Salud y Deporte 


Niños deportistas, ¿se debe ganar a toda costa?

Cada fin de semana se disputan en numerosas pistas polideportivas o campos de fútbol partidos entre niños. Miles son también los niños y jóvenes que disfrutan jugando a lo que más les gusta: baloncesto, fútbol, hockey, balonmano, voleibol, etc. Todos ellos guiados por entrenadores que, con paciencia y buena intención intentan que su equipo gane, que sea el mejor de la competición al final de la temporada.

Todos los jugadores, entrenadores, madres y padres y gente que hay alrededor de cada equipo quieren ganar. Porque ganar a todo el mundo le gusta, reafirma, da sentido a las planificaciones. Se da por hecho entonces que los entrenadores están haciendo bien su trabajo día a día, a que gastarse 50 o 100 euros en unas zapatillas es algo que parece que cobra sentido si los resultados acompañan.

¿Se debe ganar a toda costa?

¿Se debe ganar a toda costa?

Pero no todo el mundo puede ganar. Aquí, los clubes, entrenadores, madres, padres y jugadores, nos enfrentamos a un dilema: ¿si no ganamos la competición o no quedamos en la parte superior de la tabla clasificatoria, la temporada será un fracaso? Sin duda, una buena pregunta cuando nos referimos a equipos de formación. Niños y niñas que están aprendiendo y, no nos olvidemos, están siendo educados a través del deporte que practican.

Cualquiera que se acerque a ver cualquier partido de cualquier deporte, probablemente se encontrará con un panorama en el que se antepone éxito en el resultado por encima de otros objetivos. Pero ¿qué ocurre cuando un equipo no gana un partido en toda la liga? ¿qué pasa si no conseguimos las victorias esperadas? Lo sencillo será decir:

La temporada ha sido un fracaso, el entrenador no vale

Focalizar los objetivos sobre los resultados es, sin duda, un gran error en etapas de formación en deporte. En estos casos, al equipo sólo le vale ganar para conseguir los resultados, pero se olvida lo que es realmente importante: mejorar día a día a nivel individual y colectivo, entender el juego y dar la posibilidad al jugador y al equipo de ser creativo.

Que ayudemos a un jugador a mejorar su lanzamiento, su manera de defender, su técnica de carrera o cualquier otra capacidad, no sólo le hará mejor jugador en el medio y largo plazo. También mejorará a su equipo y a todo lo que le rodea. Pero lo fácil es dejar a los jugadores malos técnicamente en el banquillo, porque hacerles mejorar es laborioso, requiere paciencia y constancia.

Quizás, todos los que trabajamos con niños en el deporte competitivo, debamos replantearnos qué es lo verdaderamente importante, qué es lo que les motiva. Porque un niño que no se divierte jugando, haciendo lo que le gusta, divide sus capacidades. Divide su rendimiento. Igual que cualquier otra persona. Centrémonos en multiplicar sus capacidades, en que mejoren cada día, en que cada entrenamiento les suponga un reto y ellos nos devolverán esa confianza con creces.

Acabo con dos vídeos dignos de ver.

 

“L’equip petit”:

 

 

 

“Seis contra seis”:

 

 

http://youtu.be/gPi_i9KAcm8

 

 

Vía|Raúl Cuenca

Más información| El País

En QAH| El deporte como transmisor de valores en la etapa educativa

Imagen| Dieta saludable

Vídeos| YouTube: L’equip petit, Seis contra seis

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