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No esperes para hacer lo que amas

Nos lo han estado repitiendo desde que somos unos críos. Se lo hemos escuchado a nuestros abuelos, lo hemos leído en los libros, lo hemos visto en las películas y lo hemos escrito en nuestras canciones. Esta verdad ha estado siempre delante de nuestras narices y, asombrosamente, nunca la hemos interiorizado. Para ser feliz, uno tiene que hacer lo que ama. Entonces, ¿a qué estamos esperando?

Quizás esperamos a tener más tiempo o más dinero; quizás esperamos a que nadie esté mirando para que no puedan decirnos que nos hemos vuelto locos o quizás es que aún no hemos encontrado eso que nos apasiona. No es tan grave; nadie nace conociéndose a sí mismo a la perfección. Precisamente una de las cosas más interesantes de la vida es ir haciéndolo poco a poco.

¡Dedica tiempo a hacer eso que amas!

Hazme un favor, no te quedes en blanco cuando alguien te pregunte qué es lo que te apasiona. Si en el momento en que estás leyendo esto tampoco lo sabes, déjalo todo y ten una conversación contigo mismo hasta que lo descubras. Podría parecer una tarea difícil pero apuesto a que no lo es tanto si te pregunto ¿qué harías con tu vida si no necesitaras ganar dinero? O, si lo necesitaras, ¿qué oficio te levantaría de la cama de un salto y con una sonrisa cada mañana? 

Seguramente hayas descartado tu primera ocurrencia por considerarla descabellada o imposible de llevar a cabo. Pero no te precipites. No todo es blanco o negro y te explicaré por qué. Vivimos en una sociedad en la que nuestra profesión nos define; se piensa que los abogados son aburridos, las peluqueras cotillas, los empresarios desleales y los artistas unos utópicos. Pero a veces la profesión que desempeñamos no es más que una actividad económica que nos permite llegar a fin de mes. Nosotros somos mucho más que eso. Claro que tener un trabajo con el que te sientes realizado te hace muy afortunado, pero que no sea posible tener el puesto de tus sueños, no significa que tus posibilidades de ser feliz se terminen.

Invierte el tiempo del que dispongas en hacer lo que te gusta, aunque suponga un esfuerzo de organización y una alta dosis de energía. Merecerá la pena. Sé la persona que quieres ser fuera y dentro de la oficina.

Cuando te vuelvan a preguntar qué es lo que te apasiona, que se enteren de que lo tienes claro y de que no dejas que ningún día pase en vano.

Imagen| Flickr

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