Política 


El nuevo aliado de EE.UU se llama Irán

Los últimos meses han traído consigo una de las más notables victorias diplomáticas, no solo de la era Obama si no, de la política internacional norteamericana desde el fin de la Guerra Fría. Tras más de 35 años de diplomacia congelada y continuas sanciones internacionales, Estados Unidos, junto a otras grandes potencias, e Irán han llegado a un acuerdo en materia de energía atómica.

 

Ataque a la embajada de EEUU en Teherán

Ataque a la embajada de EEUU en Teherán. 1979.

Las relaciones entre ambas potencias saltaron por los aires a finales de 1979 cuando seguidores del aclamado ayatolá Jomeini hicieron rehenes a 60 trabajadores de la embajada norteamericana en Teherán. Una situación que se vio agravada en 2002 cuando observadores internacionales descubrieron que desde Teherán se coordinaba un programa secreto para el enriquecimiento de uranio desde 1984. Con estos antecedentes, Irán no tardo en formar parte de lo que Bush denominó de manera incesante: “el eje del mal”.

Actualmente solo cinco países son reconocidos por el Tratado de No Proliferación Nuclear como “estados nuclearmente armados”: EEUU, Rusia, Reino Unido, Francia y China, que junto con Alemania componen el club de los 5+1. Sin embargo, hay sólidas informaciones que apuntan a que otras naciones como Pakistán, India, Corea del Norte o Israel, poseen los mecanismos suficientes para llevar a cabo el enriquecimiento de uranio.

Con la firma de este nuevo pacto, Irán se compromete a la eliminación del 98% del uranio ya enriquecido así como las 2/3 partes de las centrifugadoras que posee para este fin. De igual manera, el gobierno de Teherán asume no solo a no volver a realizar esta práctica en los próximos quince años, si no que abrirá las puertas de sus instalaciones a observadores del Organismo Internacional de Energía Atómica. Con estas medidas, se pretende que si el gobierno de Rouhaní deseara enriquecer uranio, le llevaría al menos un año realizar tal proyecto, tiempo en el que el resto de potencias se percatarían de este procedimiento.

Pero la llegada de este acuerdo en estos momentos no es algo casual. Una de las mayores claves para llegar a este tratado con Teherán es la situación de volatilidad que sufre esta región del mundo. Con unas relaciones cada vez más debilitadas entre EE.UU y su tradicional aliado en la región, Israel, occidente necesita otro gobierno amigo en la zona para contrapesar el avance de Daesh.

Un avance, que poco parece inquietar a Netanyahu toda vez que los esfuerzos bélicos del grupo yihadista se centren en Iraq, Siria o Egipto, enemigos históricos del gobierno de Jerusalén.

De esta manera, Irán, la única gran potencia chií de Oriente Próximo frente a la mayoría sunní del resto de naciones vecinas, se postula como un aliado tan atractivo como necesario, pero cuyo cortejo debía de pasar por el perdón de las sanciones impuestas a su pueblo en las últimas décadas.  Con el consenso alcanzado el pasado julio, Irán gana un empuje económico y diplomático sin precedentes y occidente un fiel aliado contra el avance yihadista en su propio lugar de origen. Quizás fuera este hecho lo que tenía en mente Barack Obama cuando se presentó ante el mundo bajo la oración: “Hoy el mundo es un lugar más seguro”.

Vía: Balasdesilencio

Más información: UN

Imagen: Acuerdo magnatarios  Embajada

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