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No te quejes

AltavozHe visto este título varias veces en los últimos días y al parecer es una iniciativa/reto que consiste en aguantar 21 días sin quejarse. Aseguran los psicólogos que 21 son los días que necesita la mente humana para acostumbrarse a un nuevo hábito o para todo lo contrario, deshacerse de él. Y esto que a priori puede parecer una tontería, parece que se ha convertido en un fenómeno viral que tiene miles de seguidores tratando de no quejarse durante 3 semanas.

Personalmente no me lo planteo, sobre todo, porque creo que no sería capaz de conseguirlo, pero es que además, pienso que la queja es necesaria, una forma de desahogo cuando no hay nada más que te pueda consolar, ¿por qué dejar de soltar toda esa rabia que muchas veces nos produce una  situación injusta? O ni siquiera eso, cuando simplemente no estás de acuerdo con que algo sea de una determinada manera, cuando te sientes impotente o simplemente, necesitas desahogarte. Me niego a dejar de quejarme, me parece cierto modo de conformismo.

Es cierto que en los últimos tiempos han proliferado figuras que podríamos denominar como quejicas por defecto, gente que ha encontrado su forma de vida en simplemente quejarse por todo, a todas horas, sin razón ni motivo aparente. Gente que además, ha encontrado en las redes sociales el altavoz perfecto para todas sus frustraciones. Personas que deciden canalizar su rabia contra lo que muchas veces es fruto de su propio comportamiento, a través de quejas sin fundamento. Como todo en la vida, nada en exceso es bueno y seamos sinceros, tontos hay en todas partes. Es cierto que ahora se les escucha más, pero gente quejándose y sin hacer nada por resolver esas quejas, ha habido siempre y siempre las habrá.

Pero todo esto no es razón para que la queja deje de tener sentido. Como he dicho antes, encuentro en ella cierto grado de disconformidad con lo establecido, con lo que no nos parece bien, que me parece absolutamente legítimo y bueno para la sociedad, para las personas que la formamos. Quejarse es en buena parte, demostrar que uno es capaz de pensar por sí mismo, de hacerse sus propias ideas, de no dejarse arrastrar. Así que aunque no sea políticamente correcto ni esté de moda, yo os animo a seguir con vuestras quejas, a no tratar de callar lo que realmente pensáis, a no tratar de decir solo cosas bonitas, si no a enfrentarse a la realidad, por muy fea que sea.

Imagen| Altavoz

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