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Nos apelan una sentencia: ¿oponerse o impugnar?

En el presente artículo, estudiaremos de manera sencilla y clara, lo que ocurre tras la interposición del recurso de apelación, la diferencia entre la figura de la oposición y de la impugnación, y qué consecuencias procesales tiene cada una de ellas.

Ante todo, conviene recordar que una sentencia no deviene firme mientras exista plazo para poder interponer, en su caso, recurso de apelación por alguna de las partes. Dicho plazo, según el art. 458.1 LEC es de 20 días contados desde el día siguiente a la notificación de la misma, y suele venir indicado en la propia sentencia.Larios tres Legal

Si en ese plazo ninguna de las partes interpone recurso alguno [apelación, aclaración, etc.], la sentencia deviene firme y sería directamente ejecutable (siempre que la parte condenada no haya dado cumplimiento a la misma por supuesto).

Pero, ¿Qué ocurre cuando el abogado contrario interpone recurso de apelación?

En este caso el Letrado de la Administración [antiguo Secretario Judicial] previa comprobación de requisitos formales y procesales, ha de admitir o no dicho recurso (según Art. 458.3 LEC debería pronunciarse al respecto en plazo de 3 días), teniéndolo por interpuesto y dándonos traslado en su caso, o consultando la inadmisión con el Juez para que provea si entiende que no ha de admitirse por cualquier motivo.

En caso de que sí que lo admitiera, se nos daría traslado del mismo mediante una Diligencia de Ordenación en la que, a su vez, se nos va a advertir de que disponemos de un plazo de 10 días para presentar escrito de oposición al recurso del abogado contrario o de impugnación de la resolución apelada en lo que resulte desfavorable [art. 461.1 LEC].35322-620-282

Por tanto, vemos que tenemos dos oportunidades especificas para poder impugnar la sentencia: Uno, usando el trámite normal de preparación y posterior interposición del recurso de apelación de clásico de toda la vida, y otro posterior, aprovechando el traslado para la oposición al recurso de la otra parte, impugnando a su vez la sentencia en lo que nos sea desfavorable.

No obstante, hemos de advertir, que ambas posibilidades no son acumulables, si se ejercita una no puede ejercitarse la otra.

Podríamos decir que la impugnación es un mecanismo que te permite “apelar” a la vista de que la otra parte lo ha hecho.

Así resulta del tenor del art. 461.2 LEC que se refiere a dicha apelación adhesiva como “el escrito de impugnación de la sentencia de quien inicialmente no hubiera recurrido”, por lo que si inicialmente recurrió, aunque el recurso deviniera desierto, no podremos utilizar posteriormente la apelación adhesiva.

En definitiva, oponerse es simplemente contestar a las alegaciones de la otra parte, pero aceptando el fallo de la sentencia, y se fundamenta en el principio de contradicción. Mientras que la impugnación implica replicar el fallo en lo que te es desfavorable ya que entiendes que no estas completamente conforme con el mismo en todo o en parte, independientemente de oponernos a las alegaciones del contrario. Es una segunda oportunidad procesal de apelación, cuando no lo hiciste inicialmente en los primeros 20 días de plazo.

 

Vía | LEC – Noticias Jurídicas.

Imagen |Audiencia Provincial Madrid, 

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