Ciencia, Neurociencia 


¡No puedo controlar mi mano!

Todos, o quizá sólo los menos afortunados, conocemos a algún niño que no tiene límites, no para, y parece que su único desempeño es toquetear y manipular cualquier objeto que quede a su alcance. Si es una taza con líquido pues se la lleva a la boca, si es un bolígrafo pues pinta y si hay comida delante pues la coge para comérsela. Me refiero al niño que es tremendamente impulsivo y parece no inhibir ningún tipo de acto, simplemente lo que le pasa por la cabeza lo hace. No hay nada que diga: “¡eso no!“. Sin filtro.

Por desgracia, hay quienes lo padecen demasiado cerca porque están en la familia y les consume toda su energía. Pero, ¿es posible que esté aún más cerca? Lamentablemente, la respuesta es que sí.

Mano alienígena

Síndrome de la mano alienígena

Es posible tener que aguntar las acciones impulsivas y desinhibidas de tu propia mano, la que ha dejado de someterse a tus intenciones y pasa a ser autónoma. Esta afección se denomina “Síndrome de la mano ajena” o “mano alienígena”. Así, la mano actuará aleatoriamente, dependiendo del contexto y no de la voluntad del sujeto.

Normalmente se produce en la mano no dominante y supondrá que la mano ajena explore el entorno sin control, coja objetos y los utilice, impida realizar la actividad que está haciendo su gemela derecha o incluso intente ahogar a la persona.

Lo más común es que realice el denominado grasping, que es el reflejo de coger (el mismo que tienen los bebés cuando le pones el dedo en la mano), o conductas de utilización, que es usar los objetos que están a su alcance como normalmente se utilizarían. Por ejemplo, si coge el mando a distancia hará zapping.

El síndrome de la mano ajena es el resultado de un daño cerebral sobrevenido, consecuencia de una comisurotomía (“split-brain”) o a causa de un proceso neurodegenerativo. Normalmente se produce por un daño en la zona medial del lóbulo frontal, concretamente en la parte anterior del cuerpo calloso o en el área motora suplementaria en la mayoría de los casos, aunque también puede producirse por daño en zonas adyacentes y, en contados casos, por lesiones posteriores.

Este síndrome queda clasificado dentro de la taxonomía de síndromes de desconexión, los cuales se producen por una imposibilidad de compartir y sincronizar información entre ambos hemisferios a través del cuerpo calloso.

La mano alienígena no actúa constantemente, sino que su control depende de la fatiga y la ansiedad: cuanto mayor cansancio o estrés, la mano podrá ser menos controlada. Además, también afecta el ambiente y los objetos que están al alcance de la mano, por lo que un entorno despejado ayudará a su control.

Este síndrome lo han llegado a esperpentizar en uno de sus sketches los humoristas manchegos Ernesto Sevilla y Joaquín Reyes, aunque no sabemos si por conocimiento del mismo o por humor “chanante“.

* Más información| Artículo revisión Síndrome de la mano ajena
* Imagen| Mano ajena, Mano alienígena
* Vídeo| Síndrome de la mano ajena, It´s not funny
* En QAH| Mis ojos ven, mi cerebro no, Tu cara no me suena (II), Tu cara no me suena (I)

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