustiano, que hoy corona la escalinata de la piazza di Spagna, fue colocado en los jardines de Salustio.

Los avatares a los que tuvo que enfrentarse la ciudad de Roma durante siglos, sucumbieron en los obeliscos. Junto a otras obras fueron enterrados en el olvido, hasta que la época del humanismo volvió a interesarse por el pasado, desprendiendo a estos monumentos del polvo que acumularon durante mucho tiempo. El Papa Sixto V volvió a elevar el poder de estos legendarios monumentos para darles una nueva función y posición.

Intervenciones de Sixto V en Roma

Intervenciones de Sixto V en Roma

Este Papa emprendió una revolucionaria política urbanística desde 1585 hasta 1590. Roma era el centro y bastión del mundo cristiano y el objetivo era dotarla de un nuevo esplendor y grandeza. Como sus antecesores en el cargo, intervino en la reorganización de la comunicación urbana. Dicha organización se realizó por medio de un lenguaje barroco, que contribuyó a crear perspectivas en la ciudad a través de amplias calles. También organizó urbanísticamente todos los elementos inconexos de la Roma moderna y los artículo con las obras de la antigua Roma. Este plan contenía la conexión de las siete basílicas de la ciudad por medio de grandes vías y que estas fueran marcadas por los grandes obeliscos, enfatizando esa tendencia a crear perspectivas urbanas. Los obeliscos servían como punto de referencia para recorrer la ciudad a través de sus basílicas. Colocados cerca a los templos cristianos conectaban visualmente diferentes puntos de la ciudad y era más sencillo poder realizar este recorrido ceremonial. Roma se convertía en un centro de peregrinación en sí. Como curiosidad, en 1586 con el arquitecto Domenico Fontana al mando, decidieron trasladar el obelisco Vaticano al centro de la piazza di San Pietro. El trabajo duró un año y con la ayuda de un gigantesco andamio consiguieron elevar el pesado monolito. Cuentan que durante el proceso el Papa ordenó no hablar o hacer ruido para que hubiese la mayor concentración posible. Quien desoyera esta orden corría el riesgo de ser excomulgado. Cuando estaban elevando el obelisco, un marinero que participaba en la obra desobedeció y gritó fuerte “Daghe l’aiga ae corde” (mojar las cuerdas). Gracias a su clamor se evitó que el obelisco se desplomara y fracasara la operación. Fue el primero que se colocó en el escenario de la nueva Roma.

También existen en la ciudad más obeliscos más modernos que fueron realizados en los s.XIX y s.XX. A continuación puedes acceder a un mapa donde se encuentran señalados todos los obeliscos de Roma y ampliar la información.

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Obelisco Agonalis en la Fuente de los Cuatro Ríos, realizada por Bernini en Piazza Navona

Vía| HEYDENREICH, Ludwig H y LOTZ, Wolfgang, Arquitectura en Italia 1400-1600, Ed. Cátedra, 2007; BUSSAGLI, Marco, Roma, la edad de oro, Ed. H.F. Ullmann, 2013;

Más información| Los obeliscos en el antiguo EgiptoLos obeliscos en RomaWikipedia

Imagen| Lonely Planet (edición propia), Llegada en barco de un obelisco, Obeliscos en RomaObelisco de Piazza Navona

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