Cultura y Sociedad 


Nellie Bly, pionera del periodismo de investigación (II)

Nellie Bly poco antes de iniciar su vuelta al mundo

En la anterior entrega sobre la vida de Nellie Bly vimos sus primeros pasos como periodista y el prestigio que logró entre el público a raíz de su reportaje sobre los manicomios de Nueva York. Sin embargo, aún tuvo que luchar para lograr entre sus jefes el reconocimiento que merecía. En otoño de 1888, los directivos del periódico pusieron en marcha una iniciativa para buscar a un hombre que fuera capaz de dar la vuelta al mundo en menos de 80 días, emulando al personaje literario de Julio Verne Phileas Fogg. La protesta de Nellie Bly fue monumental. ¿Por qué un hombre? ¿Por qué no ella? Enfurecida, amenazó al periódico con hacer el viaje y escribir sus experiencias para otro diario. Finalmente, el 14 de noviembre de 1889 a las 9 horas, 40 minutos y 30 segundos inició su viaje. A lo largo de su travesía envió reportajes que fueron leídos con gran interés por el público neoyorquino y lograron que la tirada del periódico creciera como la espuma. La reportera cumplió su objetivo con creces, ya que logró completar la vuelta al mundo en 72 días, 6 horas, 11 minutos y 14 segundos. A su llegada a Nueva York fue recibida como una heroína.

A pesar de su gesta, Nellie veía que solo era una mujer a ojos de sus jefes y posiblemente sintió cómo se daba de bruces con el techo de cristal. Descorazonada por esta falta de aprecio, presentó su dimisión.

En 1893 Nellie volvió al mundo del periodismo y se centró de nuevo en los derechos de la mujer y la lucha contra la injusticia. La calidad de sus textos hizo que, esta vez sí, lograra el total respeto de sus jefes. No solo hacía que aumentara la tirada del periódico, sino que propició que el público estadounidense tomara conciencia de muchos problemas sociales: la corrupción en los sectores público y privado, la mala situación de las mujeres en general y de las solteras en particular, las malas condiciones laborales en las fábricas…

En abril de 1895 se casó con un rico marinero e industrial, 40 años mayor que ella, y dejó el periodismo. A los diez años de matrimonio el marido de Nellie murió y ella pasó a dirigir la empresa familiar, The Iron Clad Manufacturing Company. En concordancia con el espíritu de las historias que había contado como periodista, Nellie acometió cambios radicales en la empresa. Suprimió el trabajo a destajo, creó clubs para los trabajadores o montó una biblioteca para sus empleados, entre otras medidas. Desgraciadamente, la reportera no tenía conocimientos de cómo llevar una empresa y finalmente la firma quebró.

Atribulada por su fracaso empresarial, Nellie se embarcó para Inglaterra con el objetivo de dejar atrás los problemas. Allí le sorprendió el estallido de la I Guerra Mundial y, como no podía ser de otra manera en una periodista de raza como ella, se dedicó a enviar crónicas sobre el conflicto a Estados Unidos. Permaneció en Europa hasta 1919, año en el que regresó a su casa y retomó su carrera como periodista, en esta ocasión en The New York Evening Journal.

El 27 de enero de 1922 Nellie Bly murió aquejada de una neumonía. Todos los periódicos de Nueva York se hicieron eco de su muerte y destacaron la valía de esta mujer que logró como periodista una popularidad que nunca antes había logrado ningún informador en Estados Unidos; impulsó el periodismo de investigación y fue un referente para el movimiento feminista.

Vía| College of Staten Island Library.

Más información| Woman of the World: The Story of Nellie Bly, Spartacus Educational.

Imagen| Nellie Bly

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