Neurociencia 


Neurofeedback: El inicio de la técnica emergente

Desde siempre los psicólogos han intentado investigar, controlar y predecir el comportamiento humano. Se sabe que, ya desde Grecia, los grandes filósofos mantenían largas conversaciones y debates acerca de la naturaleza humana y el comportamiento del mismo. Sin embargo, no hace mucho que los estudiosos de la conducta, empezaron a inquietarse por la medición de las reacciones corporales como componente fundamental en el comportamiento de los hombres.
images (2)Así, a lo largo de apenas 75 años se han desarrollaron numerosos aparatos, experimentos e investigaciones acerca de las reacciones psicofisiológicas ante diferentes estímulos, dando como consecuencia, el nacimiento de una rama de la psicología antes desconocida pero que ahora es fundamental en el estudio de la misma, la Psicologia fisiológica o psicofisología. Su interés reside en el estudio de los procesos físicos que ocurren en el cuerpo como consecuencia de una estimulación externa o un estado psicológico. Además, se estudian como estos se relacionan con el desarrollo y/o mantenimiento de diferentes trastornos mentales.

En un escalón más abajo de la cadena, se encuentra el Biofeedback que se define como una retroalimentación de los procesos fisiológicos con el fin de que el sujeto sea consciente de los mismos y con ello conseguir modificarlos. Muchos de los estudiosos del Biofeedback han rebuscado en los pobres registros de experimentos científicos del siglo XVII y sitúan su comienzo en 1875. En este año, Richard Caton descubrió que fluctuaciones en la actividad eléctrica del cerebro iban seguidos de una actividad mental. Sus experimentos incluían el uso de electros colocados en los cerebros abiertos de animales. Sin embargo, el que se llevo la fama de haber sido el primero en medir un EEG, es decir un

Hans Berger

Hans Berger

electroencefalograma, en un cerebro humano, fue Hans Berger en 1929. Lo grabo en papel ya que todavía no existían los ordenadores y empezó a identificar las diferentes tipos de ondas que estaban presentes en la actividad cerebral humana.

Asi, pudo identificar al menos dos tipos de ritmos, y les puso nombre de letra griega, alpha y beta. Relacionó estos con diferentes niveles de actividad mental y con los movimientos oculares. Además, él creía que las anormalidades en el EEG reflejaban problemas clínicos. Gracias a estos descubrimientos y al impulso a lo largo del siglo XX del desarrollo de las nuevas tecnologías, una gran parte de la un investigación en psicología puede considerarse en sentido estricto investigación psicofisiológica.  Otros estudiosos de la psicología siguieron sus pasos y así, 10 años más tarde en 1930 Edgar Adrian y B. H. C. Matthews replicaron las investigaciones de Berger y aportaron el estudio de las ondas cerebrales con fotoestimulación. Estos estudios demostraron que las ondas cerebrales eran modificables desde el exterior con luces parpadeantes, emitiendo determinadas frecuencias. Ya durante finales de 1950, se empezó a cuestionar el concepto del control voluntario del sistema nervioso autónomo, que hasta entonces, se había considerado ajeno a nuestro manejo. Las investigaciones continuaron en esta idea y asi Neal E. Miller comprobó como ciertos sujetos eran capaces de alterar su SNA a través del condicionamiento operante. Este se basa en establecer una asociación entre una conducta y un estimulo reforzante consecuente a dicha conducta. Con esto se demostró que el condicionamiento a través de entrenamiento con Biofeedback era posible.

Pero todo esto no se quedo aquí, uno de los autores pioneros en el entrenamiento en biofeedback John Basmajian, descubrió, años mas tarde, los principios básicos del electromiograma, que consisten a grandes rasgos, en las conexiones que se establecen entre diferentes células del córtex motor del cerebro con las correspondientes a diferentes nervios que inervan los musculos del cuerpo. Basmajian demostró como se podía controlar un conjunto de neuronas del córtex que se extendían al dedo gordo de su mano.

Siguiendo la línea y los principios que se habían establecido hasta ahora ¿Se podrían también someter a control voluntario las ondas cerebrales?. El profesor J. Kamiya contestó a esta pregunta con un rotundo sí. Consiguio incrementar los ritmos alpha, relacionado con altos niveles de relajación de las cabezas de los sujetos de su estudio abriendo un campo nuevo que mejoraría con el tiempo hasta llegar en la actualidad a una técnica que puede llegar a ser muy beneficiosa para las personas, el Neurofeedback o biofeedback del EEG.
imagesKamiya solo fue el primero, a él le sucedieron diversos autores como Sterman que incremento el ritmo SMR en gatos, cuyo incremento está estrechamente relacionado con un decremento de la  actividad motora. Posteriormente, M. Faribanks y sus estudios sobre la epilepsia, J. Lubar que se centró en el estudio de la atención y las dificultades de aprendizaje, M. Ayers especializada en el tratamiento del trauma o R. Thacher, R. John  y F. Duffy, pioneros en el desarrollo de bases de datos normativos de EEG, donde pudieron comprobar EEG de población normal con los EEG de personas con problemas.

El camino desde los inicios del neurofeedback tiene un corto periodo en la historia de la psicología pero un largo futuro por recorrer. Esto nos hace pensar en las posibilidades que tiene esta técnica para futuras generaciones de psicológicos y neuropsicólogos que se dediquen al estudio de las variables psicofisiológicas, en concreto a las oscilaciones o ritmos cerebrales y su modificación. ¿Cuál será el siguiente paso que se dará en el descubrimiento del funcionamiento de la actividad cerebral?.

Vía|

“Getting started with Neurofeedback” (2005) John N. Demos

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