Historia 


NUTS! (en Bastoña nadie se rinde)

Tanto el año en curso, que ya toca a su fin, como el próximo, están repletos de sonadas efemérides, muchas de ellas relacionadas con la Segunda Guerra Mundial. Durante el mes de diciembre se cumplirán 70 años del inicio de la última gran ofensiva alemana contra los ejércitos Aliados: la batalla de las Ardenas.

Un Hitler cada vez más desesperado ante el imparable avance de sus enemigos (corramos un tupido velo sobre la Operación Market-Garden), lanzó un órdago a la grande a sus adversarios occidentales con la ilusa esperanza de obligarles a firmar una paz acordada que le permitiera centrarse con exclusividad en la lucha contra los soviéticos en el Este.

Para llevar a cabo esta postrera embestida, el Führer escogió a su ‘apagafuegos’ habitual, el Mariscal de Campo Walther Model. El plan, concebido a contrarreloj, era el sigue: como en los días gloriosos de la Blitzkrieg, se lanzaría a la veloz caballería en vanguardia con el fin de atravesar el Mosa y capturar el vital puerto de Amberes por el que se abastecía el enemigo. Dicha maniobra separaría a las fuerzas aliadas en dos –divide et impera-, formando sobre el mapa una protuberancia en la línea del frente hacia el Oeste, de ahí que también se conozca a la batalla como la del Bulge -bulto, en inglés-. (No está de más recordar que, sarcásticamente, Bélgica ya había visto, dos décadas atrás, demasiada sangre derramada en las batallas del Saliente de Ypres). Es probable que para Model la idea de Hitler fuese demasiado ambiciosa y arriesgada (si no un completo disparate), pero con todo y con eso -órdenes son órdenes-, dispuso a sus tropas, los restos del Grupo B del Ejército (unos 250.000 soldados más un millar largo de bocas de fuego) al asalto final.

Valiéndose de la velocidad de los carros, contando con el factor sorpresa -nadie en su sano juicio hubiese pensado que a estas alturas de la película se iba a intentar algo semejante- y aprovechando una climatología adversa que imposibilitara operar a las muy superiores fuerzas aéreas aliadas, los nazis dieron comienzo a la operación Wacht am Rhein el 16 de diciembre de 1944.

La furiosa acometida pilló a los yankees en bragas (¡y al general Bradley de fiesta en París palmeando a Ike!). Atrincherados en el bosque belga de las Ardenas se disponían a pasar el invierno escuchando el Lili Marleen de frau Dietrich, reponiéndose de las fatigas y formando a los novatos que habían llegado para la captura del Reich. Su bautismo de fuego -¡algunos esperaban ansiosos desvirgarse!- debió ser un shock, imaginen la escena: en la impracticable espesura de la floresta, un tanque Tiger saliendo de la niebla para dar el Guten Morgen con su 88 mm seguido de la infantería de las Waffen-SS (nazis-nazis) trayendo el café. Inolvidable.

Frondosidad del bosque de las Ardenas en las afueras de Bastoña (Obviamanete, muchos árboles son de nueva planta tras la batalla).

Frondosidad del bosque de las Ardenas en las afueras de Bastoña (Obviamanete, muchos árboles son de nueva planta tras la batalla).

Las puntas de lanza acorazadas del ataque alemán, a un ritmo imparable, se abrieron paso entre las líneas aliadas hacia el Mosa. Sin embargo, su efectividad operativa dependía por completo de los suministros de combustible que transportaba el grueso del ejército, el cual, dispuesto a su zaga, seguía como podía las rodadas consolidando los terrenos recién conquistados. Quien controlase las carreteras tendría el poder de llevar a cabo la operación…o malograrla. Nuestra batallita del mes ocurrió precisamente en un vital nudo de comunicaciones, cuyo nombre se escribe con sangre sobre la nieve: Bastoña.

