Neurociencia 


Neuropsicología de la conducta, la gran olvidada

Resulta paradójico que, siendo definida la neuropsicología como la disciplina que estudia la relación entre el cerebro y la conducta, la alteración del comportamiento, esto es, de la conducta, sea la gran desconocida y olvidada en los programas de tratamiento después de daño y/o disfunción cerebral.

Una vez que sabemos y sobre todo, asumimos, que el cerebro es el responsable de todo cuánto hacemos, de nuestros pensamientos, de las decisiones que tomamos, de cómo nos movemos y sentimos; podemos dividir las alteraciones de este complejo y fascinante órgano desde el punto de vista neuropsicológico, en alteraciones de funciones cognitivas, de la conducta y de las emociones.

cognición, conducta, emoción

Desde hace varias décadas se viene prestando una atención, en mi opinión, demasiado inclinada hacia la cognición, en detrimento de otras alteraciones. Han surgido incontables modelos teóricos sobre los diferentes dominios cognitivos como la atención, la memoria o el lenguaje, dando lugar a todo un cuerpo de conocimiento y el surgimiento de la Neuropsicología cognitiva. Han ido aparecido una cantidad ingente de tests neuropsicológicos para valorar todas y cada una de las funciones cognitivas e incluso, dentro de cada función, cada uno de sus procesos y subprocesos. En cualquier manual de neuropsicología encontramos que más de la mitad de los capítulos están relacionados con las funciones cognitivas y prácticamente la otra mitad se refieren a fundamentos o temas generales. Por el contrario, la proporción de pruebas para valorar la conducta es infinitamente menor que para valorar las funciones cognitivas, en los manuales de neuropsicología sólo ahora, empezamos a ver algún capítulo que trate los trastornos emocionales y de conducta de forma conjunta, y por supuesto no contamos con una subdisciplina dentro de la neuropsicología que se denomine neuropsicología de la conducta.

Todo esto, resulta paradójico, como comentábamos al inicio, puesto que los trastornos emocionales y sobre todo, los de conducta secundarios a una lesión y/o disfunción cerebral, constituyen la mayor fuente de queja por parte de los familiares, las secuelas con mayor impacto a largo plazo sobre la vida del paciente y su familia, los déficits más incapacitantes y que más influyen en la reincorporación del paciente a su ambiente, a su vida laboral o académica, al ámbito familiar, a las relaciones sociales, al éxito de un programa de tratamiento y a la capacidad de autonomía e independencia.

A menudo encontramos, en las fases iniciales de la recuperación, a pacientes y familiares cuyo objetivo principal es volver a caminar, pero a largo plazo se dan cuenta, que la independencia no la dan las piernas sino la cabeza y que el comportamiento es la secuela más incapacitante y el déficit más resistente al tratamiento, a menudo no atendido y mucho menos, comprendido.

Las alteraciones de conducta secundarias a daño o lesiones cerebrales se clasifican en conductas:

  • Por defecto
  • Por exceso
  • Inadecuadas

Entre las conductas por defecto se encuentran la apatía, falta de iniciativa, abulia, impersistencia, aplanamiento afectivo, indiferencia o aislamiento social.  Entre las conductas por exceso se encuentran la euforia, verborrea, irritabilidad, impaciencia, impulsividad, perseveración, labilidad emocional, cambios de humor, obstinación, oposicionismo, inquietud, indiscreción, hiperoralidad, etc. Entre las conductas inadecuadas tenemos la pérdida del control de los impulsos, escasa tolerancia a la frustración, infantilismo, moria, desinhibición, o agresividad.

Estas alteraciones son consecuencia de lesiones o disfunción que afecta fundamentalmente a dos circuitos cerebrales de la corteza prefrontal: el córtex ventromedial, responsable de las conductas por defecto o del síndrome apático; y el córtex orbitofrontal responsable de las conductas por exceso e inapropiadas y del llamado síndrome desinhibido.

prefrontal

síndromes

En cuanto a la intervención, volvemos a encontrar una balanza inclinada hacia la atención, tratamiento y rehabilitación de las alteraciones cognitivas, donde encontramos incontables publicaciones, multitud de libros de ejercicios y programas computerizados para su rehabilitación, frente a la prácticamente ninguna sistematización en el abordaje de las alteraciones de conducta.

En los últimos años, junto con la expansión de la neuropsicología y la aparición de las unidades multidisciplinares de tratamiento, que incluyen en éstas profesionales como neurólogos y psiquiatras, se están implantando y desarrollando eficaces tratamientos farmacológicos, que combinados con técnicas de modificación de conducta, intervención sobre las familias, rehabilitación neuropsicológica y psicoterapia, son la esperanza en el abordaje de la alteración conductual en pacientes con patología neurológica.

La atención, la valoración y el tratamiento de las alteraciones del comportamiento en las personas con trastornos neurológicos constituyen un gran reto en la actualidad y son la asignatura pendiente de muchos profesionales que trabajan con pacientes neurológicos. Aún queda mucho por hacer, pero debido a los últimos avances en este fascinante campo, ya no hay excusa para ignorar a los familiares cuando dicen “ha cambiado, ya no es el mismo”.

Referencias bibliográficas:

  • Bruna, O., Roig, T., Puyuelo, M., Junque, C., & Ruano, A. (2011). Rehabilitación neuropsicológica. Intervención y práctica clínica. Madrid: Elsevier-Masson.

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