Derecho Internacional, Jurídico 


Normativa ante la guerra

La guerra no existe. No como tal, no así denominada. Hablamos de conflictos armados, de la responsabilidad de proteger, de sujetos combatientes. Pero la guerra, por increíble que pueda parecer, está prohibida.

Fue la mentalidad que motivó la creación de Naciones Unidas al término de la Segunda Guerra Mundial y que se encuentra reflejada tanto en su estructura como en documento fundacional, lo que permitió que pudiera pensarse en el fin de la beligerancia.

Tal era la confianza en una paz consolidada y duradera que se descartó la creación de un departamento dedicado a las cuestiones de guerra. El horror había pasado y se esperaba de todos haber aprendido la lección. Por ello, el punto cuarto del artículo segundo de la Carta enuncia que “Los Miembros de la Organización, en sus relaciones internacionales, se abstendrán de recurrir a la amenaza o al uso de la fuerza contra la integridad territorial o la independencia política de cualquier Estado, o en cualquier otra forma incompatible con los Propósitos de las Naciones Unidas”.

La experiencia y el paso de los años demostrarían que se pecó de optimismo: la organización creada por los ganadores del conflicto para mantener la paz y la seguridad echó a andar coja de una pata. Estaba dotada para ser un instrumento de mediación, pero no de erradicación de la guerra.

Normativa ante la guerra: Reacciones contra el conflicto armado

Normativa ante la guerra: Reacciones contra el conflicto armado

Ante la falta de realismo, se dan en el panorama internacional tres reacciones:

Por un lado, la humanitaria, de atención a las víctimas cuando el conflicto ya ha estallado.

Por otro, el Derecho Internacional de los Derechos Humanos, que protegerá a los afectados por las hostilidades, consolidando un núcleo duro de los Derechos Humanos que no puede restringirse, limitarse o suspenderse en ningún caso, bajo ninguna condición. Tres derechos y dos prohibiciones conforman esta excepción. Son intocables el Derecho a la vida, a la igualdad ante la ley y a un proceso justo o juicio previo, y quedan vetadas la tortura y la esclavitud.

La tercera vía es la que trata de limitar los modos. El Derecho de Guerra o Derecho para la Paz es el encargado de minimizar los efectos. Incluye el Derecho contra los Crímenes de Guerra, pero también la prohibición de ciertas armas, la restricción de determinadas áreas de uso de las mismas, su limitación y reducción. Los tratados y convenciones específicos son los documentos responsables de regular dichas restricciones. Son firmados de manera voluntaria por los Estados, que pasan entonces a tomar parte de lo acordado. Dentro de este gran bloque que veta el uso e incluso la existencia de ciertos armamentos, nos encontramos con el caso de los arsenales químicos. Éstos se encuentran regulados desde 1993 por la “Convención sobre la prohibición del desarrollo, la producción, el almacenamiento y el empleo de armas químicas y sobre su destrucción”.

Si bien Naciones Unidas no puede, como ya se ha mencionado, terminar con la guerra y con los instrumentos para la misma, si lleva a cabo una importante labor de incentivo y concienciación de sus Estados Miembros para que las normas de el tablero internacional sean respetadas.

Vía| Curso de Derechos Humanos y Derechos Internacional Humanitario impartido por Cruz Roja Española 

Más información| Mundo Cruz Roja

Imagen| Derecho de Guerra.

En QAH  |¿Puede justificarse la guerra legalmente?, Siria: Derecho internacional y política exterior

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