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Nuevo Código de Fronteras Schengen: El derecho a la moral

El próximo 12 de abril entra en vigor el nuevo Reglamento (UE) 2016/399, del Parlamento Europeo y del Consejo, de 9 de marzo de 2016, que establece un nuevo Código de fronteras Schengen.

Las nuevas circunstancias, acuciadas por la avalancha de refugiados de países árabes, sobre todo de Siria, a Europa, han provocado una nueva regulación transfronteriza entre los estados miembros de la UE y un control más exhaustivo de la fronteras exteriores de la UE.

En el Acuerdo Schengen, que comenzó a funcionar en 1995, se abolieron los controles fronterizos en las fronteras comunes de los estados miembros de la UE, funcionando en términos migratorios y con política común de visados cómo un solo país. Un espacio creado e integrado por 22 países de la UE, el espacio Schengen. Sólo en circunstancias excepcionales puede suspenderse transitoriamente la libre circulación de personas.

Pero las actuales circunstancias han derivado no en una suspensión temporal, sino en una serie de restricciones justificadas quizás en la seguridad de los estados por el temor a la posibilidad de atentados de extremistas islamistas que pudieran infiltrarse entre los refugiados. Con la actual reglamentación, se establecen controles de personas en los pasos fronterizos y la vigilancia entre esos pasos, además del análisis de los riesgos para la seguridad interior y de las amenazas que pueden afectar la seguridad de las fronteras exteriores.

En cuanto al cruce de fronteras exteriores de la UE, solo podrán cruzarse por los pasos fronterizos y durante las horas de apertura establecidas, estableciéndose las condiciones de entrada para los nacionales de terceros países. Para su comprobación los guardias fronterizos deben utilizar toda información necesaria disponible, incluidos los datos que puedan ser consultados en el VIS, que debe usarse de forma armonizada.

Los documentos de viaje de los nacionales de terceros países se sellarán sistemáticamente a la entrada y a la salida, salvo las excepciones que específicamente se establecen reglamentariamente o en normas de desarrollo.

Cuando el documento de viaje de un nacional de un tercer país no lleve sello de entrada, las autoridades nacionales competentes podrán presumir que el portador no reúne o dejó de reunir las condiciones de duración de la estancia aplicables en el Estado miembro de que se trate, presunción que podrá refutarse.

Respecto a las fronteras interiores, estas podrán cruzarse en cualquier lugar sin que se realice inspección fronteriza alguna de las personas, cualquiera que sea su nacionalidad. Los Estados miembros eliminarán todos los obstáculos al tráfico fluido a través de puestos fronterizos de carretera situados en las fronteras interiores, en particular, los límites de velocidad que no estén basados exclusivamente en consideraciones de seguridad vial. No obstante, cuando en el espacio sin controles en las fronteras interiores se presente una amenaza grave para el orden público o la seguridad interior de un Estado miembro, este podrá restablecer los controles fronterizos en partes específicas o en la totalidad de sus fronteras interiores, con carácter excepcional y durante un período de tiempo limitado no superior a 30 días, o mientras se prevea que persiste la amenaza grave cuando su duración sobrepase el plazo de 30 días. La amplitud y la duración del restablecimiento temporal de controles fronterizos en las fronteras interiores no excederán de lo que sea estrictamente necesario para responder a la amenaza grave. alambradas

Cuando un Estado miembro decida, como último recurso, restablecer temporalmente los controles fronterizos en una o varias fronteras interiores o en partes de ellas, o decida prolongar dicho restablecimiento, evaluará la medida en que dicho restablecimiento puede responder correctamente a la amenaza para el orden público o la seguridad interior y la proporcionalidad de la medida en relación con dicha amenaza. En el plazo máximo de cuatro semanas desde el levantamiento de los controles fronterizos en las fronteras interiores, el Estado miembro que haya realizado controles fronterizos en las fronteras interiores presentará un informe al Parlamento Europeo, al Consejo y a la Comisión sobre el restablecimiento de los controles fronterizos en las fronteras interiores, haciendo un resumen, en particular, de la evaluación inicial y el respeto de los criterios contemplados en los artículos 26, 28 y 30 del Reglamento (UE) 2016/399, el funcionamiento de las inspecciones, la cooperación práctica con los Estados miembros vecinos, las repercusiones que haya tenido sobre la libre circulación de las personas, y la eficacia del restablecimiento de los controles fronterizos en las fronteras interiores, incluida una evaluación ex post de la proporcionalidad del restablecimiento de los controles fronterizos.

En definitiva y a modo de conclusión, tras una breve síntesis de contenido, objetivo y finalidad del nuevo Reglamento, podemos decir que se prioriza la seguridad para lo cual se refuerzan los controles de las fronteras exteriores que afecta de lleno a la llegada de refugiados en busca de asilo, y visto el drama humanitario, también la ética y la moral entran de lleno en el terreno de las consecuencias de la nueva regulación, regulación legítima pero que quizás no da la suficiente respuesta a la urgencia humanitaria; regulación que quizás antepone la seguridad a la emergencia. Habrá muchas interpretaciones al respecto. Hay quien cree en un mundo global libre de fronteras. Hay quien cree que habría que reforzar las fronteras, incluso suspender el espacio Schengen, incluso justificando que en los países de procedencia de los refugiados no concederían la amplitud de derechos que se reconocen a refugiados y sujetos a asilo en la UE si fuese al contrario, o que entre los refugiados se cuelan islamistas radicales dispuestos a cometer atentados en el territorio de la UE. Mi opinión es que la esencia de la UE no debe verse mermada por los acontecimientos, en cuanto a derechos y libertades. Que la seguridad es muy importante, también dados los últimos acontecimientos, pero no obstante, lo que debe primar es un valor que debe estar por encima de cualquier frontera, de cualquier ideología y de cualquier religión. Y no es otro que el sentido de humanidad, de socorrer a las personas, sobre todo a los más débiles, cómo los niños, los más perjudicados e inocentes. La solidaridad europea por bandera.

Imagen| ManuEscudero

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