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¿Nos pagaremos el despido?

ahorroUn informe de BBVA Research plantea incentivar la contratación indefinida cambiando el sistema de indemnización por despido. El nuevo sistema se fundamentaría en dos partes: una en función de la antigüedad y otra en una cuenta de ahorro individual que se nutriría de aportaciones periódicas.

Sistemas parecidos se aplican, hace tiempo, con éxito en países de nuestro entrono. Por ejemplo, el siempre tan traído modelo austriaco en el que la mochila de ahorro individual del trabajador se nutre de aportaciones periódicas por un importe equivalente a ocho días de salario por año trabajado, lo que supone el 2,19% del salario bruto anual.

Sin entrar en detalles de las posibles modalidades de implantación, como cualquier cambio, requiere plantearse, en primer lugar, si conllevaría un paso adelante. Aunque desde nuestro actual sistema indemnizatorio pueda parecer un planteamiento alocado, sin duda, tendrían inmensas ventajas:

1. Disminución de los contenciosos

Si la indemnización consta ya regulada y además depositada en efectivo y disponible, se evitarían numerosos litigios. Podría fijarse un sistema indemnizatorio en caso de terminación por cualquier causa que diese derecho a disponer del importe depositado (lo cual evitaría discusiones y además daría un soporte económico al empleado). Sólo en caso de improcedencia, dentro de un contencioso, aumentaría ese importe.

2. Mejorar la liquidez del sistema de Seguridad Social

Si el sistema fuese de carácter público, esos importes debidamente gestionados por la Seguridad Social renovarían su situación de liquidez.

3. Mejorar el sistema de jubilación

En caso de no producirse el despido, los importes pasarían a manos del empleado en el momento de su jubilación, constituyendo una bolsa extra a percibir en un solo pago o en diferido. En todo caso, mejoraría la pensión de jubilación y premiaría el ahorro.

4. Fomentar nuevos hábitos en la relación laboral

Centrar la relación y los servicios en la calidad de su ejecución, producir un modelo real de defensa de los derechos de los trabajadores en supuestos de nulidad y violación de derechos fundamentales con un verdadero sistema de indemnización de daños y perjuicios. “Deslocalizar” el enfrentamiento entre las partes en el importe de la indemnización para movilizarlo a cuestiones de contenido real.

5. Primar los servicios prestados

La indemnización aumentaría en función de la antigüedad, es decir, del tiempo que se permanece en la empresa aportando al negocio, aumentando el know-how y generando sinergias. Este factor sería determinante para modificar el actual sistema de relaciones laborales ya que primaria el esfuerzo y la perseverancia.

6. Otorgar al empleado un sistema de ayuda adicional

Podrían establecerse supuestos no de despido en los que el empleado pueda acceder a esa mochila o bolsa individual (enfermedad, necesidad urgente, etc.). Debidamente regulado, generaría un aliciente más en la relación laboral y constituiría un elemento social de apoyo y ayuda.

Para muchos esta propuesta no es aceptable al plantearse dentro una visión empresarial ajena al interés del trabajador. Para otros, es un asunto que pasa por una amplia negociación. Con independencia de cualquier consideración, existe un amplio consenso en la necesidad de cambio en el sistema de extinción, en todas sus vertientes y no sólo indemnizatoria, como herramienta central que modifique el sistema de relaciones laborales.

 

Vía| nicolasmartin

Imagen| elmejorahorro

Más información| BBVA

En QAH| ¿Necesitamos más reformas laborales?

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