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Nosotros robots, cuando el destino nos alcanza

Se pueden ver hasta febrero de 2019 en la Fundación Telefónica de Madrid dos exposiciones que nos muestran como el cine ha sabido anticiparse al futuro. La exposición Nosotros robots nos introduce a los orígenes de los robots, a su situación actual y al futuro que nos deparan. Más allá de 2001: odiseas de la inteligencia parte de las ideas sugeridas en la magistral película de 1968 de Stanley Kubrick para invitarnos a sumergirnos en el fascinante mundo de la inteligencia artificial (IA).

La película de Kubrick en su primer episodio es una magnifica metáfora sobre el salto tecnológico que se ha producido en la humanidad desde los antecesores del homo sapiens hasta la actualidad y que viene representada simbólicamente y de forma espectacular en la famosa elipsis que transforma el arma de un primate lanzado al aire y una nave espacial.

El segundo episodio de 2001: Una odisea del espacio (1968) anticipa el nacimiento del superordenador con inteligencia artificial HAL 9000 y tiene su escena más significativa en la partida de ajedrez entre HAL y uno de los cosmonautas de la nave Discovery y la conversación que mantienenadelantándose al descubrimiento de la sintetización de la voz humana.

¿Pueden pensar las máquinas?  se preguntó el matemático precursor de la informática Alan M. Turing en 1953.

Aunque hoy en día estamos acostumbrados a escuchar respuestas cibernéticas a nuestras preguntas realizadas a dispositivos electrónicos (GPS, tabletas o móviles) la película Her (2013) va mucho más allá presentándonos al protagonista entablando una relación sentimental con un sistema operativo con la voz de Scarlett Johansson ideado para satisfacer las necesidades del usuario.

Otras películas inciden sin embargo en el lado perverso de la IA mostrando como las maquinas se pueden rebelar contra sus creadores como en  Ex Machina (2014). Los replicantes de Blade Runner (1982) o de  la secuela  de 2017 no son conscientes de si son humanos o no y buscan a su creador para obtener respuestas.

La trilogía de The Matrix (1999-2003) presenta un futuro aún más inquietante: los humanos podemos vivir inconscientemente en una realidad virtual controlada por una IA omnipresente.

El tercer episodio de 2001 conecta con la posibilidad de que la vida extraterrestre haya llegado a tal grado de perfección que se ha transformado en pura inteligencia sin ataduras materiales. Interestelar (2014) reflexiona sobre esta cuestión y nos fascina con su exposición.

La exposición Nosotros robots presenta la evolución de estos ingenios electrónicos que ya intervienen en nuestras vidas cotidianas y que están llamados a provocar una revolución en nuestra sociedad por sus efectos en el empleo a través de la automatización en la industria y en nuestras costumbres a través de la domótica.

HAL fue el primer ordenador que el cine ha presentado como máquina que controla todo el sistema de un espacio cerrado como era la nave Discovery. MADRE el ordenador central de Notrodomo es quien descubre la presencia de vida extraterrestre en la nave en el film Alien, el 8º pasajero (1979).

El ingenio de Isaac Asimov que enunció las tres leyes de la robótica en 1942 ha inspirado varias películas. Yo Robot (2004) presenta un futuro utópico donde los humanos viven en sintonía con los robots que participan en todas las tareas cotidianas. Pero nada es lo que parece… El hombre del bicentenario (1999), basado en un magnifico relato corto del autor expone como un robot domestico fabricado para tareas rutinarias pasa a ser alguien más para la familia que lo comprado.

Steven Spielberg, tomo una historia de Kubrick para dirigir Inteligencia artificial (2001), una sorprendente reflexión, con referencias al Pinocho de Carlo Collodi, sobre la posibilidad de que los robots estén habilitados para sentir emociones humanas.

Nosotros  robots plantea también una cuestión interesante: la respuesta de la sociedad a la existencia de los robots. La cultura occidental tiene una visión distópica del uso de los robots mientras que Japón, uno de los países más avanzados en tecnología robótica tiene una actitud muy positiva. Esta dicotomía tiene su reflejo en las manifestaciones culturales de cada zona geográfica. Mientras en Japón el manga y el anime mostraban las ventajas de la integración armoniosa de los robots y la inteligencia artificial en la vida cotidiana, Europa y EEUU exhibían los efectos perniciosos de las nuevas tecnologías. En el primer caso Pacific Rim (2013) y su secuela de 2018 refleja perfectamente la simbiosis de los humanos con máquinas para vencer  la invasión de monstruos extraterrestres. Del otro lado tenemos la saga de Terminator (1984-2019) donde la humanidad se encuentra al borde del exterminio como consecuencia de la rebelión de las máquinas. La precursora película muda de culto de Fritz Lang  Metropoli (1927), se adelantó a 1984, la novela distópica de George Orwell que escribió en 1942 y que pudimos ver en cine en su versión de 1984. La existencia de un Gran Hermano, como en 1984 o del robot Maria de Metropolis  que todo lo controla y lo manipula es una amenaza que no esta tan lejos de ser una realidad si nos atenemos a nuestra actualidad donde a través las redes invaden nuestra intimidad o distorsionan nuestra historia con las  fake news.

A pesar de todos para terminar nos quedamos con la visión amable de los robots R2D2 y C-3PO de la saga La Guerra de las Galaxias (1977-2019) o con Wall-E (2008) y su entrañable Eva.

 

Imagen| Nosotros robots y Más allá de 2001: odiseas de la inteligencia

Vídeo| 2001: Una odisea del espacioHerEx MachinaThe MatrixInterestelarAlien, el 8º pasajeroYo RobotInteligencia artificialMetropoli, Wall-E 

QAH| Mary Shelley, de Frankenstein a la robótica y el nacimiento de la personalidad 

 

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