Economía y Empresa 


Novedades en la legislación de provisiones bancarias: “Riesgo normal en vigilancia especial”

La provisión, figura de notoria importancia en el ámbito empresarial, ha ido ganando peso desde el estallido de la crisis financiera por su carácter “previsor”, ya que permite reconocer posibles pérdidas económicas futuras. Técnicamente, se trata de un apunte contable en el lado del pasivo, como gasto, que contempla la posibilidad de incurrir en esta posible pérdida. Así pues, el sector bancario está muy expuesto a sufrir diariamente este tipo de pérdidas: cliente que incurre en mora, empresa que quiebra y es incapaz de afrontar los pagos del préstamo, etc. Es por ello que la legislación trata de establecer criterios para una justa clasificación de las provisiones crediticias.

Una de las últimas modificaciones legislativas llega de la mano de la Circular 4/2016, publicada en el BOE en mayo, que viene a actualizar la Circular 4/2004, sobre todo su anejo IX sobre “análisis y cobertura del riesgo de crédito”. Su entrada en vigor en el pasado mes de octubre, implica un paso adelante hacia la adaptación a los últimos desarrollos en la regulación bancaria internacional y la compatibilidad con las normas internacionales de información financiera, las conocidas como NIF.

Novedades de la Circular 4/2016

Novedades de la Circular 4/2016

Además de satisfacer el objetivo primario de armonizar la legislación española con las entidades europeas, los criterios proporcionados por la circular implican también un marco para la gestión del riesgo de crédito, una guía para la clasificación de operaciones y un referente en el cálculo de provisiones.

Categorías de riesgos

Actualmente, el mapa de la clasificación de riesgos bancarios cuenta con cinco categorías, al igual que en la anterior circular, si bien con una diferencia: la desaparición del “riesgo subestándar” y la inclusión del “riesgo normal en vigilancia especial. El esquema es el siguiente:

  • Riesgo normal: definido por exclusión, comprende todas las operaciones que no cumplan los requisitos para clasificarlas en otras categorías.
  • Riesgo normal en vigilancia especial: operaciones con debilidades que pueden suponer asumir pérdidas superiores a las de otras operaciones similares clasificadas como riesgo normal.
  • Riesgo dudoso por razón de la morosidad del titular: comprende el importe de los instrumentos de deuda que tengan algún importe vencido por principal, intereses o gastos pactados contractualmente, con más de 90 días de antigüedad.
  • Riesgo dudoso por razones distintas a la morosidad del titular: los instrumentos de deuda, vencidos o no, en los que, sin concurrir las circunstancias para clasificarlos en las categorías de fallidos o dudosos por razón de la morosidad del titular, se presenten dudas razonables sobre su reembolso total (principal e intereses) en los términos pactados contractualmente. Se incluyen aquí, por ejemplo, operaciones cuyos titulares se encuentren en situaciones que supongan un deterioro de su solvencia.
  • Riesgo fallido: En esta categoría se incluirán los instrumentos de deuda, vencidos o no, para los que después de un análisis individualizado se considere remota su recuperación debido a un deterioro notorio o irrecuperable de la solvencia de la operación o del titular.

Riesgo subestándar Vs. Riesgo normal en vigilancia especial.

¿Son equiparables? El riesgo subestándar, definido brevemente en la legislación previa, no se adjudica ahora únicamente al nuevo riesgo en vigilancia especial, sino que se divide entre éste y los riesgos dudosos por razones distintas de la morosidad del titular.

La legislación anterior definía brevemente el riesgo subestándar como “todos los instrumentos de deuda y riesgos contingentes que, sin cumplir los criterios para clasificarlos individualmente como dudosos o fallidos, presentan debilidades que pueden suponer asumir pérdidas por la entidad superiores a las coberturas por deterioro de los riesgos en seguimiento especial”. A simple vista, parece un concepto idéntico al expuesto antes para los riesgos normales en vigilancia especial, no obstante, la segunda parte de la definición afina que “En esta categoría se incluyen, entre otras: las operaciones de clientes que forman parte de colectivos en dificultades (tales como los residentes en una determinada área geográfica con un ámbito inferior al país, o los pertenecientes a un sector económico concreto, que estén atravesando dificultades económicas), para los que se estiman pérdidas globales superiores a las que corresponden a las categorías descritas en las letras anteriores, y las operaciones no documentadas adecuadamente”.

Control de Provisiones

Control de Provisiones

Frente a la escueta explicación del extinguido riesgo subestándar, la Circular 4/2016 otorga una amplia casuística para la clasificación de operaciones como Riesgo normal en vigilancia especial, que se resumen en los siguientes indicios relacionados con circunstancias del titular o de sus operaciones:

  • Elevados niveles de endeudamiento.
  • Caídas en la cifra de negocios.
  • Descensos del precio del producto principal.
  • Dificultades de acceso a los mercados o empeoramiento de las condiciones de financiación.
  • Incrementos significativos de las ratios de servicio de la deuda (relación entre deuda y flujos de caja de explotación).
  • Ralentización en el negocio
  • Para operaciones con garantía real, empeoramiento de la relación entre su importe y el valor de la garantía
  • Volatilidad en el entorno económico o de mercado que pudiera afectar negativamente al titular.
  • Pertenencia del titular a colectivos en dificultades, tales como los residentes en una determinada área geográfica con un ámbito inferior al país (indicio que coincide con el expuesto previamente para el riesgo subestándar)
  • Litigios pendientes del titular que pudieran afectar a su posición financiera.
  • Existencia en la operación de importes vencidos con más de 30 días de antigüedad.

Otros cambios

La nueva circular favorece el empleo de modelos internos para el calculo de provisiones. Los bancos que no cuenten con ellos, tendrán que ceñirse al modelo estándar basado en calendarios, a los que se les ha otorgado cadencias superiores para el reconocimiento total de la provisión (entre 28 y 21 meses para cubrir la totalidad de la provisión), si bien con mayores dotaciones al inicio.

Por otra parte, con vistas a evitar el dumping comercial (concesión de préstamos por debajo de coste), el Banco de España obliga al reconocimiento de las operaciones de crédito por su valor razonable y no por el precio de la transacción. En caso de que el primero fuese mayor que el segundo, la diferencia debería reconocerse como gasto.

 Para finalizar, cabe destacar que, para regocijo del sector, no hay cambios aún en el principio que rige la necesidad de dar coberturas: el principio de incurred losses (pérdida incurrida, cuando ya ha ocurrido) se mantiene hasta 2018, momento en el que la regulación europea (IFRS9) obligará a someterse al principio de expected losses o pérdia esperada (sin necesidad de que haya ocurrido).

 Con todo ello, y pese a los cambios citados, se prevé un impacto limitado de la nueva regulación limitado, afectando principalmente a la reclasificación de coberturas en función de las nuevas clasificaciones arriba detalladas.

 

Vía| Elaboración propia, Cinco Días 

Más información| Invertia

Imagen| Control de Provisiones , Legislación bancaria , Armonización legislativa 

En QAH | ¿Cómo se clasifican las operaciones en función del riesgo de crédito?

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