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Nuestro vecino Olvidado I: El norte de Marruecos

La primavera es época de puentes, teniendo la segunda pascua, el día del trabajador, fiestas municipales Madrid (entre otros), y para un escapada exótica de bajo presupuesto, la mejor opción, sin duda alguna, es nuestro vecino del sur, Marruecos.

Hay dos tipos de visitantes de Marruecos, los que ya han estado en un país árabe, y los que no. Para los que hayan estado en Turquía, Israel, Jordania o Egipto, Marruecos puede llegar a parecer un tanto descafeinado. Pero para los que no han estado en países musulmanes y se trata de su primera experiencia, se lo van a pasar en grande.

Tradicional transporte de butano en Marruecos

Tradicional transporte de butano en Marruecos

Marruecos es un país en vías de desarrollo, en el que no hay democracia ni estado del bienestar, a pesar de los avances de los últimos años. El viajero debe comprender que las instalaciones y el nivel de vida marroquí están muy por debajo de los peninsulares. Sin embargo, esto tiene también grandes ventajas, la primera de ellas: el precio. En Marruecos todo es muy barato, se come muy bien por 5 euros, y se duerme en un hotel decente por 25 euros la noche. Se pueden coger taxis de un lugar a otro sin reparar en el gasto, y se puede comprar todo lo que se ve a un precio directamente proporcional a la habilidad para el regateo. Hay que tener en cuenta que un euro en España, vale como 3 en Marruecos. Las cosas valen un tercio que en España, empujadas por el cambio al Dirham. Por ejemplo, un menú marroquí suele costar 4€ en vez de 12, y si es turístico, vale 12 en vez de 30. En el top 12 de hoteles mejor valorados de Fez, la media es de 83 euros la noche, con desayuno incluido, habiendo en el top 12 dos hoteles de menos de 27 € la noche (según booking.com).

Palacio Almorávide del siglo XII

Palacio Almorávide del siglo XII

En España tenemos tendencia a temer a los árabes, pues en nuestro país se trata de una minoría que, por desgracia, está asociada a malas prácticas e incluso a ser peligrosos. Muy lejos de eso, los marroquíes son gente normal, algo pillos, pero jamás ladrones. En los lugares turísticos se deben tomar las mismas precauciones que paseando por las Ramblas de Barcelona, o Gran Vía en Madrid, hay los mismos carteristas. El marroquí no intentará robarte, pero sí intentará convencerte de que gastes más de la cuenta en sus productos o le des propinas no merecidas. Hay que estar ojo avizor y no olvidar que nos quieren vender lo más caro posible. La mayoría de los vendedores habla un francés aceptable y entiende bastante bien el castellano. Los taxistas no comprenden tan fácilmente, y éstos, al no estar relacionados con el turismo, temen al turista y raras veces piden sobrecostes. Los fans de las propinas y de cobrar de más son los trabajadores íntimamente ligados al turismo.

De todo Marruecos, hoy les propongo visitar el norte del país. No debemos olvidar que Marruecos tiene una historia tan

Imperio Almorávide ( a ambos lados del estrecho)

Imperio Almorávide ( a ambos lados del estrecho)

antigua casi como la península y no debemos olvidar los muchos siglos que unieron Marruecos con la península, sobre todo, en la Edad Media, con los Almohades y Almorávides, cuyos Imperios llegaban desde Valencia hasta Libia el primero y desde Zaragoza hasta Mali el segundo. Posterior a la reconquista, una revuelta en un oasis perdido coronó a un nuevo Sultán en 1631, ascendiente directo de Mohammed VI, rey actual.  Desde entonces, han sido prácticamente siempre independientes (exceptuando 50 años en el siglo XX en el que fueron colonia de España y Francia).

Debido a su historia, es un país muy rico en atracciones turísticas de todo tipo. Además de contar con montañas preciosas, playas y, claro, el desierto.

En el norte no hay desierto, se trata de una región montañosa, similar a Sierra Nevada en Andalucía. El buen clima hace que se viaje muy bien en todas las estaciones menos en verano, cuando el calor es más pesado.

Como ferviente amante de la cultura árabe que soy, recomiendo encarecidamente la visita de Fez. Fez cuenta con el mejor aeropuerto de entrada, con vuelos diarios directos desde Barcelona y dos a la semana desde Madrid (con precios de risa 40 euros ida y vuelta con Ryanair). Otro aeropuerto de llegada sería Rabat, a apenas 2:30h

Curtiduría de Fez

Curtiduría de Fez

en tren de Fez, y 1:30 de Meknes. Así estas dos ciudades (Fez y Meknes) se convierten en un buen punto para explorar toda la zona, bien conectadas y situadas.

Con base en Fez o Meknes (a apenas 1h en tren entre ellas), podemos visitar ambas ciudades. Medinas medievales con sus muros, sus bazares, sus mezquitas y, sobre todo, su artesanía. Es el momento de regatear hasta el extremo para comprar piezas artesanas de todo tipo (cuidado con el cuero, muy bonito, pero si no está bien tratado huele que apesta). Lo mejor de estas ciudades es perderse, intentar buscar la mezquita, y no olvidar las tiñerías de cuero, un espectáculo digno (pero que no os cobren por verlas – habrá muchos que os llevarán a terrazas para verlas desde allí, y os intentarán vender lo que sea a precio exorbitante – recordar que como turistas en un país como Marruecos os intentarán sacar todo el dinero que puedan), un pequeño enfado os puede evitar una propina o no comprar algo, los marroquíes pueden aprovecharse de la buena voluntad del turista, hay que saber decir que no.

Artesanía de Meknes

Artesanía de Meknes

 

Otra excursión de una mañana es ir a Volubilis, una antigua ciudad romana que, en su apogeo llegó a tener 20.000 habitantes, siendo muy próspera, con un arco del triunfo de Caracalla, con sus baños públicos, etc, todo muy bien conservado, ya que se abandonó repentinamente. En las ruinas se rodó la Superproducción de Hollywood Patton, en los años 70.

Ruinas de Volubilis

Ruinas de Volubilis

Azrou es un pueblo rural (muy rural) hacia las montañas del Atlas, que cuenta con una buena artesanía y una población muy simpática de monos. Puede considerarse como posible lugar de visita si disponemos de 4 o 5 días y ya hemos visto lo esencial de Meknes y Fez.

Se puede incluso visitar Rabat y Casablanca, pero estas ciudades decepcionan, sobre todo Casablanca, ruego abstenerse, aparte del renombre por la película de 1942, la ciudad no vale nada. Rabat, al ser capital, tiene el museo Arqueológico, el Kasbah de los Udayas, y los Jardines Andalusís, además de playas cercanas.

El desierto pilla demasiado lejos de esta región, y no es recomendable intentar llegar. Para llegar a lugares bonitos del Sáhara hay que cruzar las montañas del Atlas, son muchas horas de coche, y no valen la pena a no ser que dispongamos de mucho tiempo.

Entrada antigua de Fez

Entrada antigua de Fez

Turbantes, mezquitas, el sonido del Corán retumbando entre los montes como una canción melódica, comidas especiadas, artesanía, ciudades milenarias, y todo a buenos precios… ¿quién no sueña con una escapada así?

 

Fotos: Propias en mi viaje de enero de 2015

Preguntas y sugerencias no dudéis en poneros en contacto conmigo: www.eleonelli.com

 

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