Fue aquí, en los boscosos alrededores de un tranquilísimo pueblo de las Ardenas, donde se frenó con heroísmo -por no decir otra cosa- el aguerrido avance de gran parte del ejército alemán (todo lo contrario a los barridos franceses de 1940). Cuando la columna del general von Manteuffel se encontró con el núcleo de resistencia de Bastoña, dadas sus prisas por catar los moules de Amberes, rodeó el pueblo dejando a su espalda una bolsa hostil para que su retaguardia la liquidase. La estrategia a seguir con la población sería la de un sitio encarnizado hasta conseguir la rendición que les permitiese avanzar. Lo que los nazis no valoraron es que allí, su particular aldea de Astérix y Obélix, se hacinaban 18.000 experimentados infantes, muchos de los cuales llevaban con orgullo en el hombro el águila chillona de la fogueada 101 División Aerotransportada de Norte América. El hambre se juntó con las ganas de comer, tal y como puede verse en el ilustrativo capítulo de Hermanos de sangre dedicado a esta batalla.

http://youtu.be/WLrbLqV0rxU

El brutal asedio alemán, dirigido por el general von Luttwitz al mando de varias divisiones, comenzó el 19 de diciembre. Los americanos -totalmente copados, ateridos a varios grados bajo cero y racionando las municiones al no podérseles abastecer por aire debido al tiempo inclemente– contuvieron cada uno de los embates con mucho arrojo…y bajas.

Infantería norteamericana dirigiéndose al frente de las afueras de Bastoña. Como puede observarse las condiciones climáticas no eran las más favorables para el atrincheramiento...

Infantería norteamericana dirigiéndose al frente de las afueras de Bastoña. Como puede observarse las condiciones climáticas no eran las más favorables para el atrincheramiento…

Para los heroicos resistentes de Bastoña la situación el viernes 22 era desesperada. Portando una bandera blanca, los alemanes llevaron una oferta de honrosa capitulación a sus contrincantes. El ultimátum daba dos horas de plazo para bajar las armas. En el caso de no aceptarse, los exterminarían sin piedad. El mensaje además incluía el vil chantaje emocional de responsabilizar a los americanos de las bajas civiles que se producirían en la ciudad cuando fuese destruida por completo. El General de brigada A. C. Mc. Auliffe, oficial de mayor graduación in situ, lo sopesó y contestó con una sola palabra a la oferta de rendición boche, una respuesta tan inmortal como el Molòn labé de Leónidas a Jerjes:

NUTS!

Este vocablo inglés significa, literalmente, nueces, pero en este contexto valen otras acepciones y debe interpretarse como “¡Narices!”, “¡Tonterías!” o en circunlocución castiza algo así como “¡tú lo flipas, tronco!” (se me ocurren otras traducciones, pero no proceden…). Como a los jerries no les daba para interpretar el vocablo, un oficial se lo explicó en perífrasis: “Váyanse al infierno”. Lógicamente, dicha bravata desencadenó a su vez una brutal respuesta.

Busto del General de brigada A. C. Mc. Auliffe, en la plaza de Bastoña que hoy en día lleva su nombre.

Busto del General de brigada A. C. Mc. Auliffe, en la plaza de Bastoña que hoy en día lleva su nombre.

Pero la suerte estaba echada para los alemanes. El día 23 cambió el tiempo y se pudo avituallar a los cercados por aire, amén de liberar la presión del sitio por medio de ataques de cazabombarderos. No obstante, Hitler, empecinado con Bastogna como en su día lo estuvo con Stalingrado, ordenó a la Luftwaffe ejercer de Santa Claus (con Junkers por trineo y bombas de hasta una tonelada como regalos), y arrasar el pueblo en Nochebuena. El día después de Navidad, las primeras unidades acorazadas del general Patton consiguieron romper el cerco a la ciudad impidiendo definitivamente su conquista por los nazis. Un mes después los Aliados habían vuelto a la línea de frente previa a la ofensiva. A Hitler, que puso toda la carne en el asador se le quemó la barbacoa y en adelante sólo pudo defenderse como gato panzer arriba.

Dicen los rumores que los chicos de la 101 se bastaban por sí mismos contra los krauts y ni falta que hacía que Patton acudiese en su rescate. Fuentes más informadas como Jacinto Antón aseveran que Anthony Beevor está cociendo una monografía sobre la batalla de las Ardenas. La esperamos ansiosos en nuestro pozo de tirador. Currahee!

Vía| MARSHALL, S.L.A. et alii, Bastogne. The Story of the First Eight Days, Washington, 2004 (1946); ZALOGA, S. J. et alii, Battle of the Bulge 1944 (2). Bastogne, Oxford, 2004.

Más información| Bastogne War Museum; 101st Airborne Museum ‘Le Mess’ in Bastogne

Imágenes| Ángel Carlos Pérez Aguayo (Octubre de 2014)

En QAH| Día de Navidad en las dos Grandes Guerras; Operación Market-Garden: fracaso aliado

Vídeo| Hermanos de Sangre, fragmento del capítulo “Bastogne”

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