Neurociencia 


Neurociencia del Trastorno Límite de la personalidad (I)

Resumen:

bipolar-3050Los trastornos de la personalidad se caracterizan por patrones de comportamiento estables y permanentes, que interfieren negativamente en el ámbito social, personal y laboral. El trastorno límite de la personalidad (TLP) es definido como un trastorno caracterizado por inestabilidad afectiva, pensamiento polarizado y relaciones interpersonales caóticas. La inestabilidad es lo único estable en el TLP. Estos sujetos tienen una vida turbulenta, un estado de ánimo y relaciones inestables y una baja autoestima. Son extremadamente demandantes, exigentes, acríticos consigo mismos, invasivos y manipuladores. Tienen sentimientos de vacío y fobia al abandono, real o imaginado, llegando a cometer conductas suicidas y/o autolesivas, como proyección del dolor físico, sin ningún control sobre sus emociones ni impulsos.

En esta serie de artículos vamos a intentar establecer un modelo general del TLP desde un punto de vista neurocientífico, para poder esclarecer la posible causa de este trastorno, aún desconocida. En este primer artículo se hablará de los factores genéticos del TLP.

Introducción.

A pesar de la amplia bibliografía en torno a este trastorno, los factores causales se conocen sólo parcialmente. Factores genéticos y sucesos adversos durante la niñez, como abusos sexuales o físicos, contribuyen al desarrollo y evolución del trastorno. Además de esto, parece ser que existe una afectación neurocognitiva que juega un papel clave en el desarrollo y mantenimiento del trastorno, correlacionando positivamente la gravedad del daño, y la gravedad de las alteraciones conductuales.

Neurobiología y genética.

Gracias a los adelantos en neurociencia y al desarrollo de diversos instrumentos y técnicas, es posible identificar la neurobiología de los distintos desórdenes que pertenecen a la esfera cerebral. La naturaleza de las correlaciones entre los índices biológicos cerebrales y las características clínicas de los trastornos puede proporcionar claves para la relación entre cerebro-conducta y personalidad. Sin embargo, a pesar de tener índices cuantificables y específicos, en el campo del TLP sigue habiendo hipótesis y resultados contradictorios.

Coccaro et al, en estudios de gemelos y de adopción, demostraron la heredabilidad de la conducta agresiva-impulsiva, esta heredabilidad ha sido consistentemente correlacionada con marcadores de serotonina.  La disminución de dicho neurotransmisor puede provocar una pérdida del control inhibitorio sobre las funciones ejecutivas prefrontales. Diferentes alelos del gen triptófano hidroxilasa (TPH) y el transportador del receptor de serotonina, han sido asociados a la impulsividad, neuroticismo e intentos de suicidio. La baja capacidad de síntesis de serotonina en las vías córticoestriatales puede contribuir al desarrollo de las conductas impulsivas en personas con TLP, sin diferencias significativas entre sexos.

No sólo la serotonina, existe consenso con respecto a niveles incrementados de la función noradrenérgica y dopaminérgica, en personas diagnosticadas de algún trastorno donde la impulsividad tenga gran protagonismo. Por sí sola, la función noradrenérgica no parece jugar un papel crítico en la modulación de las respuestas, pero sí en la inestabilidad afectiva.

Otra característica principal del TLP es la falta de regulación emocional. Esta regulación ha sido medida mediante distintas respuestas de sobresalto. En este sentido se han encontrado resultados contradictorios. Por un lado, se ha documentado de que los pacientes con TLP tenían una respuesta de sobresalto significativamente más alta en el electromiograma, comparado con los controles. Por otro lado, y paradójicamente, se encontró que los sujetos con experiencias disociativas importantes (experiencias comunes en este trastorno) mostraron respuestas de sobresalto reducidas y viceversa, de manera que la mayor amplitud de respuesta correspondía a los sujetos con escasas experiencias disociativas. Parece ser que en las siguientes réplicas de los experimentos se ha obtenido que existe un exagerado reflejo de sobresalto acústico en estos sujetos.

A pesar de esto, el TLP se considera consecuencia de interacción entre genética y ambiente, por lo que toda heredabilidad no hace más que aumentar la probabilidad de desarrollar el trastorno. Hemos de tener en cuenta, además, que lo que heredamos no deja de ser endofenotipos o dimensiones del trastorno y no el trastorno en sí.

¿El conocimiento de todos los ámbitos disfuncionales, puede ser la puerta de entrada al tratamiento eficaz del trastorno? Seguiremos profundizando en este tema en los siguientes números de la serie.

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